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“El director asistente es el don de la ubicuidad del director” – Barcelona Classica
Protagonistas

“El director asistente es el don de la ubicuidad del director”

Una conversación con Emmanuel Niubò, asistente de dirección en el Liceu

30-10-2020

Cada vez que se levanta el telón en un teatro de ópera estamos viendo el resultado del esfuerzo colectivo de un número considerable de profesionales —algunos visibles, otros anónimos— tanto en la vertiente artística como en la técnica. En ocasión de les funciones de Don Giovanni en el Liceu hemos hablado con Emmanuel Niubò, director musical asistente, sobre su experiencia en el teatro de la Rambla y su contribución para llevar adelante el proyecto.

Niubò, chelista profesional, comenzó a estudiar música a los 4 años y perteneció al coro infantil de Radio France. Posteriormente, realizó estudios de dirección orquestal en el conservatorio de Dijon y se diplomó por el ESMUC en dirección coral. Instalado en Catalunya desde el 2008, actualmente está al frente de diversas iniciativas, siendo la más destacada la histórica Polifònica de Puig-Reig. Nacido en París de padre francocatalán y madre argentina, se confiesa entusiasmado con esta experiencia liceística, que le permite combinar sus dos pasiones (la voz y la orquesta) y además disfrutar de un ambiente de trabajo cosmopolita. La propuesta inicial, Dialogues des Carmélites, se canceló y el director admite que sufrieron mucha incertidumbre (“Hasta que comenzaron los ensayos no lo veíamos claro”) hasta llegar a estrenar este Don Giovanni.

Tu bagaje es ambivalente, con un pie en la dirección orquestal y uno en la dirección coral.

Siempre he hecho las dos cosas, siempre he cantado en coro y siempre he tocado en orquesta. Nunca me he acabado de decidir. Toda la solidez de mi formación musical la saco de haber cantado en el coro de Radio France, para mí aquello era mi vida. Me interesé después por la dirección en general. ¡Piensa que la primera foto de mí dirigiendo un coro es de cuando tenía 11 años! Justo después del bachillerato, con 17, empecé con mi formación reglada de dirección orquestal en Dijon.

Y hoy continuas con una actividad dual: diriges la Polifònica pero has formado tu propia orquesta.

Sí, vine a Catalunya para estudiar dirección de coro y aquí, por tradición, es bastante más fácil vivir de esto que de la dirección de orquesta. Así que me quedé muy categorizado en la casilla de dirección de coro pero echaba de menos la orquesta. Soy chelista, he tocado mucho en orquesta y me encanta. Hacía años que tenía en mente la idea de volver a ponerme al frente de una y, por suerte, el año pasado conseguí ayudas para montarla. Ahora, con la pandemia, de momento estamos en pausa pero mi objetivo es conseguir compaginar las dos cosas.

En el Liceu, como director asistente, puedes ejercer las dos funciones: trabajar con la voz y con la orquesta. ¿Nos puedes explicar a grandes rasgos en qué consiste tu trabajo?

Yo definiría el director asistente como la sombra, el doble del director. Podríamos decir que es el don de la ubicuidad del director. Debe poder hacer todo lo que hace el titular: debe poder asegurar que se pueda ensayar cuando el director no está disponible. Llega un momento, cuando ya se ha avanzado un poco, que en una producción como ésta el trabajo con los solistas coincide con el trabajo con la orquesta sola. El director principal se queda con los instrumentistas pero, mientras, los solistas están preparando la escena, así que necesitas un responsable a cada lado. Debes observar muy bien qué hace el director a nivel de tempo, de intenciones y de matices, saber qué ha convenido con los cantantes y qué hará con la orquesta, estar al corriente de todo para reproducirlo. Tal y como yo lo entiendo, no debes imprimir tu personalidad en la obra. Hace falta ser muy adaptativo, garantiza la continuidad cuando cambian los correpetidores… Si bien somos un equipo, los solistas necesitan tener delante alguien que marque el compás y dé las entradas. Se podría hacer un ensayo musical sin director pero la presencia del asistente es a la vez una ayuda y una obligación ¡porque los solistas no pueden cantar esperando que la orquesta los siga!

¿Podría pasar que te pusieras tú al frente de la orquesta mientras el maestro Pons va a trabajar con los solistas?

Por mi experiencia, no. La orquesta la lleva el director principal. Los ensayos de orquesta son exclusivamente musicales, mientras que en los ensayos con los solistas la mayor parte del tiempo se dedica a la escena. Puede pasar que en una sesión de tres horas haya veinte minutos de música. En cambio, el director debe preparar el aspecto musical tal y como él quiere. Yo puedo haber seguido todos los ensayos pero en esta producción ha habido mucho trabajo de matices y de articulaciones que yo haría a mi manera y no se trata de eso.

“Me encanta hacer ópera porque me siento en la confluencia de todo lo que he hecho siempre.”

Tú tienes una gran experiencia con cantantes.

Es uno de los motivos por los que me encanta hacer ópera, porque me siento en la confluencia de todo lo que he hecho siempre. ¡Es fascinante! Tengo también mucho interés por los idiomas ¡y me encanta estar en un mundo en el que todos lo hablan todo! Hablo seis idiomas, y me siento muy cómodo y muy a gusto en un ambiente tan internacional.

