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Opinió – Barcelona Classica https://www.barcelonaclasica.info/es/ Mon, 05 Oct 2020 10:39:58 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://www.barcelonaclasica.info/wp-content/uploads/2020/05/cropped-bcnclassicaico-1-32x32.png Opinió – Barcelona Classica https://www.barcelonaclasica.info/es/ 32 32 El talento catalán y la Alta Naixença de Gerhard https://www.barcelonaclasica.info/es/el-talent-catala-i-lalta-naixenca-de-gerhard/ https://www.barcelonaclasica.info/es/el-talent-catala-i-lalta-naixenca-de-gerhard/#respond Sun, 27 Sep 2020 11:34:05 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=26110 Después de una última edición del semanal “Música y redes” muy marcada por el polémico concierto que ofreció el pasado el domingo la Orquesta del Gran Teatro del Liceo en Montserrat, esta semana la empezamos con un artículo exclusivamente centrado en el talento y las iniciativas locales. Y es que, hablando de ambas y como veréis a continuación, ¡la Orquesta Sinfónica Camera Musicae está de fiesta!

Tuit de Miquel Curanta

La formación dirigida por Tomàs Grau ha vivido una intensa semana con mucho para celebrar: el lunes pasado ofrecieron en el Palau de la Música su primer concierto de la temporada 2020-21 con una Novena que contrastaba satisfactoriamente con las que ya se habían escuchado los últimos días principalmente porque contaba con una plantilla al 100% del territorio. En tiempo pandémicos, el gesto de la OCM hacia los artistas del territorio y la dificultad de llevar adelante la sinfonía beethoveniana con las restricciones sanitarias —recordemos que los cantores del Orfeó Catalán estaban distribuidos entre el primer y el segundo piso del Palau y los músicos tocaban con mascarilla— no han pasado desapercibidas: en las redes, la orquesta recibió el reconocimiento de numerosos usuarios como Miquel Curanta —@mcuranta—, que acompañó su elogio con una imagen muy descriptiva del evento, y Joan Maria Piqué —@joanmariapique—, que aseguraba haber “vibrado” con “la épica de la resistencia!».

Tuit de Joan Magrané

A este maravilloso concierto le seguía un par de días después la noticia que hacía pública la orquesta sobre el estreno de una nueva plataforma digital para disfrutar de sus conciertos en la emblemática sala catalana. Esta iniciativa, pionera en el panorama orquestal catalán, fue comentada por numerosos tuiteros. El compositor Joan Magrané —@JoanMagrane— la describió como «una gran iniciativa de una de las orquestas que mejor suena del país y con una calidad de grabación para quitarse el sombrero», al tiempo que señalaba la asequibilidad de los precios para remarcar que «no hay excusa para no tirar allí de cabeza». La OCM Digital Hall también fue aplaudida por el compositor Josep Maria Guix —@JMGuix— y la colaboradora de Barcelona Clásica, Marina Sala —@MarinaSala9— también animó a sus seguidores a echar un vistazo a la plataforma.

Tuit de Marina Sala

Twitter ha sido también, esta semana, un foco de reivindicación de Gerhard. El pasado 25 de septiembre se cumplían 124 años del nacimiento del compositor de Valls, un hito que muchos usuarios aprovecharon para compartir en las redes contenido sobre el artista catalán: por una parte, Pedro Pardo —@pedropardomusic— recuperó un ciclo de programas que había presentado en “Los hombres clásicos” con Albert Galceran; por otra, el compositor y profesor Bernat Vivancos lo celebró de manera diferente: retuiteado una fotografía de los “Compositores Independientes de Cataluña” todo acompañándola del siguiente texto: «si hoy hiciéramos esta foto habría, sin duda, mujeres compositoras, fruto de la normalidad y justicia que por fin va llegando. […] Y quizás sería una selfie …»

Tuit de Bernat Vivancos
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Haydn, el padre del cuarteto, en Barcelona https://www.barcelonaclasica.info/es/haydn-el-pare-del-quartet-a-barcelona/ https://www.barcelonaclasica.info/es/haydn-el-pare-del-quartet-a-barcelona/#respond Sat, 26 Sep 2020 08:40:02 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=26087 El mundo de la música en nuestra casa no se detiene a pesar de las circunstancias adversas. En el año de la Covid, L’Auditori ha puesto en marcha una iniciativa de cámara fantástica: la Bienal de Cuartetos de Barcelona, que como bien dice el nombre, se celebrará cada dos años. Este año ha consistido en una serie de ocho conciertos en cuatro días consecutivos, protagonizados por algunos de los cuartetos más prestigiosos de todo el mundo, encabezados por la formación de referencia “de casa”, el Cuarteto Casals. Ellos fueron quienes dieron el pistoletazo de salida a la bienal, con un concierto matinal en la Sala Alicia de Larrocha, con dos obras de Haydn. Hacía días que se habían agotado las entradas.

Quartet Casals (imagen: David Ruano)

Los cuatro conciertos matinales en la Sala 4 estuvieron dedicados al padre del cuarteto como género musical, Franz Joseph Haydn, tal como anunció Arnau Tomás al inicio del primer concierto. De ahí que lleven el título de Papa Haydn. Fueron cuatro conciertos de unos tres cuartos de hora de duración con dos piezas cada uno, interpretados por cuatro formaciones diferentes: el Cuarteto Casals, el Marmen Quartet, el Cuarteto Modigliani y el Cosmos Quartet.

El cuarteto de cuerda, quizás la forma más típica de la música de cámara, tan arraigada hoy en día, en realidad no comenzó hasta el 1760, de la mano de Haydn. Él consiguió poner cuatro músicos a tocar —o a dialogar— en igualdad de condiciones. Como dijo Goethe, el cuarteto de cuerda es una conversación entre cuatro personas sensatas, haciendo referencia a este plan de igualdad. Los grandes compositores que han venido después han escrito verdaderas obras maestras para esta formación, desde Mozart hasta Shostakovich.

El Cuarteto Casals, el anfitrión de la Bienal, no necesita presentación. Es una formación que a lo largo de los años ha conseguido una solidez granítica con unas interpretaciones dotadas de un sonido muy potente y una expresividad máxima. Vestidos de calle, los cuatro miembros salieron con sus arcos de época para interpretar dos cuartetos del opus 33, los llamados cuartetos rusos porque Haydn los dedicó al gran duque Pablo de Rusia. Fue especialmente divertido el núm. 2, que lleva el apodo de “La broma”, ya que el último movimiento juega con una frase que suena en momentos que pueden parecer intempestivos, y que Haydn concibió como una broma tanto para el público, desconcertante a la hora de aplaudir, como para los intérpretes, que no deben tocar con el piloto automático siguiendo un ritmo fijo.

Los Casals, con Abel Tomàs al primer violín, hicieron gala de un sonido lleno, como si se tratara de una obra de Beethoven, pero en cambio, con un estilo apolíneo, que es lo que corresponde a Haydn. Está casi de más reiterar las virtudes del Cuarteto Casals, especialmente la armonía entre sus integrantes, que hacen exactamente realidad las palabras de Goethe. Tras estos meses de pandemia en que se han suspendido prácticamente todos los conciertos, todavía es más meritorio mantener el mismo nivel de excelencia.

Quatuor Modigliani (imagen: Luc Braquet)

La otra formación a destacar por su nivel óptimo es el Cuarteto Modigliani, que nos ofrecieron los cuartetos op. 54 núm. 1 y op. 76 núm. 2, “Las quintas”. Es también una formación con muchos años de experiencia, con un sonido un poco menos incisivo que el de los Casals y con un estilo más ligero. Su Haydn fue extremadamente pulido y depurado, especialmente en el segundo movimiento del cuarteto op. 54 núm. 1, que parecía la grácil danza de una bailarina. Cabe destacar una gran armonía y complicidad entre cuatro músicos iguales, de la misma altura musical. Y aún así, el sonido cálido del primer violín se hizo notar vivamente en los pasajes más melódicos.

Que los últimos años en Cataluña hayan salido una serie de cuartetos de cuerda de nivel internacional es algo de lo que hay que sentirse muy orgullosos como país

Las otras dos formaciones fueron el Marmen Quartet, al que todavía le falta un poco de bagaje para ponerse a la altura de Casals y Modigliani, y el Cosmos Quartet. Es decir, dos formaciones autóctonas y dos de extranjeras. Que los últimos años en Cataluña hayan salido una serie de cuartetos de cuerda de nivel internacional es algo de lo que hay que sentirse muy orgullosos como país. Y la iniciativa de esta Bienal de Cuartetos de Barcelona es el reflejo del interés del público por el repertorio camerístico, uno de los más exigentes ya la vez gratificantes del universo musical. Nos volveremos a ver dentro de dos años.

