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A muchos, este confinamiento nos ha dado tiempo inacabable para descubrir, desarrollar y profundizar en aficiones y habilidades. Es por ello que proponemos una selecci\u00f3n de cinco sinfon\u00edas rom\u00e1nticas que, si no hab\u00e9is descubierto a\u00fan, seguro que no os arrepentir\u00e9is de escuchar. No os proponemos exactamente las que la gente sabe entonar, los hits<\/em>, sino una serie de obras tambi\u00e9n muy famosas pero no tan conocidas por el p\u00fablico general.<\/p>\n\n\n\n Se trata de la \u00faltima sinfon\u00eda que compuso, aunque la cuarta fue publicada m\u00e1s tarde. Su apodo hace referencia a la regi\u00f3n alemana de la Renania, donde vivi\u00f3 durante unos a\u00f1os con su mujer Clara, concretamente en D\u00fcsseldorf. Por ello, muchos de sus temas evocan ufanos paisajes naturales a orillas del r\u00edo Rin, as\u00ed como monumentos de la zona, especialmente la Catedral de Colonia, que caus\u00f3 un gran impacto en el compositor.<\/p>\n\n\n\n La “Renana” es diferente del resto de sinfon\u00edas de Schumann, y no s\u00f3lo porque es la \u00fanica que tiene cinco movimientos en lugar de cuatro, y tambi\u00e9n la \u00fanica que el compositor, no muy reputado como director, dirigi\u00f3 en su estreno, sino porque, esencialmente, es la m\u00e1s optimista y alegre. Del mismo modo, se caracteriza por su aire popular, casi folcl\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n El primer y el \u00faltimo movimiento tienen un tono heroico y poderoso. El segundo tiempo, que recomendamos en\u00e9rgicamente, es luminoso y tiene un car\u00e1cter m\u00e1s bien r\u00fastico, de danza. De hecho, su forma est\u00e1 basada en los l\u00e4ndler<\/em>, una danza tradicional alemana. El tercer movimiento es el m\u00e1s calmado y l\u00edrico. A continuaci\u00f3n, el cuarto movimiento vuelve a la solemnidad y gravedad, y est\u00e1 inspirado espec\u00edficamente en la Catedral de Colonia. Finalmente, la sinfon\u00eda se cierra con potencia y grandiosidad, pero con un tono m\u00e1s feliz que el movimiento precedente.<\/p>\n\n\n\n Aunque no es la m\u00e1s carism\u00e1tica de las sinfon\u00edas de Tchaikovsky (corred a escuchar la sexta, la “Pat\u00e9tica”, si a\u00fan no lo hab\u00e9is hecho), la cuarta sinfon\u00eda fue una de las obras de las que estuvo m\u00e1s orgulloso cuando la compuso. Se trata de una sinfon\u00eda claramente program\u00e1tica, es decir, donde la m\u00fasica tiene por objetivo evocar o describir ideas o escenas. En este caso, la tem\u00e1tica principal es la inexorabilidad del destino.<\/p>\n\n\n\n De hecho, en la correspondencia con Nadezhda von Meck, amiga y mecenas del compositor, a quien dedic\u00f3 la sinfon\u00eda, Chaikovski detalla los estados de \u00e1nimo a que se refiere cada movimiento. Son probablemente reflejo de la situaci\u00f3n emocional del propio compositor, que en aquel momento de su vida afrontaba la separaci\u00f3n de su mujer, matrimonio en que se hab\u00eda refugiado por su condici\u00f3n de homosexual pero que por esta misma raz\u00f3n estaba condenado al fracaso.