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{"id":12113,"date":"2020-04-14T10:59:00","date_gmt":"2020-04-14T10:59:00","guid":{"rendered":"http:\/\/box5205.temp.domains\/~arinfoco\/barcelonaclassica\/correspondencias-musicales-i-nadezhda-von-meck-y-piotr-i-chaikovski\/"},"modified":"2020-04-26T14:52:23","modified_gmt":"2020-04-26T14:52:23","slug":"correspondencias-musicales-i-nadezhda-von-meck-y-piotr-i-chaikovski","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/correspondencias-musicales-i-nadezhda-von-meck-y-piotr-i-chaikovski\/","title":{"rendered":"Correspondencias musicales I: Nadezhda von Meck y Piotr. I. Chaikovski"},"content":{"rendered":"
Dec\u00eda Goethe que las cartas son uno de los mejores objetos conmemorativos que una persona puede dejar en vida. Esta cita parece confirmarse en algunas relaciones epistolares del mundo de la m\u00fasica. Un ejemplo de ello es el caso de Nadezhda von Meck y Piotr I. Chaikovski<\/strong>, que produjeron alrededor de 1.200 cartas durante los trece a\u00f1os que se escribieron.<\/div>\n
Nadezhda von Meck (n\u00e9e<\/em>  Filar\u00e9tovna Frol\u00f3vskaia), nueve a\u00f1os mayor que Chaikovski, se hab\u00eda casado a los diecis\u00e9is a\u00f1os con el ingeniero Karl von Meck, de veintiocho. A pesar de la diferencia de edad, Nadezhda demostr\u00f3 su car\u00e1cter combativo y no se dej\u00f3 debilitar por los quehaceres dom\u00e9sticos. La influencia que ejerc\u00eda sobre su esposo era tal que fue principalmente gracias a ella que Karl von Meck se enriqueci\u00f3 en la d\u00e9cada de 1860 tras haber invertido, siguiendo los consejos de Nadezhda, en la construcci\u00f3n de la l\u00ednea de ferrocarril rusa. En 1876, sin embargo, su marido muri\u00f3 s\u00fabitamente, dej\u00e1ndola viuda con una gran fortuna y siete de sus once hijos todav\u00eda a su cargo. 
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\nAquel mismo a\u00f1os, siendo una pianista competente y conocedora del repertorio de la \u00e9poca, Nadezhda von Meck escribi\u00f3 a Nikolay Rubinstein, pianista de renombre y director del Conservatorio de Mosc\u00fa. El objetivo de la misiva era conseguir que alg\u00fan joven violinista se instalase en su casa para que, juntos, pudiesen interpretar m\u00fasica de c\u00e1mara. El violinista escogido, Josef Kotek, era alumno de Chaikovski en la misma instituci\u00f3n y, dado que von Meck ya estaba familiarizada y se sent\u00eda muy atra\u00edda por su m\u00fasica, aprovech\u00f3 para hacer una propuesta formal al compositor. Chaikovski, que entonces ten\u00eda treinta y seis a\u00f1os y ya hab\u00eda firmado tres sinfon\u00edas, r\u00e1pidamente acept\u00f3 preparar los arreglos de sus obras que la mecenas, con sincera devoci\u00f3n<\/em>, le ped\u00eda. Lo que vino despu\u00e9s es historia que s\u00f3lo ha podido ser condensada en tres grandes vol\u00famenes. La carta en muestra de agradecimiento por los primeros arreglos que von Meck r\u00e1pidamente envi\u00f3 a Chaikovski era toda una declaraci\u00f3n de intenciones \u2014\u00abcon vuestra m\u00fasica vivo m\u00e1s ligera y agradablemente\u00bb\u2014, pero el respondi\u00f3 con la misma inmediatez: \u00abEs muy reconfortante pensar que hay una peque\u00f1a minor\u00eda de personas, a la que usted sin duda pertenece, que ama nuestro arte tan sincera y efusivamente\u00bb. \"\"
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\nCon s\u00f3lo dos notas comenz\u00f3 una de las m\u00e1s famosas, extensas y extraordinarias correspondencias de toda la historia de la cultura occidental. El valor de esta \u201camistad epistolar\u201d pocas veces puede ser exagerado. Chaikovski fue, sin duda, quien sali\u00f3 m\u00e1s beneficiado: encontr\u00f3 en von Meck una protectora, gracias a la que pudo dedicarse exclusivamente a la composici\u00f3n; y, adem\u00e1s, una confidente: a pesar de tener un car\u00e1cter reservado, el compositor nunca se sincer\u00f3 con nadie como con la viuda, exceptuando quiz\u00e1 su hermano Modest. Debemos agradecer a Nadezhda von Meck, por lo tanto, el acceso que actualmente tenemos no s\u00f3lo a los sentimientos de Chaikovski respecto a sus asuntos personales, sino tambi\u00e9n a sus opiniones sobre otros m\u00fasicos del momento y sus procesos creativos. En lo que se refiere a la mecenas, desde el principio hizo evidente su anhelo por encontrar un compa\u00f1ero a quien pudiese confiar sus pensamientos m\u00e1s \u00edntimos: \u00abHay tantas, tantas cosas que me gustar\u00eda escribiros, cuando la oportunidad surja, sobre mi relaci\u00f3n imaginaria con usted, pero tengo miedo de inmiscuirme en vuestro tan limitado tiempo libre. S\u00f3lo os dir\u00e9 que esta relaci\u00f3n, a pesar de lo abstracta que pueda ser, es tan preciada para m\u00ed como el mejor, el m\u00e1s elevado de todos los sentimientos a los que puede aspirar la naturaleza humana\u00bb.