Pero tú sueles trabajar con cantantes de coro no profesionales. ¿Cómo se afronta estar delante de solistas de renombre internacional y, además, algunos tan experimentados en los papeles que están interpretando estos días en el Liceu?

¡Es muy impresionante! Con toda la humildad confieso que, a pesar de que me gusta mucho, no soy un especialista en ópera ni soy un gran conocedor del star system. ¡Entendí quién eran mirando sus currículums! Al principio se me ocurrió corregir a Christopher Maltman, que ha cantado tantos Don Giovannis, una palabra de un recitativo y me lo va justificó de tal manera que acabé diciéndome “¡¿Pero qué haces?!” Me disculpé pero él reaccionó muy bien. Te preguntas cómo decirle a profesionales de este nivel que se están equivocando y, aquí, la ayuda de los pianistas, como Véronique Werklé, que lleva 20 años trabajando con cantantes en el Liceu, es inestimable.

Por mi experiencia con cantantes, los buenos profesionales son humildes.

¡Efectivamente! Una persona humilde está dispuesta a aceptar la crítica y está en posición de mejorar. Puede que ya seas lo bastante bueno pero, si no escuchas las críticas, no te moverás de ahí. También hay que decirlo: depende de cómo trates a la gente. Hay maneras y maneras de decir a alguien que se ha equivocado. Josep Pons es muy humano y sabe decir las cosas con mano izquierda. Hay directores muy autoritarios pero yo prefiero el trabajo en equipo. Claro que estamos hablando de monstruos de la escena internacional y te puedes encontrar a alguien que te diga “Tú a mí no me tienes que enseñar nada” pero también es cierto que a veces te encuentras con gente que necesita que les impongas las cosas.

Esta primera experiencia liceística te llega en un momento complicado por la pandemia. Aparte de los recortes en la partitura, ¿cómo os ha condicionado la situación actual?

A los directores nos hicieron una prueba de antígenos porque no teníamos que acercarnos especialmente a nadie y, además, vamos con mascarilla. Los solistas son los únicos autorizados a quitársela y a tocarse. Las restricciones también han motivado que no haya banda interna. Imagina, los músicos amontonados detrás del escenario, los vientos sin máscara y, además, ¡el coro! Habría sido insostenible. A los solistas se les hace una PCR semanal y, a pesar de eso, en la gran mayoría de ensayos han usado la mascarilla. Porque todos querían cantar: ha sido muy emocionante porque la mayoría de los solistas no actuaban desde hacía siete meses. Había mucha emoción pero también mucha tensión. El mundo de la cultura lo está pasando muy mal porque no se pueden prever nada.

Yo estoy haciendo más cosas que nunca, casi por militancia.

¡Es que el teatro es el último sitio donde te contagiarás! Yo me cruzo con gente durante toda la función pero respetando las medidas. Sufro bastante más volviendo a casa en un tren lleno cada noche.

Comentas que estás en el Liceu durante las funciones. Entonces, ¿tu trabajo no ha terminado con el estreno?

No, ahora mi trabajo es estar allí. En el supuesto —que esperemos que no suceda!— que el maestro Pons no pudiera acabar un acto, recorrerían a mí. Mientras tanto, para ocuparme (ríe), me han buscado cosas a hacer: aseguro alguna entrada cuando están detrás del escenario, doy los tres campanazos, golpeo la puerta cuando entra la estatua del Commendatore… ¡Me dedico a los efectos especiales!

Entiendo que estás contento con la experiencia.

¡Mucho! He aprendido muchas cosas sobre la ópera, sobre esta ópera en concreto, sobre el teatro, sobre la dirección… y he tenido el gusto y el honor de trabajar con Josep Pons y estos cantantes. Si no fuera en el Liceu no podría colaborar con gente de esta calidad. Y me llevo este aprendizaje para mi actividad regular. La dirección se aprende practicándola. Un instrumentista, cuando termina su formación, ya es un profesional y solamente le falta la experiencia. Un director, cuanto más tiempo pasa, más bueno puede llegar a ser si es capaz de aprender y asimilar cosas. Te vas nutriendo de todo lo que ves, de todo lo que haces, y por lo tanto seguro que habrá cosas que me influirán en mi trabajo diario.

La situación actual es incierta y ahora sabemos que las funciones de Don Giovanni no podrán culminar su recorrido como estaba previsto. Agradecemos muy sinceramente a Emmanuel Niubò su buena disposición para participar en esta entrevista y le deseamos mucha suerte en sus futuros proyectos.


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  1. Encarna i Josep dice:

    Moltes felicitats, Emmanuel…!!!
    Desitgem que la experiència liceística et sigui molt llarga i gratificant.🤗🤗🤗

  2. Joan borrull dice:

    Hola Emmanuel,he trobat ha falta només una cosa,no es comentat res d,nosaltres,com es aixo?una abraçada

  3. JOAN CANTON MARTINEZ dice:

    Emmanuel, com trobo a faltar els assajos i els concerts. Ets un gran professional, estimat pels cantaires de la Coral Sellarès. Ens han tocat temps difícils, que els hem de viure sense por i amb l’esperança de què això passi aviat i ens puguem tornar a retrobar. Aquesta entrevista està molt bé. Es veu la teva essència des del començament. Que, per molts anys, puguis fer el que t’agrada. Una abraçada entranyable, mestre. Joan Canton