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Como hablar de lo inefable en tiempo pandémicos https://www.barcelonaclasica.info/es/com-parlar-de-linefable-en-temps-pandemics/ https://www.barcelonaclasica.info/es/com-parlar-de-linefable-en-temps-pandemics/#comments Mon, 21 Sep 2020 09:56:35 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=25959 Este septiembre ha arrancado fuerte, y ya teníamos ganas, pero todo se está desarrollando de forma bastante desorganizada y un poco esperpéntica. Como nunca, esta crisis ha hecho que vivamos un momento de cambios radicales de paradigma. Y, ante el histerismo de la oferta que queremos cubrir, nos preguntamos cuál debe ser la función del periodismo musical y, más allá de eso, la crítica musical para dar una visión significativa de la actividad que nos rodea.

El Liceu a Montserrat_Antoni Bofill
“Del dolor a l’esperança” es la propuesta del Liceu para arrancar la temporada. Foto: Antoni Bofill

Hasta el mes de marzo vivíamos instalados en unas inercias que habíamos adoptado como propias sin ser demasiado críticos. Pero hay dos elementos clave que creo que nos deben hacer replantear el enfoque que hacemos en el mundo musical de forma radical: la excelencia de nuestros artistas y la necesidad de relato para hacer significativos socialmente los discursos artísticos.

Por un lado, en los últimos años hemos logrado un nivel artístico y técnico excepcional. Las generaciones que suben en nuestro país tienen un acceso mucho más directo al conocimiento y se forman con herramientas y metodologías más modernas que hacen más eficiente el aprendizaje y contribuyen a construir una sociedad más preparada que nunca y con un enfoque muy profesional. ¿Tiene sentido, por tanto, juzgar con elementos exclusivamente técnicos las actuaciones artísticas? O quizás necesitamos preguntarnos a qué tipo de artista nos enfrentamos, qué quiere comunicar y qué hace única su propuesta porque el hecho artístico habla por sí solo, también, a través de los programas.

Y aún más: si el nivel ha subido tanto aquí, por qué no reconocemos de una vez por todas que nuestros artistas pueden hacer un trabajo extraordinario en nuestras programaciones en lugar de quedarnos en este provincianismo casposo de pensar que los fuera lo harán major. A raíz de la propuesta del Liceo “Del dolor a la esperanza”, el compañero Jaume Radigales hacía un tuit hace unos días denunciando que ninguno los solistas con quien contaba la dirección del teatro eran de casa. Esto ha despertado un alud de manifestaciones en las redes y muchos artistas catalanes, especialmente del mundo de la lírica, han puesto de manifiesto sus dificultades y la necesidad de sentirse apoyados por nuestras instituciones. Como colofón, la voz más punzante del sector expone de forma brillante la problemática. Bernat Dedéu nos recuerda que no sólo tenemos la responsabilidad de “dar de comer” a nuestros creadores, sino que “sin cuidar el patrimonio, la internacionalización del arte de un país es una simple quimera”. Voilà, para mirar hacia el norte y anhelar una vida despierta y feliz, lo primero que hemos de hacer es una mirada atenta a nuestro alrededor con un acto de absoluta responsabilidad. Porque si queremos subvenciones, debe haber un retorno social de forma clarísima y este pasa, en primer lugar, por dar oportunidades para vivir de su trabajo a nuestros artistas y compositores a la vez que les exigimos excelencia. Porque apostar por nosotros es requisito indispensable para acercarnos a esta excelencia como pueblo.

Más allá de eso, el segundo elemento se puso de manifiesto como una necesidad urgente a poner sobre la mesa a raíz de la pandemia, cuando todos los espectáculos se cancelaron y dejamos de poder tener experiencias en vivo. Artistas y profesionales de la cultura se quedaron sin trabajo y, a pesar de la reanudación del verano, todo pende de un hilo. En este contexto, hay que reflexionar profundamente si tiene sentido enfocar el tratamiento del hecho musical desde el art pour l’art. Reconozco que, personalmente, siempre he tendido a adoptar una postura muy intelectualizada y conceptual del hecho cultural. Ahora, que el mundo se revela más feroz que nunca, me hago una pregunta muy cruda: ¿con qué moral puedo pretender vivir (ergo, cobrar) de un trabajo con la que ayudo -exclusivamente- a enriquecer mi espíritu? ¿Cómo justificar ante la sociedad que quiero hacerlo de lunes a viernes, y no sólo el fin de semana, más allá de un hobbie ilustrado? Ahora mismo, se me impone el pensamiento de que, en efecto, nuestro trabajo es más necesario que nunca pero le falta un replanteo y encaminar nuestros ríos de tinta a ofrecer una crítica más significativa, que valore la aportación social y no sólo artística del proyecto. Ya no es relevante, desde mi punto de vista, que la crítica musical hable de las maravillas técnicas de los artistas para determinar si valen o no valen. Lo que se nos pide es cuál es la aportación que hacen a la sociedad sus propuestas artísticas en global. Debemos dar argumentos sólidos en favor del arte como herramienta de transformación social cuando pedimos un -irrisorio- 2% del presupuesto, más allá de la realización personal y el valor intrínseco de la música como manifestación de la Voluntad schopenhaueriana o la defensa de una concepción idealista del arte. Debemos demostrar que el arte es la única forma de ser libres para hacer avanzar la sociedad a través del cuestionamiento de sus paradigmas y tenemos que convencer al resto de la sociedad que esto es así. Por lo tanto, el trabajo de artistas y programadores es hacerlo patente a través de las programaciones y las propuestas y nuestra responsabilidad como críticos y periodistas culturales es explicarlo, ser un altavoz crítica del sector y demostrar que merecemos el poder que tenemos con aportaciones que analicen de una forma holística las propuestas que se nos presentan para destilar su sentido completo y hacer que se olviden los miedos, las preocupaciones y las rutinas y invitarnos hacer un viaje transepocal y trascendente.

Ligado a esto, nos preguntamos si, por ejemplo, la avalancha de sinfonismo que asola esta anodina reentrée da respuesta a las necesidades de nuestra sociedad. En el caso del arxirepetida novena de Beethoven, de la que Dudamel, Pons y Grau dan su visión estos días, tenemos que pensar si, más allá del canto schilleriano a la fraternidad, ésta contribuye a responder a la necesidad que tenemos de consuelo. Quizá, después de todo, un genio tan alocado y arrogante como el de Bonn, con una energía tan desbordada y autoritaria que -tomando las palabras de un “bípedo” compositor amigo mío- puede llegar a saturar, no despliega el mensaje que reclamamos. Quizás este tipo de sinfonismo ahora se hace superfluo y deberíamos pedir unas programaciones que favorezcan una comunión general hacia el recogimiento, repensando el repertorio de una manera más amplia. Quizás es simplemente cuestión de gusto personal, pero creo que lo que nos piden los tiempos es música que nos transmita intimidad y consuelo como, por ejemplo, la música de cámara y los magníficos cuartetos de cuerda de la bienal de L’Auditori con un Quartet Casals que -dicho sea de paso- nos ofreció un Beethoven con una perfección que duele. La cámara se manifiesta como un instrumento para curarnos y envolverlo en nuestra intimidad sin victimismos pero tampoco con movimientos efectistas. Hay que desmaquillar el mundo, buscar las verdades más íntimas a través de un discurso sin fisuras, honesto y sincero que nos responda hermenéuticamente y que sea un catalizador de nuestras reflexiones más profundas.

Aparte, y volviendo al dolor y la esperanza, las propuestas que piden los tiempos son inclusivas y democráticas, esencialmente. En este sentido, parece una postura un poco esnob la del Liceo cuando quiere combatir la desesperación colectiva desde la montaña de Montserrat con invitaciones para los más pros y medios gráficos que recojan imágenes espectaculares -y nada más. Es una postura elitista que ahora no nos dice nada y menos cuando lo que se nos pide es que tengamos relevancia para la sociedad. Y que los puristas no se alteren: responder socialmente no implica renunciar a la libertad creativa.

Ahora estamos en un punto de no retorno, un Wendepunkt que pide un giro copernicano en nuestras acciones y nuestro pensamiento para que este Homo provisionalis en que nos ha convertido la pandemia pueda sobrevivir y tener otra vez expectativa de futuro. Lo tenemos que hacer por todos nosotros y por lo que defendemos como supremo: el arte. Porque la cultura no es sólo necesaria: es imprescindible, un derecho y un deber fundamentales que debemos proteger y ejercer plenamente.

