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{"id":25227,"date":"2020-08-30T16:35:41","date_gmt":"2020-08-30T16:35:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/?p=25227"},"modified":"2020-08-31T16:48:56","modified_gmt":"2020-08-31T16:48:56","slug":"goerne-un-any-mes-a-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.barcelonaclasica.info\/es\/goerne-un-any-mes-a-casa\/","title":{"rendered":"Goerne, un a\u00f1o m\u00e1s en casa"},"content":{"rendered":"

En 1994 un joven Matthias Goerne <\/strong>debutaba en la Schubert\u00edada de Vilabertran<\/strong> en la que fue su primera incursi\u00f3n en el extranjero, pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda de su Alemania del Este natal. Y es que el crecimiento del bar\u00edtono y del festival ampurdan\u00e9s siempre han ido de la mano. Goerne, figura habitual en la can\u00f3nica de Vilabertran, se ha convertido en uno de los artistas m\u00e1s queridos del fundador del festival, el Dr. Jordi Roch.<\/p>\n\n\n\n

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Matthias Goerne y Alexander Schmalcz en la Schubert\u00edada de 2016 \/\/ Foto: M. Artalejo <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n

Una Schubert\u00edada sin Goerne es una Schubert\u00edada incompleta. Y el bar\u00edtono lo tiene bien presente. En un doble recital de este pasado jueves 27 que contaba con su fiel acompa\u00f1ante al piano Alexander Schmalcz<\/strong>, la emoci\u00f3n de su visita se hac\u00eda presente en la nave rom\u00e1nica de Vilabertran. En esta ocasi\u00f3n, como es de suponer, venir sopuso un esfuerzo extraordinario que aport\u00f3 una imagen de normalidad en el festival y la esencia propia de la Schubert\u00edada en unos tiempos tan at\u00edpicos. El primer concierto tuvo lugar a las 19.30 y el segundo a las 22.00, lo que signific\u00f3 que el artista tuviera que reservar la voz para poder ofrecer ambos pases.<\/p>\n\n\n\n

Bajo la mirada del presidente Jordi Roch, de 88 a\u00f1os, que en las \u00faltimas ediciones ha confiado la coordinaci\u00f3n del ciclo a Victor Medem, se daba el pistoletazo de inicio del concierto sin demasiado pre\u00e1mbulos. Los Sechs Lieder nach Gedicht von Gellert, op. 48 (Seis canciones sobre poemas de Gellert)<\/em> del este a\u00f1o celebrado Beethoven <\/strong>fueron los primeros en sonar. El lied de apertura fue Bitten (Oraci\u00f3n<\/em>), una pieza premonitoria que sirvi\u00f3 a Goerne para desearse una actuaci\u00f3n exitosa.<\/p>\n\n\n\n

El dominio del espacio por parte del artista se not\u00f3 desde el principio. Gerne dirig\u00eda la mirada a todas las esquinas del p\u00fablico, incluso a las naves laterales del escenario, ocupadas por sillas debidamente separadas y que estaban pr\u00e1cticamente todas ocupadas. En los momentos m\u00e1s \u00edntimos, sin embargo, la tendencia del cantante era de fijar la vista en la partitura.<\/p>\n\n\n\n

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Goerne es miembro honorario de la Royal Academy of Music desde 2001 \/\/ Foto: Marie Staggat.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n

El hecho de que el ciclo de estos Lieder de Beethoven contenga la canci\u00f3n Vom Tode (de la muerte)<\/em> puede parecer una elecci\u00f3n algo macabra por los tiempos que corren, pero con el dominio sobre su trabajada voz que pudo llenar r\u00e1pidamente la iglesia , con la seguridad que transmit\u00eda de tantos a\u00f1os en los escenarios, se respiraba una solemnidad lit\u00fargica en un ambiente todav\u00eda fr\u00edo. Parte de esta calidez sonora ven\u00eda de un dominio del juego con la resonancia de las caracter\u00edsticas de la iglesia, muy \u00fatil a la hora de dar cuerpo y duraci\u00f3n a los agudos de una voz de bar\u00edtono. Su mirada intensa, con sus ojos azules, costaba que pasara desapercibida. A pesar de la experiencia del bar\u00edtono, la mirada segu\u00eda viva y ayudaba a dar la impresi\u00f3n de que lo que Goerne explicaba en los Lieder fueran unos mensajes que ocultaba en su interior y que nos hac\u00eda el favor de exponerlos.<\/p>\n\n\n\n

