https:\/\/www.argentina.gobar\/<\/a> <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\nEn 1953 ganaba el premio Fabien Sevitzky de Buenos Aires que le otorgar\u00eda una beca para estudiar en Par\u00eds al a\u00f1o siguiente bajo la maestr\u00eda de Nadia Boulanger<\/strong>, pedagoga, compositora y pianista reconocida y muy bien considerada en la capital intelectual y art\u00edstica del siglo XX. Como \u00e9l afirmar\u00eda m\u00e1s adelante, este periodo le servir\u00eda \u00abcomo si en lugar de dieciocho meses hubieran sido dieciocho a\u00f1os\u00bb. Fue Boulanger la figura que le hizo decantarse finalmente por hacer del tango de ra\u00edz popular el verdadero epicentro de su carrera profesional, llev\u00e1ndolo a un nivel y una sofisticaci\u00f3n inaudita en la historia del g\u00e9nero. Es tambi\u00e9n entonces cuando su nombre comienza a destacar de entre el anonimato: no s\u00f3lo por el talento innato que destilaba en la ejecuci\u00f3n de piezas musicales para piano y bandone\u00f3n sino tambi\u00e9n porque, iniciado recientemente en la composici\u00f3n de obras propias, estas causaban sorpresa y admiraci\u00f3n a partes iguales en un p\u00fablico que, aunque estaba acostumbrado al tango por su vertiente accesible y popular, le era totalmente ajeno al estilo que tomaba bajo la tutela de Piazzolla.<\/p>\n\n\n\nEl primer contacto con el mundo de la m\u00fasica, sin embargo, le ven\u00eda de bastante m\u00e1s lejos. \u00abNonino\u00bb, seud\u00f3nimo de Vicente Piazzolla<\/strong>, hab\u00eda regalado a su hijo de ocho a\u00f1os un bandone\u00f3n porque el instrumento simbolizaba la ciudad natal del peque\u00f1o Astor y su infancia pr\u00f3fuga, al tiempo que tambi\u00e9n encarnaba todo lo que \u00e9l y su esposa Assunta Marinetti <\/strong>hab\u00edan tenido que dejar atr\u00e1s por culpa de una recesi\u00f3n econ\u00f3mica en auge en Argentina como resultado de la Primera Guerra Mundial. As\u00ed pues, en 1924 la pareja emigraba de Mar de la Plata para instalarse en el m\u00edtico barrio East Village (Manhattan) de Nueva York, donde Astor crecer\u00eda rodeado de una cultura h\u00edbrida y peculiar, construida a partir de tradiciones italianas, jud\u00edas y locales, entre otros; formando este mosaico complej\u00edsimo de fuentes y referencias mestizas, aparentemente irreconciliables y distantes. Es aqu\u00ed, en el seno de la efervescente nueva ciudad de referencia y discusi\u00f3n art\u00edstica, que Piazzolla forja la base de un estilo genuino y vanguardista, que como describe Garc\u00eda Brunelli<\/strong>, bascula entre lo acad\u00e9mico y lo popular, en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica que recupera y subvierte ambas \u00e1reas de producci\u00f3n, la tangu\u00edstica tradicional y la culta y sofisticada.<\/p>\n\n\n\nAstor Piazzolla, Vinicius de Moraes y Amelita Baltar, 1970s. Fuente: Archivo fotogr\u00e1fico diario El Pa\u00eds<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\nEn Manhattan, el joven Piazzolla estudia piano cl\u00e1sico con Ra\u00fal Spivak<\/strong> y perfecciona, m\u00e1s adelante, las t\u00e9cnicas de la \u00abm\u00fasica elevada\u00bb como alumno del tambi\u00e9n argentino Alberto Ginastera<\/strong>: su entusiasmo en la m\u00fasica barroca de Bach va in crescendo<\/em>. Pone m\u00fasica el filme de Carlos Gardel El d\u00eda que me quieras<\/em> (1939), consume grandes dosis de los compositores can\u00f3nicos occidentales al tiempo que absorbe la m\u00fasica jud\u00eda ordinaria y se impregna del jazz contempor\u00e1neo de Rex Stewart<\/strong> y Ben Webster<\/strong>; sin olvidar aquella vieja revoluci\u00f3n musical que iniciaron los esclavos negros de Nueva Orleans. Una vez retorna a Buenos Aires, ingresa a la orquesta de An\u00edbal Troilo<\/strong> como bandoneonista, lo que le hace darse cuenta de que su \u00ablocura\u00bb por el tango, tomado los propios palabras, no se satisface del todo en el marco de la convenci\u00f3n y la norma. Como consecuencia, sus producciones musicales mantendr\u00e1n una cierta reticencia con el g\u00e9nero, decant\u00e1ndose por el estudio te\u00f3rico de la m\u00fasica en la l\u00ednea de las investigaciones de Ginastera, hasta que en 1946 crear\u00e1 su primera orquesta. De este batiburrillo de est\u00edmulos y referentes beber\u00e1 el lenguaje Piazzolla consolidado a partir de 1968: con un impulso r\u00edtmico animal que enfatiza en los rubato <\/em>y less\u00edncopes<\/em>, Piazzolla es capaz de pasar de un obstinado <\/em>punzante que el oyente acaba haci\u00e9ndose sede en una frase totalmente nueva de tonalidad diferente y llena de irregularidades y cromatismos.