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Oriol Aguilà: “En 2021 volveremos a estar en vivo en Peralada” https://www.barcelonaclasica.info/es/oriol-aguila-el-2021-tornarem-a-ser-en-viu-a-peralada/ https://www.barcelonaclasica.info/es/oriol-aguila-el-2021-tornarem-a-ser-en-viu-a-peralada/#respond Mon, 14 Sep 2020 19:44:40 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=25789 El Festival Castell de Peralada es, sin duda, uno de los puntos de encuentro por excelencia de los melómanos catalanes. De hecho, se trata de un evento tan conocido que cada año reúne gente de todo el mundo. Debido a la pandemia del coronavirus, los organizadores del festival anunciaron el mes de mayo la cancelación de la edición que estaba inicialmente prevista para este verano. Al final, sin embargo, optaron por sacar adelante una edición especial, el Festival Castell de Peralada Livestream.

Oriol Aguilà es el director del festival desde el año 2010. También dirige las asociaciones Ópera XXI y Festclásica, encargadas de representar el sector lírico español. Dirigió el programa de mecenazgo del Gran Teatro del Liceo durante el período de reconstrucción del edificio y durante la primera década del nuevo Teatro. Antes de liderar el Festival Castell de Peralada, fue Director de Estrategia y Marca de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales.

¿Qué valoración hacéis desde el Festival Castell de Peralada de la edición Livestream?

El objetivo de esta edición era únicamente dar señales de vitalidad. En medio de la pandemia, queríamos decir: “Estamos aquí”. Decidimos cancelar la edición de este año porque valoramos que no podíamos hacer otra cosa. La prudencia y la seguridad del público, de los artistas y de todos los equipos técnicos y de producción pasaba por delante de cualquier otro razonamiento. La mayoría de festivales europeos que hacen ópera y danza han hecho lo mismo. Fue una decisión constatada y compartida en ese momento, sobre todo a través de los colegas y compañeros de la Federación Europea de Festivales y de toda la red internacional a la que pertenecemos. Por suerte, después las cosas mejoraron. Por eso, decidimos hacer esta edición especial en streaming con el objetivo de dar un testimonio de compromiso. Ha sido una edición de resistencia, que ha servido para decir al público que en 2021 volveremos. Queríamos mantenernos conectados con el público y los artistas. Por lo tanto, hemos cumplido la única misión de este año, que era decir que estamos vivos. Ahora bien, no podemos estar satisfechos. En esta situación, las valoraciones de éxito son absurdas. Estamos esperando el año 2021.

En la presentación del Festival Castell de Peralada Livestream, dijiste que “si aquí hay un festival pensado para vivirlo ‘in situ’, es el de Peralada; por los jardines, por el castillo, por el ambiente, por la experiencia en Peralada”. ¿Crees que, a pesar de la excepcionalidad de esta edición, se ha conseguido mantener esta esencia de la que hablas?

La esencia del festival sólo puede vivirse de forma presencial. La experiencia en vivo es inherente a la razón de ser de nuestro festival. Por lo tanto, este año ha sido un año de exilio, un año extraño, un año de transición. En 2021 estaremos en vivo en Peralada, que es donde debemos estar. El streaming ha sido una buena herramienta, útil y eficaz. Nosotros hace muchos años que trabajamos el proyecto audiovisual del festival; nos da mucha difusión, tanto aquí como en los circuitos melómanos internacionales. Creemos en la ventana audiovisual del festival. Lo que hace esta ventana, sin embargo, es invitar a venir a conocer presencialmente nuestro festival. No es sustitutivo de lo presencial, sino que es una invitación y, también, un servicio para aquellas personas que no pueden desplazarse. No nos imaginamos un festival únicamente en streaming. De manera complementaria, fenomenal. El streaming perdurará, pero no es esencial.

¿La gente que asistió presencialmente en el festival de este año pudo disfrutar de esta esencia que nace de la experiencia en vivo?

Dedicamos cada noche a un sector diferente de la sociedad: a los jóvenes, al mundo de la cultura y la comunicación, al mundo del turismo de la Costa Brava y al sector sanitario de las tierras gerundenses. Los asistentes venían con la certeza de que eran unos espectadores privilegiados y con la gratitud de que hiciéramos el festival. Venían con una gran sensación de seguridad. Todo el mundo nos decía: “Habéis sido valientes. No teníais la obligación de hacerlo, y habéis querido hacerlo igualmente”. Algunas personas manifestaron que lo vivieron como la noche del verano, que se llevaban un gran recuerdo y mucho coraje para continuar. Quisimos invitar a personas a venir de público porque no queríamos ser sólo como un plató de televisión. Además, queríamos que los artistas tuvieran la comunión con el público. Para muchos artistas, era el primer concierto después del confinamiento, y era importante que no estuvieran solos. En nuestro festival, el público genera una razón de ser, crea una atmósfera.

¿Cómo crees que funcionan las medidas exigidas a causa de la pandemia del coronavirus?

Hemos seguido todos los protocolos recomendados y, incluso, más. El público decía que en ninguna parte podía estar más seguro que aquí. Además, el público que asiste a teatros y conciertos suele tener unos ciertos costumbres, una manera de hacer muy tranquila y ordenada. Por naturaleza, pues, ya puedes tener la certeza de que en los actos culturales no tendrás ninguna sorpresa. Si, además, le añades los protocolos de precaución… ¡Es el lugar más seguro del mundo!

A causa de estos protocolos, me imagino que la organización del festival de este año ha sido un experimento. ¿El año que viene prepararéis un formato similar?

No. El año que viene queremos volver a programar el festival presencial que hemos hecho durante los últimos 33 años. Este es nuestro horizonte. Un festival es la comunión entre artistas y público; es la fiesta de las artes, como dice su nombre. Esto significa que un festival tiene una liturgia. El público viene a Peralada, que es un espacio propicio, al aire libre, con la predisposición abierta a descubrir la nueva creación. Siempre buscamos la máxima calidad y excelencia artística. Si las circunstancias nos llevan a otra situación, tendremos la capacidad de encontrar soluciones para nuestro público. Nos imaginamos el festival del próximo año tal como corresponde a un festival al aire libre.

¿Os lo imagináis, pero, con medidas de seguridad?

Esto lo marcará la evolución de la pandemia. No nos podemos pronunciar. Las autoridades sanitarias marcarán el camino. Ahora ya sabemos cómo hacerlo y, por lo tanto, en 2021 será todo mucho más natural y sencillo que este año, en el que todo ha sido nuevo y extraño.

¿Cuáles son los ánimos del equipo del festival? Como encaráis la próxima temporada?

El equipo tiene muchas ganas de volver y recuperar la velocidad de crucero. El equipo es sensacional, es el alma y el motor del festival. Somos conscientes de que no será fácil, de que será progresivo. El golpe del mes de marzo fue duro. Estábamos poniendo en marcha motores y tuvimos que parar. Ahora bien, estamos trabajando para que la edición del 2021 se pueda hacer con la máxima normalidad posible.

¿Por qué apostasteis este año por la nueva creación, por dar más voz a los compositores y creadores?

No era nuevo. Apostar por la nueva creación es nuestra idiosincrasia, nuestra personalidad. Siempre hemos apostado por los encargos, por la ópera contemporánea. Hemos programado siempre muchos estrenos de ópera contemporánea; seguramente, muchos más que algunos teatros públicos que también apuestan por la nueva creación. En el festival testimonio de este año, es evidente que queríamos recoger, también, la nueva creación.

¿Qué rol debe jugar un festival musical como el de Peralada en esta situación tan excepcional, en este momento social tan complejo?

Al final, hablando en términos europeos, los festivales son el sello más genuino de nuestro continente. Por lo tanto, los festivales debemos contribuir a hacer una sociedad más comprometida, que pueda disfrutar más de las artes. La cultura es un bien esencial de nuestra vida. Sin cultura y arte, la vida no tiene sentido. La cultura es el alma de la existencia de la humanidad.

¿Y la cultura es ahora más necesaria que nunca?

Efectivamente. Durante el confinamiento, la cultura, las artes, la música han acompañado las casas de una manera absolutamente natural. ¡Probad de imaginar el confinamiento sin cultura! Sin cultura, nuestra vida no tendría sentido. Cultura más que nunca.