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\nSi hay algo exc\u00e9ntrico en esta relaci\u00f3n es precisamente el hecho de que fue \u00fanicamente epistolar: \u00abCuanto m\u00e1s encantada estoy con usted, m\u00e1s temo conoceros. […] Ahora prefiero pensar en usted desde la distancia, escucharos en vuestra m\u00fasica, y sentirme yo misma una con usted en ella\u00bb, le dijo von Meck. \u00abTeme no encontrar en m\u00ed todas esas cualidades con que vuestra imaginaci\u00f3n, inclinada a idealizar, me ha dotado\u00bb, respondi\u00f3 Chaikovski. Y, despu\u00e9s de darle toda la raz\u00f3n, ambos convinieron en no verse nunca. Durante los casi catorce a\u00f1os que se escribieron, s\u00f3lo se encontraron una vez: fue, por supuesto, por accidente, puesto que los dos hab\u00edan hecho grandes esfuerzos por evitarlo. Ella pareci\u00f3 confusa; \u00e9l, levant\u00f3 el sombrero; y, sin decirse nada, cada uno continu\u00f3 su camino. A pesar de este factor, intentaron por todos lo medios unir sus familias: finalmente, la sobrina del compositor, Anna, y el hijo de von Meck, Nikolay, se casaron, haciendo realidad el sue\u00f1o del m\u00fasico y la mecenas.
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\nLa relaci\u00f3n entre la viuda y el compositor pronto se convirti\u00f3 en un desahogo seguro para sus emociones. Para Chaikovski, especialmente, la correspondencia con von Meck supuso un gran apoyo emocional en distintos momentos cr\u00edticos de su vida, como tras su desastroso matrimonio con Antonina Miliukova o el fracaso de su Quinta sinfon\u00eda<\/em>. Precisamente el frustrado matrimonio del compositor fue uno de los principales elementos mediante el cual su relaci\u00f3n con von Meck se fortaleci\u00f3: aprovechando que \u00e9l depend\u00eda m\u00e1s que nunca de ella, y porque ya sabes que te quiero, y c\u00f3mo te deseo lo mejor en todo,<\/em> Nadezhda von Meck ofreci\u00f3 a Chaikovski una pensi\u00f3n mensual de 500 rublos tras haberle enviado 1.000 para despachar sus deudas. Sin el acceso a esta asignaci\u00f3n que le liberaba de su obligaci\u00f3n de trabajar en el Conservatorio, Chaikovski nunca hubiese sido un compositor tan prol\u00edfico en vida. Su gratitud hacia la mecenas es indudable: \u00abAyer di mi \u00faltima lecci\u00f3n. Hoy voy a San Petersburgo. Por lo tanto, soy un hombre libre<\/em>!\u00bb 
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\nA pesar de que el dinero siempre tom\u00f3 parte de alguna forma en su relaci\u00f3n, la correspondencia entre Madame von Meck y Chaikovski present\u00f3 escenas muy humanas. Aunque evadiendo descaradamente la discusi\u00f3n sobre el amor sexual, respuestas como la que Chaikovski ofrece a la pregunta \u00abPiotr Ilich, \u00bfhas amado alguna vez?\u00bb son lo suficientemente directas como para hacernos una idea de sus pensamientos m\u00e1s \u00edntimos: \u00abMe preguntas, amiga m\u00eda, si estoy familiarizado con el amor no-plat\u00f3nico<\/em>. S\u00ed y no<\/em>. […] Si me preguntas si he experimentado absoluta felicidad en el amor, entonces te dir\u00e9: \u00a1no, no, no! No obstante creo que la respuesta a esta pregunta se encuentra en la m\u00fasica. Si me preguntas si entiendo el m\u00e1ximo poder, la plena e ilimitada fuerza de este sentimiento, entonces te dir\u00e9: \u00a1s\u00ed, s\u00ed, s\u00ed!\u2014y de nuevo te dir\u00e9 que m\u00e1s de una vez he intentado expresar amorosamente en la m\u00fasica el tormento y, a la vez, la dicha del amor\u00bb. 