<\/p>\n\n\n\n\u00c9l mismo conceb\u00eda su estilo como una m\u00fasica de c\u00e1mara popular que proven\u00eda del tango, donde el secreto se encontraba, precisamente, en la construcci\u00f3n musical fugada barroca llevada al campo del tango y en el juego del contrapunto entre dos o tres instrumentos puedan incluso buscar la atonalidad. Esta relaci\u00f3n tensional entre el mundo acad\u00e9mico y el \u00abm\u00fasico del pueblo raso\u00bb es lo que, de hecho, el estudioso del tango Garc\u00eda Brunelli<\/strong> cree constitutivo de su est\u00e9tica musical. Casi parece pecado no afirmar que el personaje ten\u00eda todas las de re-inventar el g\u00e9nero al que quisiera consagrarse. Ahora bien, que de entre todos los que hab\u00eda experimentado y estudiado acabara optando por el tango es gracias a la exclamaci\u00f3n de Boulanger en o\u00edrlo tocar \u00abcuatro notas\u00bb en el Palacio de Fontainebleau, donde ella impart\u00eda clases. Sus palabras provocar\u00edan en Piazzolla el abandono final del estigma que el tango no era suficiente para alguien con su avidez. \u00abMe ense\u00f1\u00f3 a creer en Astor Piazzolla, a creer que mi m\u00fasica no era tan mala como yo cre\u00eda. [\u2026] Sent\u00ed una especie de liberaci\u00f3n del tanguero-verg\u00fcenza que yo era \u00bb.<\/p>\n\n\n\nSus producciones musicales mantendr\u00e1n una cierta reticencia con el tango, decant\u00e1ndose por el estudio te\u00f3rico de la m\u00fasica en la l\u00ednea de las investigaciones de Ginastera, hasta que en 1946 crear\u00e1 su primera orquesta.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n
Es evidente, sin embargo, que por su recorrido y su formaci\u00f3n musical no le bastar\u00eda seguir los caminos del canon. Devolv\u00eda a los or\u00edgenes musicales rioplatencs del tango pero incorporaba r\u00edtmicas de otras especies y territorios musicales. Esto convertir\u00eda la catapulta final hacia el \u00e9xito. O, en palabras de la cantante y pareja Amelita Baltar<\/strong>, \u00abAstor no se hab\u00eda dado cuenta de que a veces las grandes puertas se abren con una peque\u00f1a llave\u00bb. Aquella m\u00fasica \u00aborillera\u00bb -utilizando las palabras del soci\u00f3logo Mat\u00edas Landau<\/strong>-, que s\u00f3lo serv\u00eda para bailar \u00aben los l\u00edmites en que la ciudad se mezcla con el campo\u00bb que el mismo desarrollo demogr\u00e1fico hab\u00eda terminado vinculante en el mundo urbano de la periferia a principio del siglo XX, acabar\u00eda convirti\u00e9ndose en manos de Piazzolla una delicia digna de ser escuchada en el Teatro Col\u00f3n de Buenos Aires (1972) o en la sala de conciertos parisina Olympia junto con Georges Moustaki<\/strong> (1976), por citar dos actuaciones memorables del compositor.<\/p>\n\n\n\nEn la d\u00e9cada de los 60-70, Piazzolla establece otro v\u00ednculo transg\u00e9nero, ahora franqueando los umbrales de la m\u00fasica para saltar hacia otro territorio: la poes\u00eda. Primero, en 1965, colabora con Borges <\/strong>musicando su poes\u00eda \u00abEl Tango\u00bb y publicando el mismo a\u00f1o un disco hom\u00f3nimo. En esta producci\u00f3n, se funden las ideas del escritor y las del m\u00fasico aportando una visi\u00f3n mitol\u00f3gica de la historia de Buenos Aires, donde el g\u00e9nero musical tiene una preponderancia como pilar del esp\u00edritu de comunidad y de la naturaleza de sus individuos. Esta tendencia seguir\u00e1 a\u00f1os m\u00e1s tarde. Tal como explica su amigo y poeta Horacio Ferrer<\/strong>, Piazzolla solt\u00f3 un buen d\u00eda que lo que Horacio hac\u00eda con la poes\u00eda, es lo que \u00e9l hac\u00eda con la m\u00fasica y que deb\u00edan trabajar juntos. Nac\u00eda as\u00ed la \u00f3pera Mar\u00eda de Buenos Aires<\/em> (1968) y un a\u00f1o despu\u00e9s, la \u00abBalada para un loco\u00bb, \u00abChiquil\u00edn de Bach\u00bb y \u00abBalada para mi muerte\u00bb, dos creaciones que no lejos de ser una o bien “la musicalizaci\u00f3n de unos versos” o por el contrario “las letras de una canci\u00f3n”, s\u00f3lo pueden entenderse desde la complementariedad, del di\u00e1logo entre manifestaciones art\u00edsticas. Piazzolla y Ferrer utilizan el tango para definir lo que les hab\u00eda hecho ser quienes eran, lo que les hab\u00eda visto crecer y en \u00faltima instancia, lo que hab\u00eda acontecido su forma particular de entender el mundo.