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{"id":22353,"date":"2020-06-14T17:29:21","date_gmt":"2020-06-14T17:29:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/?p=22353"},"modified":"2020-06-14T17:52:15","modified_gmt":"2020-06-14T17:52:15","slug":"mediterrania-classica-iii-els-balcans","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/mediterrania-classica-iii-els-balcans\/","title":{"rendered":"Mediterr\u00e1neo Cl\u00e1sico III: Los Balcanes"},"content":{"rendered":"

Con el objetivo de establecer puentes entre culturas, continuamos con nuestro recorrido por el Mediterr\u00e1neo y sus tesoros musicales. El Magreb<\/a> y el Mashreq<\/a> nos mostraron que la tan nuestra y tan preciada m\u00fasica cl\u00e1sica de Bach, Mozart y Beethoven se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras del viejo continente, entrelaz\u00e1ndose con las cl\u00e1sicas de otras regiones, pa\u00edses y tradiciones tambi\u00e9n cultos, una prueba de que la m\u00fasica cl\u00e1sica no es, al final, tan exclusivamente europea como pens\u00e1bamos<\/strong>. Pero qu\u00e9 sucede cuando damos la vuelta a la cuesti\u00f3n y nos ajustamos las lentes para mirar exclusivamente en Europa? Nos vienen a la mente la Italia del Renacimiento, la Francia y la Inglaterra del Barroco, la Austria del Clasicismo y la Alemania del Romanticismo, pero una vez agotado el repertorio, todo se difumina en unos l\u00edmites borrosos los que no osamos traspasar, m\u00e1s all\u00e1 de los compositores de los nacionalismos rom\u00e1nticos que tanto nos tocan el coraz\u00f3n. Y es que los propios or\u00edgenes de la cl\u00e1sica no se encuentran en la Italia de Monteverdi, sino en las civilizaciones de la Antig\u00fcedad, entre las cuales, Grecia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n

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El C\u00edlix de Apolo con la lira de caparaz\u00f3n de tortuga (Chely), en una taza de bebida del siglo V a.C<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n

El mismo concepto de m\u00fasica proviene de la palabra mousik\u00e9 <\/em>griega, que en la Grecia Cl\u00e1sica reun\u00eda bajo su significado tanto la m\u00fasica como la poes\u00eda y la danza. Esta recib\u00eda un papel tan importante en la sociedad griega que ya se consideraba entre los conocimientos primordiales que se ense\u00f1aban en las escuelas y, muy a menudo, se conceb\u00eda ligada a las divinidades, tal y como suced\u00eda en otras civilizaciones como Mesopotamia o Egipto. En referencia, concretamente, a la m\u00fasica, los fil\u00f3sofos dedicaron especial atenci\u00f3n a su estudio y a las concepciones que m\u00e1s tarde asentar\u00edan las bases del desarrollo musical posterior a la Europa occidental<\/strong>. Sin embargo, las opiniones de estos fil\u00f3sofos fueron muy diversas: los Pitag\u00f3ricos se centraron en lo abstracto y te\u00f3rico de la m\u00fasica, al tiempo que Plat\u00f3n conden\u00f3 su uso por placer, mientras Arist\u00f3teles, por su parte, no sentenci\u00f3 el aspecto sensual pero s\u00ed despreci\u00f3 rotundamente el trabajo de instrumentista. De aqu\u00ed se entiende que los griegos cl\u00e1sicos se decantaran por la m\u00fasica acompa\u00f1ada de un texto po\u00e9tico cantado<\/strong>, que incitaba a la reflexi\u00f3n, por encima de la m\u00fasica puramente instrumental que, a pesar de ser agradable, era considerada irracional.<\/p>\n\n\n\n

La Roma Cl\u00e1sica fue la encargada de heredar y transmitir la cultura griega en Occidente, que tambi\u00e9n se llev\u00f3 el foco de atenci\u00f3n de una regi\u00f3n que qued\u00f3 oscurecida en la penumbra de las guerras que siguieron al esplendor de Alexandre Magno. Sin embargo, la luz de las melod\u00edas de Constantinopla, capital del imperio romano de Oriente, volvi\u00f3 a hacer brillar el mar Egeo. La m\u00fasica bizantina (griego: \u0392\u03c5\u03b6\u03b1\u03bd\u03c4\u03b9\u03bd\u03ae \u039c\u03bf\u03c5\u03c3\u03b9\u03ba\u03ae) es a menudo vinculada con el canto sagrado medieval de las iglesias cristianas, especialmente la griega ortodoxa. Su sistema modal, basado en los antiguos modos griegos, vertebra el desarrollo de las formas himnogr\u00e0fiques del kontakion<\/em><\/strong>, un largo y elaborado serm\u00f3n m\u00e9trico que recoge la obra cumbre que se ha podido conservar de la \u00e9poca, el Irmologion<\/em> (en griego: \u03c4\u1f78 \u03b5\u1f31\u03c1\u03bc\u03bf\u03bb\u03cc\u03b3\u03b9\u03bf\u03bd). En ella, los heirmos <\/em>en estilo sil\u00e1bico se re\u00fanen bajo un voluminoso libro que comprende los rituales lit\u00fargicos del imperio en un conjunto de m\u00e1s de mil troparion <\/em>– himnos lit\u00fargicos cortos, encabezados por las melod\u00edas de los heirmos <\/em>y que se constituyen en odas o c\u00e1nones. Eran dispuestos en un octoecho <\/em>(el sistema musical de ocho modos) y todo el sistema de m\u00fasica de la regi\u00f3n, que presenta una estrecha relaci\u00f3n con la m\u00fasica de la Antigua Grecia.<\/p>\n\n\n\n