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\nTambi\u00e9n el Chaikovski que opina sobre sus compa\u00f1eros de profesi\u00f3n nos ense\u00f1a acerca de su propia personalidad (ya fuese por envidia o para ganarse el favor de alguien) m\u00e1s que sobre el criticado en cuesti\u00f3n. A pesar de ello, sabemos por Chaikovski que \u00abCui es un aficionado con talento. Su m\u00fasica no tiene originalidad, pero es elegante y de buen gusto\u00bb, Borodin tiene \u00abmenos gusto que Cui y su t\u00e9cnica es tan floja que no puede escribir una sola l\u00ednea sin ayuda ajena\u00bb, Mussorgsky no es m\u00e1s que un \u00abcaso perdido a pesar de que, en talento, es posiblemente superior al resto\u00bb y Brahms simplemente le produce antimpat\u00eda, no puede<\/em> con \u00e9l: \u00abPor m\u00e1s que intente reaccionar a su m\u00fasica, permanezco fr\u00edo y hostil. […] no presenta un sentimiento sincero, aunque hay una gran pretensi\u00f3n a la profundidad<\/em>. Pero no hay nada en esta profundidad\u00bb. 
\n \"\"
\nMadame von Meck fue la afortunada que no s\u00f3lo tuvo acceso directo a los sentimientos de Chaikovski, sino que adem\u00e1s goz\u00f3 de una aproximaci\u00f3n a su \u00abproceso creativo\u00bb. El compositor le explicaba que \u00abla semilla<\/em> de una futura composici\u00f3n suele revelarse s\u00fabitamente, de la manera m\u00e1s inesperada. Si la tierra es favorable, la semilla arraiga con una fuerza y rapidez inconcebibles, se abre paso a trav\u00e9s de la tierra y saca ra\u00edces, hojas, ramitas y, finalmente, flores\u00bb. El procedimiento posterior es casi autom\u00e1tico: \u00abte olvidas de todo, casi has perdido la rax\u00f3n, todo en tu interior tiembla y se retuerce, con dificultados consigues establecer unos bocetos, una idea hace presi\u00f3n sobre otra\u00bb. Eso s\u00ed, siempre admitiendo que no todas la sobras ten\u00edan la suerte de ser concebidas y gestadas de la misma manera. 
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\nComo muestra de agradecimiento por lo que la viuda hacia o significaba para \u00e9l, Chaikovski le dedic\u00f3 su Cuarta sinfon\u00eda<\/em>. Von Meck, poco dispuesta a ver su nombre en la primera p\u00e1gina de la obra, propuso una dedicatoria sencilla: \u00aba mi amiga\u00bb. \u00c9sta, sin embargo, result\u00f3 demasiado simple para el compositor, que decidi\u00f3 extenderla, con el benepl\u00e1cito de la mecenas, a \u201ca mi mejor amiga\u201d. Tambi\u00e9n a petici\u00f3n de Nadezhda von Meck, Chaikovski le explic\u00f3 el programa de la sinfon\u00eda, en la que el destino jugaba un papel muy importante y donde \u00abpor primera vez, he tenido que poner en frases y palabras pensamientos e im\u00e1genes musicales\u00bb: la sinfon\u00eda, dec\u00eda, era un eco de la terrible depresi\u00f3n que hab\u00eda sufrido tras su matrimonio. Anna Kar\u00e9nina<\/em>, novela que Tolstoi recientemente hab\u00eda publicado, pudo suponer una importante fuente de inspiraci\u00f3n para el programa de Chaikovski.
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\nEl 4 de octubre de 1890, Nadezhda von Meck envi\u00f3 a ChaikovskI la pensi\u00f3n correspondiente con una nota donde le informaba que ya no podr\u00eda financiarlo m\u00e1s y le ped\u00eda que no le enviara m\u00e1s cartas. La ruptura, calificada de traici\u00f3n por parte del compositor, fue fruto de dos factores: por un lado, el clan von Meck se hab\u00eda visto sumido en problemas financieros y ya no pod\u00eda permitirse el patronazgo del m\u00fasico; por otro, la viuda hab\u00eda contra\u00eddo tuberculosis y una atrofia en los brazos le imped\u00eda escribir: neg\u00e1ndose a dictar a otro las \u00edntimas cartas que quer\u00eda escribir al compositor, decidi\u00f3 no enviar m\u00e1s.
\n 
\nTchaikovsky muri\u00f3 a finales de 1893; Nadezhda von Meck, en enero de 1894. Galina von Meck, hija de Nikolay y Anna, afirm\u00f3 que llegaron a reconciliarse. Ahora bien, aunque la veracidad de su conciliaci\u00f3n puede ponerse en duda; la val\u00eda de su legado, no.<\/p>\n

Fotos: Nadezhda von Meck; P. I. Txaikovski.<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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