Aunque la teatralidad de Goerne a la hora de explicar las historias no es demasiado fluida, la comunicaci\u00f3n entre pianista y cantante era sorprendente. La esencia del lied <\/em>es contar una historia, un relato breve en formato de canci\u00f3n, de unidad mel\u00f3dica, y en formato de cuento. Cada int\u00e9rprete aporta un significado propio y lo expresa en la forma como le sale de dentro. Una modalidad musical que forma parte inherente de nuestra expresi\u00f3n art\u00edstica como seres humanos. Una de las expresiones m\u00e1s primitivas de esta forma de hacer arte se remonta a aquellos d\u00edas de Navidad en el que los m\u00e1s peque\u00f1os de la familia luchan por subir al taburete y recitar un verso festivo o cantar un villancico. Es este esp\u00edritu familiar y de compartir un mensaje lo que mantienen, en parte, las Schubert\u00edadas y, en especial, la de este a\u00f1o en Vilabertran. A pesar de mantener el mismo espacio, la reducci\u00f3n de plazas da m\u00e1s importancia a cada miembro del p\u00fablico. La iglesia rom\u00e1nica, de planta basilical, que en un pasado hab\u00eda servido para atemorizar a la poblaci\u00f3n y oscurecer mentes, ahora sirve para acercar el arte arquitect\u00f3nico y musical al espectador y recogerlo en un entorno \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n

“La comunicaci\u00f3n entre pianista y cantante era sorprendente”<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n

Una proximidad, que en el caso de Goerne, comenzaba por la de su compa\u00f1ero Schalcz al piano que, de tener tan interiorizadas las obras, cantaba la letra de cada canci\u00f3n con los labios. Una qu\u00edmica art\u00edstica que pasaba por encima de si se produc\u00eda alguna imprecisi\u00f3n t\u00e9cnica. M\u00e1s all\u00e1 del dramatismo expresivo, sus or\u00edgenes germanos le permiten interpretar Lieder en alem\u00e1n con una fon\u00e9tica precisa y dar musicalidad a cada fonema que se verbaliza, especialmente las “\u00dc”. La costumbre de repetir versos a la hora de musicar un texto puede tener el peligro de generar reiteraci\u00f3n. Goerne, sin embargo, logra modificar bien su intenci\u00f3n para cada verso repetido y aporta una diferencia expresiva muy interesante. Una modulaci\u00f3n dram\u00e1tica necesaria en obras de compositores como Beethoven en las que proliferan los contrastes, en esta ocasi\u00f3n no s\u00f3lo dentro de cada lied <\/em>sino en la composici\u00f3n global y relaci\u00f3n de cada canci\u00f3n entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n

Unos or\u00edgenes alemanes que hacen que el bar\u00edtono est\u00e9 poco habituado al calor y bochorno t\u00edpico de l’Empord\u00e0 en estas alturas de agosto y el hecho de frotarse los ojos entre pr\u00e1cticamente cada pieza lo corroboraba. Un calor que se hizo evidente ya antes del final del primer tramo del recital, que termin\u00f3 con la Bu\u00dflied (canci\u00f3n de arrepentimiento)<\/em> de Beethoven, una obra brillante y alentadora.<\/p>\n\n\n\n

“Goerne consigue modificar su intenci\u00f3n a la hora de repetir los versos”<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n