<\/p>\n\n\n\n El primer movimiento es el m\u00e1s largo, y representa casi la mitad de la obra. Tiene un tono dram\u00e1tico y a veces incluso violento, y se presenta desde el principio el tema del destino. El segundo tiempo, en cambio, es m\u00e1s bien una melanc\u00f3lica escapada de la realidad, seg\u00fan las notas del compositor, a menudo hacia el pasado. El tercer movimiento recupera la vivacidad con toda la cuerda en pizzicato<\/em>. Por \u00faltimo, el Allegro con fuoco<\/em>, brillante y efectista, concluye de forma optimista este trayecto iniciado desde una posici\u00f3n tan tr\u00e1gica.<\/p>\n\n\n\n En el estreno de esta sinfon\u00eda, en Viena, un grupo de wagnerianos del p\u00fablico, es decir, defensores de un romanticismo que se conceb\u00eda como m\u00e1s innovador que lo que hac\u00eda Brahms, interfiri\u00f3 en el concierto, y escenific\u00f3 una vez m\u00e1s la disputa entre estas dos corrientes de la m\u00fasica rom\u00e1ntica. En este conflicto Brahms se situaba en el bando m\u00e1s conservador, ya que su obra conjuga muy bien los principios del clasicismo, la claridad de la forma, por ejemplo, con la espontaneidad y el enardecimiento caracter\u00edsticos de la m\u00fasica rom\u00e1ntica.<\/p>\n\n\n\n Uno de los temas que atraviesa esta sinfon\u00eda se compone por la secuencia de notas Fa – La bemol – Fa ‘, que en el sistema de transcripci\u00f3n alemana corresponde a F – A – F’. Esta frase musical se inspira, en realidad, en uno de sus conocidos lemas vitales: Frei aber Froh!<\/em> (Del alem\u00e1n, “\u00a1libre pero feliz!”). Este tema, de car\u00e1cter heroico, bebe en gran parte de la sinfon\u00eda Renana de Schumann.<\/p>\n\n\n\n La sinfon\u00eda comienza exponiendo este motivo de forma grandiosa y elegante. El segundo tiempo, por el contrario, es m\u00e1s sencillo y tranquilo, y es el clarinete quien introduce los temas principales. Despu\u00e9s, poco allegretto<\/em>, el movimiento m\u00e1s famoso de la sinfon\u00eda y quiz\u00e1s de toda su obra, de una gran belleza y emoci\u00f3n. Absolutamente imprescindible. El \u00faltimo movimiento comienza con un car\u00e1cter misterioso y tenso, pero estos elementos van disip\u00e1ndose, y desembocan en la calma final.<\/p>\n\n\n\n Es una de las sinfon\u00edas m\u00e1s famosas de este compositor, que, a pesar de ser estrenada en 1884 en Leipzig con gran \u00e9xito, fue revisada un a\u00f1o despu\u00e9s y en numerosas ocasiones posteriormente. Bruckner era admirador de Wagner, y hab\u00eda apalabrado con \u00e9l que este dirigir\u00eda el estreno de la S\u00e9ptima, pero Wagner muri\u00f3 cuando la sinfon\u00eda no se hab\u00eda terminado de componer todav\u00eda. Por ello, con esta noticia, Bruckner escribi\u00f3 uno de los momentos m\u00e1s especiales y memorables de la sinfon\u00eda, el Adagio<\/em>, dedicado a la muerte de Wagner.<\/p>\n\n\n\n Para la longitud y la carga emocional de los movimientos, algunos directores han optado a veces para cambiar el orden. El peso de la obra se sit\u00faa en los dos primeros tiempos (el Allegro moderato<\/em> y el Adagio<\/em>) y decae un poco en los dos \u00faltimos (Scherzo<\/em> y Finale<\/em>). Sin embargo, la sinfon\u00eda en conjunto, en el orden en que fue escrita, posee una exuberancia y belleza que la hacen excepcional.