¿Ahora que vivimos la crisis más dura de los últimos tiempos, es más urgente que nunca reclamar un aumento del presupuesto de cultura de hasta el 2%?

Claro. La cultura siempre ha sido la hermana pequeña de todos los presupuestos, la última de la cola. Si desde los gobiernos no se cree ni se apuesta por la cultura, los programadores, solos, no podemos hacer mucho. Siempre se queda todo en palabras. Habría que creer de verdad en una sociedad donde la cultura, al igual que la educación, pueda contribuir a hacer unos ciudadanos mejores, que disfruten con más plenitud de la vida. Necesitamos el apoyo de las administraciones más que nunca. En este sentido, hay países donde realmente la pandemia ha llevado la cultura a primer término. Hay gobiernos que han creído que, sin cultura, su obra de gobierno no tenía sentido.

¿Han cambiado los cachés a raíz de la pandemia?

Estamos hablando del sector de la clásica. Es un sector que ya ha hecho muchos esfuerzos, estos últimos años, para mantenerse. En general, los profesionales de la clásica cuentan con poco margen económico y no podemos pedirles más esfuerzos. No es por ahí por donde hay que reinventar. Todos tendremos que hacer esfuerzos para encontrar un nuevo modelo, salir adelante y llevar a cabo programaciones. En algunos proyectos concretos, sí tiene sentido replantear los costes, pero creo que no se puede generalizar de ninguna manera a todo el sector. Los presupuestos del mundo de la clásica ya son per se muy ajustados.

Dedicasteis una noche del festival al sector de la cultura y la comunicación. ¿Cómo crees que saldrá, el mundo de la cultura, de esta crisis?

Ahora lo estamos descifrando. El golpe ha sido muy fuerte. Con empatía y ganas de trabajar en equipo, encontraremos maneras de salir adelante. La solución la tenemos que construir entre todos, entendiendo las circunstancias de cada uno de nosotros. Nosotros defendemos que es muy importante que en 2021 estemos todos los programadores, que no caiga ninguno por el camino. Si no hay programadores, no puede haber encargos ni producciones. Es un tejido muy sensible, y entre todos debemos construir el futuro. En estos momentos, el único éxito radica en resistir.

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La clásica, fortalecida después de un verano nada clásico https://www.barcelonaclasica.info/es/la-classica-enfortida-despres-dun-estiu-gens-classic/ https://www.barcelonaclasica.info/es/la-classica-enfortida-despres-dun-estiu-gens-classic/#respond Sun, 30 Aug 2020 14:32:37 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=25198 “Tantos meses sin hacer conciertos me han permitido reflexionar sobre el panorama actual del mundo clásico. He tenido tiempo para pensar qué podemos hacer los artistas para aportar un poco de luz a todo esto. El arte, que es el lenguaje esencial de la humanidad, debe servir para explicar lo que nos ha pasado. He empezado a diseñar ideas que puedan encajar en este nuevo mundo”. Consciente de que la pandemia del coronavirus marcará un antes y un después, el compositor, pianista e improvisador Carles Marigó ha aprovechado estos meses tan extraños para intentar entender el presente y representarlo a través de su arte. 

Concierto de la mezzosoprano Anna Alàs, este julio, dentro del marco del festival Cruïlla XXS. Foto: Víctor Parreño.

Marigó hizo a principios de julio su primer concierto después del confinamiento. Tocó al Palau de la Música Catalana, en el marco del festival Bachcelona. Desde entonces, ha tenido audiciones durante todo el verano. Encara la próxima temporada con las energías enfocadas en varios proyectos artísticos, pero al mismo tiempo reconoce que “este otoño llega acompañado de una incertidumbre muy curiosa”.

Carles Marigó: “Este otoño llega acompañado de una incertidumbre muy curiosa”

Los otros músicos que hemos entrevistado conviven también con esta sensación de no saber qué pasará. La mezzosoprano Anna Alàs prepara con tranquilidad la ópera Le nozze di Figaro, de Wolfgang Amadeus Mozart, que se estrenará pronto en Alemania, pero está un poco preocupada por un proyecto que tiene previsto en el Teatro de la Maestranza, en Sevilla.

Ante esta situación de inseguridad, la soprano Julia Farrés-Llongueras se muestra fuerte: “Podemos afrontar la incertidumbre con coraje o, por el contrario, nos podemos dejar llevar por el miedo. Hace poco me cancelaron un evento que tenía en febrero. ¡Empezamos bien, eh! Yo, sin embargo, tengo claro que quiero seguir adelante, hacer música de la manera que sea posible”. El violonchelista Oriol Aymat, vinculado sobre todo al grupo de pop-rock Blaumut, a la orquesta barroca Vespres d’Arnadí y al Trio G.A.P., también opta por ver el vaso medio lleno: “Supongo que, si no hay una hecatombe, podremos continuar haciendo algunos conciertos, aunque sean con el aforo reducido”.

Júlia Farrés-Llongueras: “Podemos afrontar la incertidumbre con coraje o, por el contrario, nos podemos dejar llevar por el miedo”.

Al mismo tiempo, pero, Aymat plantea que no sabe “cuánto tiempo podrán aguantar los programadores reubicando constantemente los conciertos previstos”, porque “es una tarea que quema mucho”. En este sentido, el violinista de Cosmos Quartet, Bernat Prat, cree que “los programadores y los propios auditorios son quienes deben estar sufriendo más esta situación”. La soprano María Hinojosa explica que las mismas instituciones han puesto en marcha “algunos mecanismos para proteger a los artistas”. L’Auditori, por ejemplo, la ha contratado para hacer un concierto con la Banda Municipal de Barcelona y le ha ofrecido un contrato que contempla una audición en streaming en caso de que las circunstancias de la pandemia impidan hacerla en vivo.

Un verano extraño, nada clásico

A pesar de la incertidumbre, pues, parece que el otoño se acerca con un poco de luz. Este verano, en cambio, no ha sido en absoluto esplendoroso. La mayoría de conciertos que se habían programado antes de la pandemia y que estaban previstos para los meses de junio, julio y agosto tuvieron que cancelarse. “Hemos conseguido aplazar muchos conciertos al próximo año. Hemos intentado que nada se cancelara del todo”, dice Oriol Aymat. 

Oriol Aymat: “Hemos conseguido aplazar muchos conciertos al próximo año. Hemos intentado que nada se cancelara del todo”.

Los otros músicos entrevistados se han encontrado en situaciones similares. María Hinojosa confiesa que, a pesar de haber podido hacer algunos conciertos durante el verano, ha pasado unos meses realmente complicados: “Toqué fondo, me di cuenta de que no somos nada, de que se podía prescindir de mí. Llegué a poner el arte en cuestión. Ahora, por suerte, lo veo todo de forma más positiva”.

La soprano Júlia Farrés-Llongueras.

Julia Farrés-Llongueras y Anna Alàs coinciden en que han tenido suerte de los conciertos que se programaron a última hora porque les han permitido salvar este verano tan extraño. El número de conciertos que han hecho durante el verano se puede contar con los dedos de una mano, pero al menos han podido “retomar la actividad musical” y “volver a ponernos en forma”, en palabras de Alàs.

Bernat Prat: “Los conciertos de pequeño formato han sido una salida a las circunstancias actuales”.

Bernat Prat es de los pocos afortunados que han tenido un verano bastante activo. “Con Cosmos Quartet, hemos tenido la suerte de poder hacer bastantes conciertos a partir del inicio de la desescalada. La música de cámara y los conciertos de pequeño formato han sido una salida a las circunstancias actuales”, asegura Prat. Esto no quita que el Cosmos Quartet haya sufrido también algunas cancelaciones. “Hemos vivido también momentos de incertidumbre, todo pendía de un hilo. Hasta ahora no habíamos experimentado nunca esta sensación. Antes un concierto se cancelaba, como mucho, si alguien tenía una enfermedad, pero no por decisión del Gobierno”, añade Prat. Según el violinista, el aprendizaje que ha sacado de este verano es que “es mejor preparar las cosas a corto plazo, y no a largo plazo, como habíamos hecho siempre”.

Menos aforo, menos dinero recaudado

El sector cultural vive permanentemente en una crisis económica que se ha acentuado, sin duda, a causa de la pandemia del coronavirus. María Hinojosa se queja de que “el sector no está regulado, no tiene medidas estándares ni ningún tipo de seguridad” y critica que “se está aprovechando la excusa de la pandemia para bajar los cachés”. Oriol Aymat también lamenta la reducción del dinero destinado a pagar las actuaciones musicales: “Los cachés han cambiado mucho, sobre todo los de conciertos que no organiza la administración. La administración directamente lo ha cancelado todo. La clásica suele tener algún tipo de subvención, que por el momento se mantiene, pero hemos perdido mucho dinero de toda aquella parte que depende de la venta de entradas”.