<\/p>\n\n\n\nAstor Piazzolla y Horacio Ferrer en el vig\u00e9simo quinto aniversario de \u00abBalada para un loco\u00bb, 1993. Fuente: Archivo fotogr\u00e1fico revista Clar\u00edn<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\nAs\u00ed pues, el tango que ya no era tango, ayudado con la l\u00edrica magistral de Ferrer que la acompa\u00f1ar\u00eda hasta los \u00faltimos momentos de su vida, gestan la idea de un pasado irrecuperable, de una p\u00e9rdida irrecuperable del g\u00e9nero. El poeta lo afirmaba en 1969 hablando de la \u00abBalada para un loco\u00bb: “Esta canci\u00f3n, chicos, muy lejos de haber nacido de alguna idea pr\u00f3cer, viene de algo que pasa a todos: viene de una tremenda tristeza”. Y de una manera similar, el mismo Piazzolla sentenciar\u00eda en 1989 que “el tango ya no existe. Existi\u00f3 hace muchos a\u00f1os, hasta el 1955, cuando Buenos Aires era una ciudad que vest\u00eda de tango, donde se caminaba el tango, se respiraba un perfume de tango al aire. Hoy ya no. [\u2026] El tango de ahora es s\u00f3lo una imitaci\u00f3n nost\u00e1lgica y aburrida de aquella \u00e9poca.” Sin embargo, esta agon\u00eda de una categor\u00eda musical a la que se le hab\u00eda diagnosticado la muerte inminente, sirve al compositor para revolucionar su esencia.<\/p>\n\n\n\n
Como hemos ido siguiendo, Piazzolla consigue transgredir los l\u00edmites del g\u00e9nero popular del tango pero tambi\u00e9n los de la m\u00fasica cl\u00e1sica y la m\u00fasica popular, la mayor manifestaci\u00f3n art\u00edstica de la cultura culta europea, en su apuesta por la mezcla y la adaptaci\u00f3n de los ritmos latinos hist\u00f3ricamente considerados inferiores en sus composiciones para piano, violonchelo y viol\u00edn que no tardar\u00e1n en triunfar en las m\u00e1s importantes salas de orquesta de todo el planeta. Y como suele ocurrir en todo tipo de revoluci\u00f3n, tambi\u00e9n en el arte popular los giros radicales y repentinos provocan resistencia. La obra piazzolliana levant\u00f3 pol\u00e9mica y desconcierto, y no es hasta mediados de la d\u00e9cada de los setenta que podemos afirmar que su fama se consolida y su habilidad musical se erige como incuestionable. Con el Octeto de Buenos Aires de 1974, el m\u00fasico argentino sistematiza finalmente su estilo y se le reconoce la ruptura que este supon\u00eda no s\u00f3lo por toda la tradici\u00f3n tangu\u00edstica anterior sino que tambi\u00e9n establece un punto de partida que ser\u00e1 ineludible para toda la creaci\u00f3n posterior en el seno de este g\u00e9nero musical.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
Astor Piazzolla (1921-1992) es uno de los nombres m\u00e1s c\u00e9lebres de la historia del tango. Admirado pero tambi\u00e9n criticado y repudiado por la etiqueta de \u00abasesino del tango\u00bb, su contribuci\u00f3n art\u00edstica no se limit\u00f3 al marco de este g\u00e9nero musical ni tampoco qued\u00f3 coartada en las fronteras territoriales de su pa\u00eds natal. Piazzolla franquea\u00f3 los […]<\/p>","protected":false},"author":30,"featured_media":21740,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[248,254],"tags":[],"class_list":["post-21739","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recomanacions","category-simfonica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21739"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21739\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21998,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21739\/revisions\/21998"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}