acf domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home1/arinfoco/public_html/website_49f85b7b/wp-includes/functions.php on line 6131WordPress database error: [Table 'arinfoco_barcelonaclassica_wordpress.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La tradici\u00f3n marca irremediablemente el mundo de la \u00f3pera. Sacralizar grandes obras del repertorio con una apariencia que muchas veces est\u00e1 lejos de las intenciones o los supuestos originales de los compositores. Es curioso como el paso de los a\u00f1os ha emparejado dos obras de corta duraci\u00f3n (el tiempo a la \u00f3pera siempre es relativo) como Cavalleria rusticana (1890) y Pagliacci (1892). Ambas comparten estilo (el verismo de la Giovane scuola post Verdi), brevedad y un argumento sanguinario, pero los mismos par\u00e1metros se podr\u00edan aplicar a otros \u00f3peras injustamente ca\u00eddas en el olvido y que tambi\u00e9n podr\u00edan formar pareja tanto con la \u00f3pera de Mascagni como con la de Leoncavallo.<\/p>\n\n\nEl Gran Teatre del Liceu<\/strong> presenta este diciembre el tradicional díptico operístico con un doble reparto (triple si tenemos en cuenta las voces encomendadas al protagonista). Asistimos a la segunda función de las 12 previstas. La tradici\u00f3n marca irremediablemente el mundo de la \u00f3pera. Sacralizar grandes obras del repertorio con una apariencia que muchas veces est\u00e1 lejos de las intenciones o los supuestos originales de los compositores. Es curioso como el paso de los a\u00f1os ha emparejado dos obras de corta duraci\u00f3n (el tiempo a la \u00f3pera siempre es relativo) […]<\/p>","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[245],"tags":[],"class_list":["post-12268","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opera"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12268"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12268\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21039,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12268\/revisions\/21039"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}
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\nLa orquesta del Liceu ha vuelto a demostrar un buen nivel, a pesar de los siempre problemáticos metales que aún no llegan a alcanzar el sonido dúctil del resto de secciones. Supongamos que gran parte del éxito hay que agradecerle el trabajo minucioso del húngaro Henrik Nánási<\/strong>, que dirigió con un buen control de las dinámicas y los volúmenes. Especialmente destacada fue la interpretación de los dos momentos culminantes a nivel orquestal de la velada, los delicados intermezzi<\/em>, puntos de distensión en los dramas de ambas obras.
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\nEl corazón de la casa comenzó inseguro, con unas sopranos de sonoridades aún estridentes y envejecidas. La etérea espiritualidad del Regina Coeli<\/em> llegó confundida y poco sincronizada con el foso. Afortunadamente, las cosas mejoraron al brindis de la misma Cavalleria <\/em>y en la ópera de Leoncavallo. Hay que mimar el corazón como uno de los más importantes activos que hará realmente grande nuestro querido teatro.
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<\/span>A Cavalleria rusticana<\/em> el peso del drama recae en el personaje de Santuzza, la mujer abandonada por el amante al que empuja a la muerte. Oksana Dyka<\/strong> mostró una voz potentísima y poco más. Su instrumento, de sonoridades estremecedoras y poco matizado, supuso un lastre para la emocionante partitura de Mascagni. Tampoco le favoreció una torpe prestación a nivel escénico.
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\nA su lado, el Turiddu de Teodor Ilincai<\/strong> nos pareció interesante, con una voz sana y suficientemente potente para la gran sala del Liceo, pero con una interpretación demasiado controlada y poco expresiva. Todavía tiene que hacer su parte de Turiddu.
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\nDel trío protagonista, sin duda, el más destacado fue Àngel Òdena<\/strong>, con una excelente personificación del pijo Alfio: tesitura homogénea, graves rotundos y agudos controlados. Bravo! Completó el reparto la muy sentida y imponente Mama Lucia de Elena Zilia<\/strong> y una sorprendente Lola en la voz de Mercedes Gancedo<\/strong>.
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\nA Pagliacci <\/em>el aspecto vocal fue mucho más compacto. Òdena nos mostró ahora como el sibilino Tonio, ostentando una vez más sus excelentes cualidades, especialmente destacadas en el prólogo de la obra.
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\nMarcelo Álvarez<\/strong> es un buen Canio, conoce a fondo la partitura y sus secretos, pero una cierta falta de volumen y un canto un poco temeroso no acaban de conformar como resultado una actuación que deslumbre al público, ni siquiera en su famosísima y esperada aria “Vesti la giubba”. Faltó pasión y arrebato vocal.
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\nLa Nedda de Dinara Alieva <\/strong>es convincente, más en el apartado actoral que el vocal. Tiene una excelente técnica pero una voz poco destacada y de poco brillo, aspectos que suple con su implicación escénica.
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<\/span>A su lado, el Silvio de Manel Esteve<\/strong> supuso el complemento perfecto, tanto por su actuación (que en esta producción ya empieza en la ópera anterior) como a nivel vocal. El soñador dúo entre Nedda y Silvio fue uno de los momentos más destacados de la función.
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