María Hinojosa: “Se está aprovechando la excusa de la pandemia para bajar los cachés”.

A pesar de haber podido hacer bastantes conciertos este verano, Bernat Prat reconoce que está sufriendo una situación económica difícil: “Los músicos freelance lo tenemos complicado a nivel económico. La gente que, por ejemplo, tiene su plaza en una orquesta, en principio sigue cobrando. Nosotros, en cambio, solo cobramos los conciertos que hacemos”.

La soprano Ana Belén Gómez explica que para hacer un concierto le ofrecieron un caché que no acepta ni para ir a cantar a una boda. “Ahora bien, tenía tantas ganas de actuar, y era tan grande la necesidad de ingresos, que finalmente lo acepté”. Añade que no ha recibido ningún tipo de apoyo por parte de las instituciones. Además de ser cantante, gestiona el espacio cultural El Forn de les Arts. Después de la pandemia, no pudo abrir porque “al ser un espacio pequeño no sale a cuenta programar absolutamente nada”.

Un público de más calidad que antes

“No puedo comparar la venta de entradas de ahora con la de antes, porque a raíz de la pandemia el aforo de cada concierto tiene que ser mucho menor y, además, este verano ha habido menos oferta musical. Tengo claro, sin embargo, que la calidad de las personas que ahora compran entradas es óptima. Son personas que apuestan por la cultura, que saben que van a ver algo que les hará disfrutar”, comenta Carlos Marigó. Bernat Prat comparte esta impresión; confiesa que ha percibido “un público muy atento, de más calidad que antes”.

María Hinojosa también ha notado “un público más conectado, que ha entendido que la presencia es imprescindible”. Cree que este cambio se debe a que muchas personas han reflexionado, durante el confinamiento, sobre la importancia del arte y la cultura. “A los conciertos, antes venían sobre todo personas mayores, personas abonadas a los auditorios y personas que necesitaban la música para sentirse acompañadas. Ahora, en cambio, la gente está más sensibilizada y acuden a los conciertos con una finalidad más marcadamente artística”, según Hinojosa, que también destaca que en las salas de conciertos ha aumentado la variedad de edades.

Una conexión a flor de piel

“Los músicos tenemos muchas ganas de hacer música; de subir al escenario y comunicar. Y el público tiene muchas ganas de recibir, de disfrutar de la música. La gente espera con el corazón abierto todo lo que viene del escenario”, relata Anna Alàs. Esta conjunción de energías entre músicos y melómanos ha hecho que, a pesar de todas las medidas de seguridad, el ambiente de los conciertos haya sido cálido. “Las medidas de seguridad no dificultan nuestro disfrute. Como imagen, es raro ver muchas mascarillas, pero en el escenario disfrutamos igualmente”, según Oriol Aymat.

Carles Marigó afirma que ha vivido los conciertos “con una conexión intensa, mucho más a flor de piel, justo al contrario de lo que uno podría esperar de esta situación”. Según Bernat Prat, “el primer concierto fue extraño porque supuso volver a tocar después de muchos meses, pero no hubo un ambiente más frío que de costumbre”.

Carles Marigó ha vivido los conciertos “con una conexión intensa, justo al contrario de lo que uno podría esperar de esta situación”.

Los conciertos de este verano, pues, son diferentes, pero esto no impide que los músicos consigan conectar intensamente con el público. De hecho, todos los entrevistados coinciden en que las ganas de volver a escuchar música en vivo facilitan esta conexión. Además, como comenta Aymat: “Si vas a un concierto con otra gente, lo vives con más calidez. Ahora bien, cuando te sientas en asientos separados, disfrutas el concierto de una forma más íntima, personal y subjetiva, y esto también es bueno”.

Sin embargo, las mascarillas esconden las caras de la gente y, por lo tanto, los músicos reciben menos feedback. Alàs explica este problema: “Como la gente va con mascarilla, pierdes información de cómo lo están pasando. Es más difícil saber si se están emocionando, ‘leer a la sala’. Puedes hacerlo sutilmente, a través del momento energético, pero no ves las expresiones de la gente. Tampoco puedes reconocer caras conocidas entre el público”.

La cultura es segura

“Las medidas se han respetado totalmente. No tengo ni una queja. Como intérprete, he estado muy tranquila”. Estas palabras son de Julia Farrés-Llongueras, pero podrían ser de cualquiera de los músicos entrevistados. Carles Marigó elogia las medidas implantadas en todos los espacios en los que ha tocado y, de esta manera, evidencia que la cultura es segura: “A todos los conciertos que he hecho, las medidas han sido realmente excepcionales, hasta el extremo de que he encontrado que había demasiado contraste entre las medidas que se tomaban desde la organización del concierto y las medidas que se tomaban en los bares y locales que había anexos a la salida de los auditorios. Este contraste me ha hecho sentir realizado como artista, porque he visto que las instituciones que organizan conciertos tienen mucho cuidado y respeto por los hechos artísticos”.

Carles Marigó: “Las medidas son excepcionales. Los organizadores cuidan y respetan los hechos artísticos”.

Anna Alàs explica que en Alemania las diversas salas de conciertos están buscando alternativas variadas para implantar las medidas de seguridad necesarias. “Se están probando diferentes sistemas de medidas de prevención: hacer tests cada tres días a los músicos; alojar todos los miembros de una orquesta en el mismo hotel para que reduzcan su número de contactos; poner láminas de plexiglás entre los cantantes, en el escenario. Me gusta que el mundo operístico esté actuando de una forma tan activa, tan creativa”, según Alàs.

Además de aplaudir la implantación correcta de todas las medidas de seguridad, Bernat Prat destaca que la pandemia ha llevado algunos cambios bastante positivos: “El nuevo formato de muchos conciertos me parece acertado. Me he dado cuenta de que las pausas y las medias partes terminan haciendo que el concierto sea demasiado largo. Otra cosa positiva que ha llevado la pandemia es que ahora, como no se pueden repartir programas de mano, los mismos intérpretes presentan las obras que tocan. Con Cosmos Quartet siempre lo hemos intentado hacer. No tengo nada en contra de los programas de mano, pero espero que perdure esta dinámica de presentar las obras antes de tocarlas”.

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Redes y música II https://www.barcelonaclasica.info/es/xarxes-i-musica/ https://www.barcelonaclasica.info/es/xarxes-i-musica/#respond Sun, 09 Aug 2020 21:20:21 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=24909 Nos encontramos en el ecuador del verano, posiblemente los días más calurosos del año. Unas jornadas en las que muchos nos cuesta pensar con claridad y mantener la mente fresca. En estos momentos de canícula y noches de bochorno parece que la reflexión a través de redes sigue incesante. Twitter se erige como un oasis de debate en medio del desierto que es el mundo físico, soporífero y disperso. Entre los prolíficos reproches, las fake news y las conversaciones encendidas, desde Barcelona Clásica hemos intentado buscar aquellos puntos de encuentro entre los usuarios del mundo de la música clásica o melómanos en que se ha compartido contenido interesante. Siguiendo la nueva propuesta iniciada desde esta revista, nos disponemos a continuar uniendo en un mosaico de opiniones personales, perspectivas y experiencias que busca ser el más enriquecedor posible.

Las redes dan voz al mismo nivel a los que hablan de personajes más conocidos como los que ayudan a descubrir de él nuevos. Más allá de crear estados de opinión y otros tópicos negativos repetidos hasta la saciedad sobre Twitter, la difusión que tienen ciertas historias sobre algunos artistas permiten, en cierta medida, hacer justicia al silencio que han sufrido algunos músicos para vivir en una época de represión y censura, y los nuevos talentos que no tienen cobertura por parte de los medios más mainstream.

No es sorprendente que en los espacios generalistas de los medios de comunicación la música clásica y la cultura en general adopten un papel más secundario, a diferencia de las secciones de política, economía y deportes en los que abundan los detalles y el vocabulario técnico.

Sea por desconocimiento o por un lapsus, el error de la presentadora del telediario de TV3 Raquel Sans a la hora de pronunciar el nombre del Quartet Gerhard llamó mucho la atención del compositor reusense Joan Magrané que no dudó en compartir su estupor con sus seguidores.

