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Mar\u00eda Manzano es la creadora de la Barcelona Piano Academy,<\/a> una iniciativa de formaci\u00f3n de j\u00f3venes pianistas que se celebra en verano en Barcelona. Originaria de C\u00e1diz y formada entre C\u00e1diz, Granada, Madrid, Barcelona y Par\u00eds, Mar\u00eda reside actualmente en Nueva York. Desde Estados Unidos, la joven pianista sue\u00f1a con devolver a Barcelona un poco de lo mucho que, en su opini\u00f3n, le ha dado la ciudad. <\/p>\n\n\n
\nMaría Manzano: <\/strong>En mi casa no había músicos, pero mi hermano tocaba un piano vertical que teníamos y de pequeñita siempre le escuchaba. Un día, cuando yo tenía tres años, mi hermano y mis padres vieron cómo empecé a “jugar” con el piano y a tocar de oído alguna melodía. Un día me preguntaron si me haría ilusión aprender a tocar y así comenzó todo. A los seis años empecé a recibir clases elementales de música y a los ocho años entré en el Conservatorio de mi ciudad, Chiclana de La Frontera, y posteriormente en el de Cádiz capital. <\/div>\n\n
\nM.M. <\/strong>No fue un paso directo, sino que hubo varias etapas intermedias. Primero estuve en Cádiz, cursando el Grado Profesional de piano con la profesora Pilar Espejo<\/strong>, y a los 17 años empecé a compaginar mis estudios en Cádiz con viajes a Madrid para tomar clases con la profesora María Luisa Villalba<\/strong>. Un año más tarde, ingresé oficialmente en el Conservatorio de Madrid. Finalizado el Grado Profesional, con muy buenos resultados y galardonada con Premio de Honor, fui a estudiar con el catedrático Antonio Sánchez Lucena <\/strong>en el Conservatorio Superior de Granada.
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<\/a>Me sentía muy feliz con las enseñanzas que estaba recibiendo de este gran profesor, pero siempre había admirado mucho al pianista Albert Attenelle:<\/strong> tenía discos suyos, lo había visto en televisión y sentía un gran interés por él como profesor. Cuando supe que estaba dando clases en el Conservatori del Liceu de Barcelona, un fuerte impulso irracional me llevó a pensar que tenía que ir a Barcelona a estudiar con él. <\/div>\n\n
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\nB.C. ¿Cómo fue tu experiencia en Barcelona?
\nM.M.<\/strong> Entré en el Conservatori del Liceu en 2007 y fue una experiencia extraordinaria, absolutamente decisiva en mi proyección. El Liceu me dio muchísimas oportunidades y fui elegida en numerosas ocasiones para dar conciertos representando al Conservatorio. Finalicé el Grado Superior con muy buenos resultados y obteniendo un Premio Extraordinario. Por esta gran experiencia, decidí seguir estudiando aquí dos años de posgrado con Albert Attenelle. Conseguí ser seleccionada en la primera convocatoria de becas “Joves Promeses” de la Fundación de Música Ferrer-Salat,<\/strong> para el segundo de mis años de posgrado.
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\nEstoy infinitamente agradecida a la Fundación, pero quisiera destacar que no se debe solamente al enormemente generoso apoyo económico recibido, sino también, y muy especialmente, al apoyo personal que me han brindado tanto el presidente de la Fundación, Sergi Ferrer-Salat<\/strong>, como su esposa, Montse Viladot.<\/strong> Esto ha resultado crucial para mí: es algo que tiene mucho más valor que cualquier beca. Y en todo este camino, ha significado también muchísimo para mí la inestimable ayuda y la incansable energía de la secretaria de la Fundación, Lidia Capó. <\/strong>Y, por supuesto, siento un gran agradecimiento por el cariño con que me ha tratado el Conservatori del Liceu. Su gente ha sido como mi familia de Barcelona y, a pesar de los años que llevo fuera de España, han seguido contando conmigo para dar conciertos aquí, y siempre que he vuelto, he sentido un gran afecto de la directora general y de todo el equipo del Conservatorio, y su interés por mi carrera. Esto hace que me sienta muy valorada en Barcelona, y representa una gran diferencia sentimental con respecto al resto de lugares donde he estudiado o trabajado.
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\nB.C. ¿Por qué te planteaste el salto al extranjero?
\nM.M. <\/strong>Decidí hacer las pruebas de ingreso para la École Normale Supérieure de Musique de Paris.<\/strong> Pensé que no las superaría, pero me lo planteé como un reto personal y me admitieron. Mi plan era seguir viviendo en Barcelona y viajar regularmente a París para las clases. Por casualidad, en la Fundación Ferrer-Salat conocieron mi situación y se ofrecieron a continuar apoyando mi carrera cubriendo los gastos de mi alojamiento en París durante mis dos años de estancia allí. Creían, con toda la razón, que estar viviendo en la capital francesa podría ser un estímulo muy grande para mi formación musical y personal: me estaría perdiendo algo muy importante si solo iba a París de tanto en tanto, en lugar de instalarme allí y poder disfrutar de la maravillosa riqueza y diversidad cultural de aquella ciudad. Para mis estudios en Francia conseguí también una beca para jóvenes artistas de la AIE (Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España) y otra de la Fundació Agustí Pedro i Pons (de la Universidad de Barcelona) con las que pude sufragar los gastos de mi matrícula en la École Normale.
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\nB.C. ¿También fue un reto personal presentarte a las pruebas de acceso en Nueva York?
\nM.M.<\/strong> La New York University <\/strong>y la Manhattan School of Musi<\/strong>c son dos de los centros de estudios más prestigiosos de todo el mundo y, en el caso de la NYU, no solo en materia de música. Por poner un ejemplo elocuente, puede destacarse que de la Film School de NYU (Tisch School of the Arts), han salido bastantes de las principales estrellas del cine norteamericano, como Angelina Jolie, Whoopi Goldberg, Martin Scorsese o Woody Allen, entre muchos otros. La Business School de NYU goza también de una gran reputación, y ocupa el segundo puesto en el ranking de universidades en este sector, después de Harvard. El proceso de selección para centros de este nivel es complejo y muy exigente:<\/strong> comienza con un año de antelación y, para el master en el que yo ingresé, se reciben cada año las solicitudes de entre 2.000 y 3.000 candidatos de todo el mundo, de los que se eligen a unos 80 preseleccionados para ir a Nueva York a hacer la audición de acceso en vivo.
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\nY, aunque tuve la gran suerte de ser admitida en los dos centros, NYU me ofreció realizar los estudios de master con la Highest Merit Scholarship – Talent Scholarship <\/strong>(beca al más alto mérito), y también un puesto de trabajo como profesora adjunta. <\/strong>Y fue sobre todo esto último lo que supuso un atractivo irresistible y me llevó a elegir NYU.<\/div>\n\n