<\/p>\n\n\n\n El primer y segundo movimientos son especialmente emocionantes y monumentales, de una densidad sonora cercana a Wagner. El Adagio<\/em> tiene un car\u00e1cter casi religioso. El tercer movimiento, mucho m\u00e1s corto, es, en cambio, potente y r\u00edtmico, y tiene a veces un aire popular. Por \u00faltimo, el cuarto tiempo, tambi\u00e9n mucho m\u00e1s breve que los dos primeros, recupera una variaci\u00f3n del tema iniciado, y cierra con contundencia la obra.<\/p>\n\n\n\n Mahler encontr\u00f3 inesperadamente inspiraci\u00f3n para componer esta sinfon\u00eda en una oda del poeta alem\u00e1n Klopstock. Decidi\u00f3 musicalizarla y tomar prestado su nombre, “Resurrecci\u00f3n”, que determina la tem\u00e1tica de la obra: el porqu\u00e9 de la vida, la muerte y el m\u00e1s all\u00e1. De hecho, Mahler escribi\u00f3 un programa narrativo que detallaba a que hac\u00eda referencia cada movimiento, aunque luego no quiso divulgar. Por otro lado, es la primera de sus sinfon\u00edas que introduce la voz solista y el coro.<\/p>\n\n\n\n Est\u00e1 pensada para una orquesta de grandes dimensiones y un a\u00f1adido de una peque\u00f1a orquesta fuera de la sala. El equivalente musical de esta magnitud es la monumentalidad de la obra y la gran intensidad emocional que logra Mahler. Se trata de una gran sinfon\u00eda, impresionante, profunda y conmovedora, que traspasa los l\u00edmites de lo que las sinfon\u00edas eran capaces de hacer hasta entonces.<\/p>\n\n\n\n Est\u00e1 compuesta de cinco movimientos. El primero tiene un car\u00e1cter a ratos col\u00e9rico, pero tambi\u00e9n alude recurrentemente a una marcha f\u00fanebre. A continuaci\u00f3n, el segundo tiempo combina el tono popular de los l\u00e4ndler<\/em> con melod\u00edas m\u00e1s oscuras. El tercer movimiento es un scherzo<\/em> y se basa en un lied<\/em> que hab\u00eda escrito previamente. En el cuarto movimiento, Urlicht<\/em> ( “Luz primigenia”), se introduce la voz, que suele ser una contralto solista. Probablemente no es exagerado afirmar que este tiempo es un peque\u00f1o diamante \u2014y en limpio\u2014, absolutamente impresionante y precioso. En el \u00faltimo movimiento, el m\u00e1s largo, entra el coro y el \u00f3rgano. Muchos de los temas introducidos a lo largo de la obra se recuperan en este tiempo, que cierra la sinfon\u00eda de forma colosal.<\/p>\n\n\n\n Estas son, en orden cronol\u00f3gico, las sinfon\u00edas rom\u00e1nticas que, si no conoc\u00e9is a\u00fan, merecen ser descubiertas. En momentos dif\u00edciles como \u00e9ste, la m\u00fasica es m\u00e1s que nunca un refugio seguro y agradable, y creo que nos hacemos un favor a nosotros mismos si nos lo recordamos y hacemos uso.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":" A muchos, este confinamiento nos ha dado tiempo inacabable para descubrir, desarrollar y profundizar en aficiones y habilidades. Es por ello que proponemos una selecci\u00f3n de cinco sinfon\u00edas rom\u00e1nticas que, si no hab\u00e9is descubierto a\u00fan, seguro que no os arrepentir\u00e9is de escuchar. 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Tercera Sinfon\u00eda de Schumann, \u201cRenana\u201d (1851)<\/h3>\n\n\n\n
Cuarta Sinfon\u00eda de Chaikovski (1878)<\/h3>\n\n\n\n
Tercera Sinfon\u00eda de Brahms (1883)<\/h3>\n\n\n\n
S\u00e9ptima Sinfon\u00eda de Bruckner (1884)<\/h3>\n\n\n\n
Segunda Sinfon\u00eda de Mahler “Resurrecci\u00f3n” (1895)<\/h3>\n\n\n\n