Magrané, con su gran actividad como tuitero, promete ser uno de los personajes recurrentes en esta sección. A pesar de la difusión entre los melómanos de la obra de Robert Gerhard (Valls, 1896- Cambridge 1970), el público general suele desconocer la figura de este compositor, a diferencia de otros como Albéniz o Pau Casals. De hecho, la pronunciación de su primer apellido no es excesivamente complicada si la comparamos con la de su segundo: Ottenwaelder.

Considerando los orígenes suizos y germanos del músico, la transcripción fonética en la entonación alemana sería ‘ɡe:ɐ̯hart (se leería gueahart). Si miramos, sin embargo, el ésAdir, la guía lingüística de pronunciación de la Corporació Catalana de mitjans audiovisuals, entidad de la que forma parte TV3, el apellido debería pronunciarse ʒəɾárt, como el nombre de Gerard en catalán. 

Carmen Roldan, periodista de TV3, que firmaba la crónica a la que Raquel Sans daba paso, se añadió al debate en pro de sus compañeros y agradeciendo las palabras de admiración hacia ella.

Esta forma catalanizada de leer su apellido es la que se utiliza más habitualmente y la que en vida sentía más el compositor. Magrané recupera cartas originales de Gerhard en que utiliza en todo momento su nombre original, incluso en el extranjero, en contraste con las modificaciones y castellanitzacions que se han hecho por parte de algunos autores y periodistas.

A pesar de los orígenes de su familia, Gerhard se adentró totalmente en los círculos artísticos e intelectuales de la Cataluña de aquellos tiempos y llegó a formar parte del llamado “grupo de los ocho”. Un colectivo artístico con nombres como Eduard Toldrà, Frederic Mompou, Baltasar Samper y Jaume Pahissa que vio truncadas sus aspiraciones con la llegada del régimen franquista en 1939. Un buen ejemplo de artistas que estuvieron silenciados por algunos de sus contemporáneos, pero son admirados y gozan de cierto reconocimiento en la sociedad actual.

El recuerdo también ha estado presente en las palabras de otros usuarios como el AlmanacatMusical. Una cuenta de twitter que se dedica a conmemorar efemérides y los aniversarios de compositores e intérpretes vinculados al Principado. El pasado 7 de agosto hacía 71 años de la muerte del barítono Emili Sagí en el País Valencià.

Más allá del mundo musical, el linaje de Sagí ha cultivado campos muy diversos. Emili se rodeó siempre de figuras del mundo artístico: su primera mujer era bailarina, y la segunda soprano. Los su segundo hijo, Luis Sagí i Vela consiguió reconocimiento como barítono, siguiendo la estela de su padre. El hijo mayor, Emili Sagí i Liñán fue un mítico jugador de los primeros años del Barça con el que disputó hasta 455 partidos. Los descendientes del tercer hijo del barítono también tenían el deporte en la sangre y se convirtieron en dos reconocidos jugadores de baloncesto de los años setenta. Acercándonos a sus descendientes más jóvenes, encontramos a Bruno Oro, actor y cantante que, al igual que su bisabuelo, triunfa en los escenarios de Cataluña, y el escenógrafo Emilio Sagí, director del Teatro Real de Madrid entre 2001 y 2005.

Para finalizar este recorrido entre músicos del territorio, es destacable la publicación de finales de este pasado mes de julio que compartió el fondo del Archivo Manuel de Falla en el que se difundía la única grabación que se ha conservado del compositor andaluz. Una voz que, a pesar de tratarse de un hallazgo extraordinaria, quedará en segundo plano por muchos años gracias a la vigencia y el éxito de la voz de las melodías de un Falla que sigue llenando salas de conciertos de todo el mundo.

Un documento inédito y sorprendente que sirve como despedida del archivo para coger unos días de vacaciones y volver en septiembre con “las mismas ganas de siempre”, tal y como han publicado en las redes.

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Verbalizar la música https://www.barcelonaclasica.info/es/emparaular-la-musica/ https://www.barcelonaclasica.info/es/emparaular-la-musica/#respond Tue, 04 Aug 2020 20:45:32 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=24844 “Callamos enseguida porque ya el violonchelo con su voz firme y aterciopelada, segura, exigió por él mismo un silencio quietísimo y vasto, como un mar. No intentaré romperlo con ninguna palabra, no perseguiré con la música imperfecta de las palabras la plenitud serena y sobrecogedora de su vuelo”. La escritora vigatana Maria Àngels Anglada (1930-1999) conocía -y reconocía- la dificultad de verbalizar las impresiones profundas y embrolladas que le suscitaba la música clásica. Este fragmento recién citado, que pertenece a la novela Viola d’amore (1983, Ediciones Destino), es solo una muestra pequeña de las descripciones deliciosas que Anglada hace florecer a partir de sonidos musicales que la conmueven.

Maria Àngels Anglada.

La novela Viola d’amore es una pequeña joya que recomiendo vivamente a todas las personas que amen la música y que aboguen por un arte entendido en un sentido omnímodo. Seguramente se trata de una obra eclipsada por el éxito esplendoroso de El violín de Auschwitz (1994), otra pieza literaria de Anglada en que la música también es la protagonista absoluta. Viola d’amore es una fuente de afinidades culturales, de intersecciones artísticas. Anglada enlaza literatura y música —y, en menor medida, pintura— con la chispa poética que tanto la caracteriza.

Viola d’amore es, también, un juego de ficción sustentado por un montón de referencias musicales e históricas totalmente reales y erigido sobre la historia de la familia de los Buddenbrook, creada por el escritor alemán Thomas Mann. Anglada proyecta la vida de los descendientes del ficticio Hanno Buddenbrook, aquel joven que, a pesar de su constitución enfermiza, irradiaba talento y genio musical.

Leer esta novela de Anglada, escrita con tanta delicadeza, es siempre una delicia. Además, este agosto puede ser una lectura especialmente apetecible para quien tenga entradas de algún concierto de la 28ª Schubertíada, que se celebra sobre todo en la Abadía de Santa María de Vilabertran, en el Alt Empordà. La primera parte de la novela ocurre en este mismo lugar, en el marco del Festival de Música de la Abadía. Con una sensibilidad marcadamente poética, Anglada describe el monasterio y la atmósfera que lo rodea.

Las impresiones musicales de Anglada

“Músicos invisibles aún, afinaban las mágicas fuentes del canto, que me llegaba fuera del cancel, prolongaban aquellos momentos de espera, aquella promesa segura de placer, abrigada de noche y de mi propia avidez”, dice el personaje Màrius Teixidor mientras llega en el monasterio de Vilabertran. A partir de esta página, Anglada pone en boca de Teixidor una serie de palabras que capturan la música del Trío Izvorul, un conjunto formado por un violonchelo, un violín y un piano.

En el descanso del concierto, Teixidor prefiere esperarse sol: “Como el niño que tiene nostalgia de despertarse, porque el día lo separa de un sueño de colores, tenía miedo de los comentarios, seguramente entendidos y informados, pero aun distantes del mundo donde me llevaban aquellos primeros sonidos aunque sin finalización, estos cada vez nuevos estremecimientos de las cuerdas y de mí mismo”. Teixidor teme que, si habla demasiado de las obras que acaba de escuchar, mermará la intensidad con que las ha vivido.

Más adelante, en la segunda parte del concierto, Teixidor verbaliza la impresión que le ha causado el Trio avec piano en ré mineur, op. 120, de Gabriel Fauré, y esta vez recurre a elementos de la naturaleza: “Una suavidad, un aroma mezclada de rosas y romero en un jardín nocturno era la atmósfera que se filtraba de aquellos sonidos, no brillando, no provocando, sino destilando sin secreto pero sin ruido”.

El Trío Izvorul cierra el concierto con la primera audición absoluta de un trío inacabado de Mozart, descubierto por Climent Moragues, el violinista del conjunto. “Por lo menos, mientras escuchábamos, la bellísima pieza, inconfundiblemente mozartiana, no necesitábamos ni confirmaciones ni aclaraciones de ningún tipo. No echábamos en falta nada de exterior a la música misma, no le preguntábamos de qué país nos había llegado ni por qué caminos. Parecía una primavera que vertiera, porque tenía de más, los colores cambiantes de las flores. ¿Con qué palabras, surgidas de qué fuente, podría recordarla? Ala, alondra, repiqueteo, danza … pero también llama y sombras fluctuantes”, confiesa Teixidor.

Toda la novela está llena de descripciones de este tipo. Anglada sobresale por su capacidad de decir con palabras todo lo que la música insinúa, y Viola d’amore es, a mis ojos, el ejemplo paradigmático de este talento.

