\n\t\t\t <\/td>\n\t\t<\/tr>\n\t<\/tbody>\n<\/table>\n\nB.C. ¿Ha supuesto este galardón un cambio cualitativo importante en tu trayectoria? \nD. M-E. <\/strong>Actualmente la competencia entre músicos es durísima. Cuesta mucho encontrar un hueco en el mercado musical y creo que es debido a dos motivos principales. El primero es la falta de oferta musical: es obvio que no somos una prioridad para los políticos, que no fomentan la cultura del país y que además nos ahogan con un 21% de IVA cultural. Esto provoca que, para la sociedad, sigamos teniendo una imagen de elitismo que no ayuda a hacer crecer el público. El otro motivo es la excelente formación de músicos profesionales. Cada año salen cientos de licenciados que el mercado no está capacitado para absorber, porque no hay suficiente demanda. La competencia para hacerse lugar en los escenarios es feroz y, por ello, los concursos se han vuelto una herramienta fundamental para poner tu nombre en el mapa. En mi caso, el concurso de Tokio me ha abierto muchas puertas a nivel internacional y estoy enormemente agradecido por todo lo que ha supuesto. \n \nB.C. ¿Se puede cambiar esta imagen de elitismo que aleja a la música clásica de la sociedad? \nD. M-E-.<\/strong> Esto tiene mucho que ver con el 21% de IVA del precio de las entradas, aunque la música clásica todavía no supera los precios de ir a un partido de fútbol, \u200b\u200by de eso no se queja nadie…, Además, el público cree que debe tener unos conocimientos previsto antes de ir un concierto. Pero yo siempre digo lo mismo: música es música; si crees que puedes ir a un concierto de Lady Gaga sin haberte leído su biografía, ¿por qué no puedes hacer lo mismo con Beethoven? Hay que ir y escuchar; y, si no gusta, tampoco pasa nada. \n \nB.C. ¿Con qué tipo de obras y de compositores te encuentras más cómodo dirigiendo? \nD. M-E. <\/strong>Soy una personal muy pasional y por eso creo que es en el repertorio romántico y en la ópera donde me siento más cómodo. De alguna manera, me gusta contar historias con la música. \n \nB.C. De hecho, es destacada tu trayectoria como director de ópera, los títulos y los teatros donde has trabajado. ¿Ha sido una cuestión de oportunidad profesional o de decisión artística? \nD. M-E. <\/strong>Mi vinculación con la ópera también tiene unos inicios peculiares. Dado que vivía en un pueblo y no tenía referentes musicales en la familia, mis primeros contactos con la ópera fueron a través de VHS y reconozco que no me sentí especialmente cerca de este género hasta que asistí a la mi primera función en directo. Fue “Fidelio” de Beethoven y cuando fui al teatro y pude ver la grandiosidad de un montaje en vivo me quedé alucinado. La cantidad de gente que trabaja a un nivel de exigencia extremo me maravilló y desde entonces quise formar parte de esta maquinaria musical. \n \nB.C. ¿Te planteas una dedicación exclusiva a la ópera? \nD. M-E. <\/strong>Me cuesta imaginarme una vida entera haciendo solo repertorio sinfónico, del mismo modo que me faltaría algo si sólo trabajara en el foso. Al mundo de hoy le gusta muchísimo poner la etiqueta “de especialista en …”, pero, mientras sea posible, continuaré combinando las dos cosas. \n \nB.C. ¿Influye el hecho de que tu pareja sea la destacada mezzosoprano Anna Alàs? Alguna vez lo has dirigido? \nD. M-E. <\/strong>Mi mujer ha sido fundamental en muchos aspectos de mi vida y, obviamente, su influencia ha sido definitiva para acabar de perfilar mi afinidad con la ópera. He aprendido muchísimo de ella sobre canto, necesidades de los cantantes o lied, género en el que ella es una autoridad… Nos conocimos trabajando juntos y desde entonces, afortunadamente, hemos tenido unas cuantas oportunidades más de compartir escenario. \n <\/div>\n\n\n\t\n\t\t\n\t\t\t <\/td>\n\t\t\t | <\/td>\n\t\t<\/tr>\n\t\t | \n\t\t\t| Debut de Diego Martin-Etxebarria en el Palau de la Música con la Orquestra Simfònica del Vallès Foto: Martí E. Berenguer<\/td>\n\t\t\t | <\/td>\n\t\t<\/tr>\n\t<\/tbody>\n<\/table>\n\nB.C. ¿Qué recuerdas de tu debut en el Palau de la Música Catalana esta temporada? \nD. M-E. <\/strong>Fue una experiencia muy especial por diferentes motivos. Cataluña ha sido mi segunda casa desde el 2001, cuando llegué para estudiar en la ESMUC. He asistido a muchos conciertos en el Palau como público y es muy excitante encontrarse al otro lado. Desde un punto de vista más personal, muchos familiares mis aprovecharon la ocasión y vinieron desde Euskadi, Madrid, Cantabria… Todo ello lo convirtió en una noche muy especial. Y, por supuesto, el marco estético del Palau acabó de redondear la velada. Una sala de esta belleza predispone tanto al público como a los artistas a dejarse llevar por la música incluso antes de comenzar el concierto. \n \nB.C. Tienes algún director que sea tu referente? Y alguna orquesta que te gustaría dirigir en el futuro? \nD. M-E. <\/strong>Soy muy aficionado a ver vídeos de otros directores. Es una gran escuela y, como muchos compañeros, considero a Carlos Kleiber como un gran referente, a pesar de que soy consciente de que es absolutamente inimitable. Su manera tan poética de sentir la música, la naturalidad en el gesto y la espectacular simbiosis que tenía con las orquestas son ideas para tener bien presentes. De orquestas, siempre existen mitos como las filarmónicas de Berlín y Viena, La Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York… Pero, sinceramente, conociendo lo difícil vivir de este oficio, mi gran sueño es tener una carrera larga como director. Si dentro de 50 años todavía tengo la oportunidad de dirigir una orquesta, sea cual sea, habré cumplido mi sueño.<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":" El director vasco Diego Martin-Etxebarria, formado en Barcelona -curs\u00f3 los estudios de direcci\u00f3n de orquesta en la ESMUC-, debuta este domingo 28 de mayo en el San Petersburgo, en el marco de un ciclo organizado por el Teatro Mariinsky y dedicado a los j\u00f3venes directores que han ganado las \u00faltimas competiciones de direcci\u00f3n m\u00e1s importantes del mundo. 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