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Fragmento del Irmologion<\/em>, con la antigua notaci\u00f3n Asmatikon y su transcripci\u00f3n en notaci\u00f3n redonda bizantina.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n

Aunque su or\u00edgen se remonta a las primeras comunidades cristianas del desierto del Sina\u00ed, la m\u00fasica bizantina utiliza toda una paleta de melod\u00edas para dar color a los textos b\u00edblicos y himnogr\u00e0fics del cristianismo, que se conservaron cuidadosamente dentro de los monasterios<\/strong> hasta nuestros d\u00edas. Muy a menudo es emparentada con el canto gregoriano por ser una melod\u00eda vocal sin acompa\u00f1amiento instrumental. Sin embargo, ambos cantos difieren en el lenguaje y el ison, <\/em>o nota pedal, base vocal estable y grave sobre la que se desarrolla la melod\u00eda, una serie de notas que se mantendr\u00edan intactos hasta los ritos actuales.<\/p>\n\n\n\n

Lejos de los preceptos del Islam actual, los turcomanos – pueblo proveniente de Asia central y que actualmente se extiende desde las minor\u00edas \u00e9tnicas de Grecia en China, pasando por las poblaciones mayoritariamente turcas de Turqu\u00eda y Chipre, adem\u00e1s de las rep\u00fablicas centroasi\u00e1ticas – adoptaron el sunnismo de los \u00e1rabes levantinos que se hab\u00edan establecido en Palestina y las tierras de la actual Siria y Jordania. Una vez Constantinopla pas\u00f3 a ser llamada Estambul y su poblaci\u00f3n cristiana dej\u00f3 paso a la mayor\u00eda musulmana, los otomanos expandieron su dominio bajo la soberan\u00eda del Sult\u00e1n Mehmet II <\/strong>en un imperio que, en el momento de su m\u00e1ximo esplendor en los siglos XVI y XVII , acabar\u00eda por unir los tres continentes en un estado multi\u00e9tnico y multiconfesional, gobernado por la dinast\u00eda de Osman.<\/strong><\/p>\n\n\n\n

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Retrato del Sult\u00e1n Mehmet II (el Conquistador), 1480 obra de Gentile Bellini<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n

Controlando una vasta parte del sureste europeo, Oriente Pr\u00f3ximo y el norte de \u00c1frica, los ritmos de los tambores del ej\u00e9rcito turco llegaron a las puertas de Viena en 1529. A pesar de que Solim\u00e1n el Magn\u00edfico tuvo que retirarse a las puertas de Estambul con la llegada del invierno, el murmullo de la Mehta <\/em>– la banda jen\u00edzara del Sult\u00e1n – mantendr\u00eda Viena con el alma en vilo durant mucho tiempo.<\/strong> A\u00fanque el t\u00e9rmino, t\u00e9cnicamente, hace referencia solo a uno de los m\u00fasicos de una de las primeras bandas militares de la historia moderna<\/strong>, la Mehta <\/em>es conocida en Turqu\u00eda con el nombre de mehterhane<\/em>, o conjunto de Mehta<\/em>. Hoy todav\u00eda es posible escuchar las en\u00e9rgicas y ornamentadas melod\u00edas acompa\u00f1adas de los c\u00edmbalos en las visitas del Museo Militar de Estambul (si bien, m\u00e1s a efectos tur\u00edsticos, que puramente culturales).<\/p>\n\n\n\n

Se dice que la influencia de este “contingente m\u00fasico-militar” inspir\u00f3 a los propios Mozart y Beethoven. Como no tenerlos en consideraci\u00f3n, siendo, esta afirmaci\u00f3n, probadamente cierta? Los sucesivos intentos de tomar Viena que siguieron el asedio de 1529 dejaron al descubierto la curiosidad occidental por los colores de los trajes turcos, las costumbres, las comidas.\u2026 y la m\u00fasica. Muchos compositores se volcaron en satisfacer esta fascinaci\u00f3n con la composici\u00f3n de piezas “turcas”<\/strong>, de entre ellas Gluck (La Rencontre imprevue<\/em>), Joseph Haydn (Sinfon\u00eda “Militar”, El incontro improvviso<\/em>), Franz Christoph Neubauer (Sinfonie a gran Orchester, La Bataille de Martinestie<\/em>, oder Coburts Sieg uber die Turk<\/em>), Joseph Starz (Le gelosie del Seraglio<\/em>) o Weber (Abu Hassan<\/em>). A la historia pasaron, adem\u00e1s, Mozart y Beethoven, con dos de las grandes y m\u00e1s conocidas obras que la m\u00fasica cl\u00e1sica nos ha dejado<\/strong>; el tercer movimiento, Rondo Alla Turca <\/em>de la Sonata para piano n\u00fam. 11<\/em> de Mozart – aunque no es la \u00fanica que el genio de Salzburgo dedic\u00f3 a imitar este tipo de estilo, tambi\u00e9n presente en los motivos de su Die Entf\u00fchrung aus dem Serail<\/em> – y la Marcha turca<\/em> de Beethoven, que el compositor incluy\u00f3 m\u00e1s tarde en su obra Die Ruinen von Athen<\/em> – Las ruinas de Atenas. <\/p>\n\n\n\n

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