La historia de la música, vista desde los ojos poéticos de Anglada

A lo largo de Viola d’amore, Anglada suelta pequeñas historias y anécdotas que pertenecen a las vidas de algunos grandes compositores, como Brahms, Mozart y Bach. Explica, por ejemplo, que para Mozart los silencios eran cruciales: “‘Se hizo un silencio extraordinario”, escribía Mozart, muy joven; y, dos meses antes de morir, explicando los aplausos, las repeticiones y el entusiasmo que despertaba, semanas y semanas seguidas, La flauta mágica, volvía a decir: “Pero lo que prefiero es el asentimiento de una aprobación silenciosa”.

Un poco antes, Anglada narra una historia bonita sobre el alma creadora de Brahms: “Pienso en las orillas verdes de la Carintia, en la casa junto al agua, en las arboledas frondosas donde Brahms se paseaba, incansable, ‘cosechando las melodías’, como nosotros cosecharíamos hierbas aromáticas o moras o frambuesas, en un bosque. Así lo aseguraba él, que los cantos brotaban de la tierra, y los cosechaba, a gavillas, y les infundía una forma acabada antes de darlos a las manos como alas y al corazón de sus artistas predilectos, Clara Schumann y Joseph Joachim” .

La Abadía de Santa María de Vilabertran, santuario de la música clásica

Puede resultar especialmente interesante asistir a la Schubertíada habiendo disfrutado previamente de las pinceladas que Anglada hace de la Abadía de Santa María de Vilabertran. Anglada habla de “la bellísima fachada del palacio del abad, con las joyas de los cinco ventanales góticos de esbeltos parteluces y la solidez dorada de los muros almenados que hizo construir el abad Antonio Girgós”; también dedica unas palabras al “claustro de quietud acogedora”, lleno de “columnas y […] capiteles, con estilizadas hojas de acanto doblegado, con otras hojas más pequeñas y frutos de mal distinguir”. Incluso relata la leyenda del abad Rigall, el fundador del monasterio: “Un día de tramontana subió arriba del campanario de tres pisos y, pegado al badajo de una campana, la tramontana se lo llevó por los aires! Suerte que la anchura de su hábito se hinchó, erizándose con el viento, como un globo, y el abad volando como una gaviota llegó a tierra firme sano y salvo”.

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Redes y música https://www.barcelonaclasica.info/es/la-musica-a-les-xarxes/ https://www.barcelonaclasica.info/es/la-musica-a-les-xarxes/#respond Sun, 02 Aug 2020 14:38:31 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=24779 Es bien sabido que el arte puede vivirse de muchas maneras. Puede disfrutarse individualmente, en compañía de alguien, en un evento social o, simplemente, a través de breves debates en las redes. Precisamente la actualidad y el extensísimo uso de las últimas generan con frecuencia pequeñas discusiones que permiten discernir las inquietudes más inmediatas sobre música tanto por parte de amateurs como de profesionales, que dicen la suya en apenas 280 caracteres. Desde Barcelona Clásica, recuperamos algunos de los tuits más interesantes de esta semana en este breve artículo para fomentar y buscar también la participación y opinión de los que no son usuarios de la red.

Todo empezó con el tuit del co-director de Platea Magazine, Gonzalo Lahoz: en una encuesta en Twitter, preguntó a los lectores de revistas musicales cómo accedían principalmente a su contenido: ¿desde la página web o desde las redes? Partiendo de los resultados de la encuesta, es evidente que las redes juegan un importante papel en la divulgación musical, dado que el 83’1% de los encuestados acceden a través de ellas a los contenidos de medios de comunicación como Barcelona Clásica. Y vosotros, ¿cómo accedéis a nuestros contenidos?

Tuit de Lahoz sobre el acceso a contenidos musicales

Esta semana, sin embargo, el ojo del huracán en estas breves conversaciones musicales ha estado fijado en la música contemporánea, especialmente la de nuestra casa. El joven compositor Joan Mangrané comentaba el pasado 30 de julio que tres grandes Gs catalanas nos dejaron en el siglo XX magníficos conciertos para violín: se trata de Garreta, Guinjoan y Gerhard, compositores que, desgraciadamente, es difícil escucharlos regularmente en las salas de conciertos . En los comentarios de varios usuarios no sólo se puso de manifiesto que, efectivamente, estas obras son dignas de formar parte de más programaciones, sino que, además, hay un amplísimo abanico de compositores del terreno que merecen más atención: de las Ms también podemos estar orgullosos —Mompou, Montsalvatge …— y la línea de compositores no se detiene en el siglo XX: al lado de Granados y Manén, hay que seguir de cerca la carrera artística de compositores actuales como Josep Maria Guix , Raquel García-Tomás y el propio Mangrané.

Yéndonos de Cataluña, otro compositor del siglo XX muy discutido es Stravinski, que esta semana ha sido blanco de discusiones tuiteras por parte de Albert Mena. No fue, sin embargo, a través de una afirmación —como en el caso anterior—, sino de una pregunta: «¿Cuál es la relevancia del Stravinsky neoclásico?» Pedir cuál es la obra que representa mejor a este Stravinsky podría convertirse en una discusión muy fructífera que, sin ninguna dificultad, podría extenderse durante un par de horas. Lo vemos en los comentarios, que proponen obras tan variadas como válidos son los argumentos de cada uno que las menciona. Si bien el Oedipus Rex y la Sinfonía de los Salmos son las obras más comentadas en esta sección, también surgen otros nombres como la Pulcinella —que Oriol Pérez afirma que es «una muestra más de la variedad y diversidad de lenguajes, estilos y estéticas »del composito—- o el Opheus. Para gustos, colores, y este debate no deja de constituir un importante incentivo para escuchar obras nuevas. De hecho, el periodista y musicólogo Pep Gorgori anima en este mismo tuit a descubrir «un Stravinsky genial y menos conocido que el Stravinsky desconocido»: se refiere a la compositora Nadia Boulanger y, etiquetando al director de escena Paco Azorin, recomienda 3 piezas para violonchelo y piano.

Piulada de Joan Mangrançe sobre la consciència cultural

Acabamos el artículo de esta semana con el tuit más reciente de todos y, seguramente, el que requiere más reflexión: Joan Mangrané nos invita a hablar sobre la conciencia cultural, algo mucho más olvidado que la conciencia social o ecológica. El compositor reusense afirma estar de acuerdo con uno de los usuarios que, en su comentario, opina que la conciencia cultural consiste en «intentar hacer más pequeñas las carencias culturales» —algo que podríamos llevar a cabo mediante la recuperación de nuestro patrimonio cultural— y , consecuentemente, normalizando este legado. Algunos de los debates planteados sobre este tema que han surgido en este hilo se mueven hacia el papel que juega el arte de nuestra casa: ¿es este necesariamente socialmente responsable? Como público, ¿qué es, cómo se pregunta Mangrané, la propuesta artística que nos necesita?

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#CulturaSegura https://www.barcelonaclasica.info/es/culturasegura/ https://www.barcelonaclasica.info/es/culturasegura/#comments Sun, 19 Jul 2020 19:37:26 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=24580 En los últimos días, la situación pandémica que parecía estar más tranquila se ha descontrolado y algunos lugares de Cataluña vuelven a estar confinados o semiconfinados. El origen se puede encontrar en los excesos de San Juan, a los que se suma la venida masiva de temporeros sin regulación ni cuidado de las medidas de higiene y seguridad. El colectivo que ha reaccionado con más fuerza es el cultural, porque ve peligrar su posibilidad de desarrollarse, especialmente en las manifestaciones en vivo.

Post del Festival Cruïlla en favor de la cultura

Los miles de tuits generados en las últimas horas con el hashtag #CulturaSegura destacan la paradoja resumida en este post de Ivan Labanda: «Abren los bares. Cierran los teatros. Nada nuevo bajo el sol. #CulturaSegura». Ciertamente, no podemos decir que estamos sorprendidos por la situación derivada de las acciones políticas, pero es cierto que los que vivimos tan espiritualmente como económica del sector cultural tenemos que mantener la determinación ante las amenazas. Algunas manifestaciones culturales han cancelado, pero la mayoría se mantienen firmes para defender los derechos de quien ama y vive de la cultura como fuente de inspiración y materia prima para los sueños y, además, han hecho de las actividades del espíritu su modus vivendi.