Las piezas de Brahms <\/strong>se iniciaron con el lied Sonntag, op. 47\/3 (Domingo)<\/em>, una obra muy acertada que apela a este recuerdo de los encuentros pre COVID y de las que tenemos una pincelada en actos como este. El deseo de llegar a la persona amada de esta primera canci\u00f3n es perfectamente extrapolable al deseo de un artista de conseguir llegar al p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n

A medida que iba avanzando este conjunto de Lieder llenos de introspecci\u00f3n y originalidad compositiva, el piano tomaba cada vez m\u00e1s protagonismo y se convert\u00eda en un eco y en una voz secundaria a la del bar\u00edtono. La caja de resonancia del instrumento se convirti\u00f3 en un sujeto m\u00e1s a transmitir las historias musicadas sobre la que Goerne se abalanz\u00f3 en varias ocasiones. El cantante es bien consciente de que las respiraciones son parte de la m\u00fasica y las utiliza para expresar la transformaci\u00f3n emotiva de la voz del bar\u00edtono que se va desplazando entre las piezas.<\/p>\n\n\n\n

Sommerf\u00e4den, Op. 72\/2 (Angelitos de verano)<\/em> cerr\u00f3 la serie de canciones de Brahms y despert\u00f3 los primeros aplausos de la noche. Ambos m\u00fasicos cogen una toalla y se secan, Goerne hace un gesto reverencial hacia su respetado Doctor Roch, que fue de los primeros asistentes en aplaudir.<\/p>\n\n\n\n

La frescura compositiva de Beethoven con An die ferne Geliebte, op. 98 (A la amada lejana) <\/em>es la obra que sirvi\u00f3 para cerrar el recital. Considerado como el primer ciclo de Lieder escritos por un compositor de renombre, data de 1816 y se basa en poemas de Aloys Jeitteles, creados cuando el escritor s\u00f3lo ten\u00eda 21 a\u00f1os. Tras una primera entrega de obras de Beethoven dedicados al amor a Dios, este ciclo tambi\u00e9n es de amor, pero no a una divinidad, sino a una querida.<\/p>\n\n\n\n

Los interludios de piano hicieron que, si el espectador quedaba abstra\u00eddo por la m\u00fasica, los cambios de pieza pasaran desapercibidos, especialmente los que ten\u00edan una intenci\u00f3n expresiva similar. El \u00faltimo Lied programado de la noche, Nimm sie hin denn, diese Lieder (Acepta, pues, estas canciones)<\/em> sirvi\u00f3 como recopilatorio de todo lo que se hab\u00eda ido expresando al ciclo. Entre otras ideas, hace referencia a la m\u00fasica como un elemento que cura el dolor del coraz\u00f3n roto. Las \u00faltimas l\u00edneas que enton\u00f3 el bar\u00edtono le sirvieron para terminar de demostrar su fuerza vocal a pesar de su fatiga por el sudor que se hac\u00eda patente a trav\u00e9s de su americana. El alem\u00e1n tira la cabeza hacia atr\u00e1s ligeramente y mira hacia arriba, todo reflexivo. Tras unos segundos de silencio cat\u00e1rtico, el p\u00fablico se entrega a una lluvia de aplausos a las que ambos artistas responden con varios saludos y una sonrisa honesta al Dr. Roch.<\/p>\n\n\n\n

Despu\u00e9s de un vis, los m\u00fasicos se retiraron definitivamente del escenario y se pusieron la mascarilla para irse entre el p\u00fablico. Una escena bastante extra\u00f1a pero que en los pr\u00f3ximos meses ser\u00e1 la habitual en la programaci\u00f3n musical de los diversos espacios del pa\u00eds. El p\u00fablico, poco a poco, se fue levantando de sus sillas, desprendiendo un sentimiento de comuni\u00f3n entre los presentes, que recibieron un mensaje positivo y de compa\u00f1\u00eda que nos recuerda que, a pesar de todo, es posible encontrar el tiempo para disfrutar de un arte liberador de las preocupaciones cotidianas. En pocos minutos la iglesia volvi\u00f3 a quedar vac\u00eda y se impuso el silencio que ha dominado el espacio durante tantos meses de confinamiento.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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