«Abren los bares. Cierran los teatros. Nada nuevo bajo el sol. #CulturaSegura»

Sin ir más lejos, el Festival Cruïlla —como el Festival de Pedralbes y el Palau de la Música Catalana— no se ha dejado persuadir y apoya incondicional a los creadores y los profesionales del arte y por eso no cancela ninguna de las actuaciones previstas para los próximos días. No sólo eso, sino que ha difundido un mensaje reivindicativo en las redes sociales que se ha hecho viral: “No ha habido rebrotes a los espectáculos culturales, nos hemos reinventado por nuestra salud y la de la cultura. Entre todos y todas lo estamos consiguiendo. Si nos hacen cerrar de nuevo, pasará mucho tiempo hasta que podamos volver a ver cultura en directo. Te necesitamos: enseña al mundo que eres, somos y hacemos #CulturaSegura”.

El mensaje es poderoso y no sólo como estrategia de markeing. Aborda temas esenciales para los retos actuales en una sociedad postlíquida y pandémica. Por un lado, constata el hecho de que no ha habido ningún foco vírico en un contexto cultural y, no sólo eso, sino que pone de manifiesto la versatilidad y la imaginación de un sector que debe renovarse constantemente para seguir viviendo , y más cuando no se pueden seguir las normas y convenciones históricas. Como se puede mantener la distancia de seguridad entre músicos sin atentar contra las normas físicas del sonido? Sin obviar el hecho de que un acto cultural es, esencialmente, social y la situación actual dificulta extremadamente las situaciones de tertulia y las reuniones para saber cómo se vive desde diversas perspectivas. Pero, si quedamos con los compañeros para cenar o en un bar, resulta que sí, que podemos charlar con calma y sin restricciones. Además, si coincidiéramos en el AVE o en el avión también lo podríamos hacer, porque entonces no es un problema que no se esté a tiempo de higienizar los espacios: hay que hacer dinero pase lo que pase.

Ya lo reivindicaba Federico Garcia Lorca, en 1931: «Yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social».

Estas palabras ponen de manifiesto la extrema fragilidad de la cultura y la necesidad de garantizar la posibilidad de continuar cultivando el espíritu y evitar convertirse en los esclavos del poder. Porque la cultura nos hace ensanchar horizontes y nos libera. Y sentirnos libres es el sentimiento más intrínsecamente humano. Es cierto que podemos leer en casa y escuchar música enlatada, però en los espectáculos en vivo es donde tiene lugar la catarsis, el regulador social. Sin cultura en vivo somos sólo una sociedad enferma sin imaginación ni estímulos para seguir luchando.

«Se ha puesto de manifiesto la nuestra gran capacidad de adaptación en el contexto de una cultura desamparada que lleva a una crisis sin precedentes»

A la población se le hacen recomendaciones, a la cultura prohibiciones. Hay que revertir la situación y que las medidas sean estrictas para todos o para nadie. Gracias al esfuerzo de las instituciones culturales no ha habido rebrotes ni en teatros, ni en bibliotecas ni en salas de conciertos. Todo se ha conseguido con un respeto escrupuloso hasta el punto de que las costumbres adquiridas a lo largo de los siglos se han reformulado (eventos numerados y rastreables, limitación de aforo, mascarilla, hielo y manos limpias) y se ha puesto de manifiesto la nuestra gran capacidad de adaptación en el contexto de una cultura desamparada que lleva a una crisis sin precedentes. La cultura ha hecho los deberes y, como siempre, nos permite soñar en otros mundos.

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La Pedrera – Casa Milà reabre sus portas con nuevas propuestas https://www.barcelonaclasica.info/es/la-pedrera-casa-mila-reobra-les-seves-portes-amb-noves-propostes/ https://www.barcelonaclasica.info/es/la-pedrera-casa-mila-reobra-les-seves-portes-amb-noves-propostes/#respond Fri, 17 Jul 2020 16:27:39 +0000 https://www.barcelonaclasica.info/?p=24504 Hace justo dos días que La Pedrera – Casa Milán anunciaba su reapertura después de cuatro meses con las puertas cerradas por el público. La noticia no sólo pone un poco de luz sobre la incertidumbre ésta que ronda por todas partes sobre un posible rebrote de la Covid-19 y, consecuentemente, un confinamiento; también se presenta seductora por el público local, que tan a menudo abandona el interés y la historia detrás de sus edificios más emblemáticos que los siente parte de una atracción turística que poco tiene que ver con ellos.

Façana exterior de La Pedrera. Font: FCLP

Así pues, la directora de la Fundació Catalunya La Pedrera, Marta Lacambra, manifestaba esta ilusión compartida por toda la fundación de poder decir, de nuevo, que el último edificio civil de Antoni Gaudí reiniciaba su actividad cumpliendo todas las medidas sanitarias necesarias para garantizar la seguridad de los visitantes y, además, ensanchando la cantidad y la forma de las «experiencias» que la obra arquitectónica de Paseo de Gracia puede ofrecer. En este sentido, Lacambra explicaba que toda la directiva sentía una triple emoción ante el evento: primero, porque es indudable que La Pedrera es un icono de Barcelona y de Cataluña; y esto conlleva que poco a poco una cierta sensación de normalidad pueda volver a instalarse por las calles. En segundo lugar, porque el confinamiento ha provocado, como es obvio, una parada en seco de los ingresos de la fundación que, a su vez, se destinan a ayudar económicamente cerca de unas 500.000 personas relativas a colectivos vulnerables. Finalmente, la directora exteriorizaba el entusiasmo que las novedades de La Pedrera suponían para todo el equipo y que, además, habían tenido una reacción muy positiva del público al que principalmente van dirigidas.

Unas novedades, pues, que van desde poder visitar espacios hasta ahora excluidos de los recorridos como lo son las cocheras o la fachada del patio de manzana interior, hasta experiencias totalmente inmersivas como lo es la titulada «Passeja amb …», donde se podrá pasear por el edificio conversando con personalidades culturales del ámbito barcelonés. La famosa «Night Experience» de a partir de las 19.00h, se mantiene por su gran atractivo, pero se añadirán más visitas en lengua catalana y se cambiará la bebida final por un cava reconocido del país. Eudald Tomasa, director de Serveis personals de la Fundació, también señalizaba que el taller de más éxito en las visitas escolares, se incluirá en la entrada familiar.

Sin embargo, la amenaza de otro confinamiento o de un aumento de las medidas de seguridad que el pasado Miércoles anunciaba Xavier Bas, director de Gestión de públicos de la FCLP, vuelve a ser, hoy, el primer punto orden del día. Y esta se instala como una sombra a las puertas de La Pedrera, este glorioso y reconocido edificio que desde 1994 forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Ni la reducción del público, la toma de temperatura a todas las personas que accedan al interior de la Casa Milà, el suministro de gel hidroalcohólico en casi cada habitación o espacio para visitar o la obligatoriedad de llevar la mascarilla parecen ser suficientes para el sector cultural reavive, aunque sea superficialmente, en este verano que auguramos, también, truncado. No sabemos si una de las obras modernistas más insignias de la ciudad que apostaba por una oferta más atrayente a los residentes de Barcelona podrá reconciliarse con su pasado histórico. Porque es violento y hace entristeció mucho que todo aquello que configura el sustrato cultural de la ciudad se haya llegado a desvincular tanto de esta que sus habitantes lo vean como un mero espectáculo movido por los hilos del interés económico más crudo. Y para que, por otra parte, ahora que parecía abrirse una posible ventana de oportunidad para acercar La Pedrera a la población barcelonesa, el incremento de casos del virus puede irrumpir de golpe dejándonos el amargo sabor de sólo haber podido imaginar cómo sería esa empresa.

«La cultura no es imprescindible», pensarán muchos. «Las actividades culturales no son tan necesarias.»

«La cultura no es imprescindible», pensarán muchos. «Las actividades culturales no son tan necesarias». Pero quizás ante estas tajantes se esconde la afirmación oblicua que lo que no es útil— es decir, lo que no tiene un rendimiento económico fructífero—, queda en un segundo plano precisamente por eso, porque en su naturaleza no hay un interés económico exclusivo. Y sin ser conscientes, como escribe el filósofo y profesor de literatura Nuccio Ordine, esta «utilidad dominante mata de forma progresiva la memoria del pasado, las disciplinas humanísticas, las lenguas clásicas, la enseñanza, la libre investigación, la fantasía, el arte, el pensamiento crítico y el horizonte civil que debería inspirar toda actividad humana». O quizás no, quizás es todo lo contrario. Quien sea que decida que la cultura es secundaria quizás es absolutamente consciente de todo esto.

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