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¿En vivo o en ‘streaming’? – Barcelona Classica
Cámara

¿En vivo o en ‘streaming’?

La gran polèmica sorgida de la necessitat de continuar consumint música a distància

12-08-2020

La pandemia nos ha cambiado la vida. No sólo condiciona nuestra salud o afecta nuestra economía, sino que ha cambiado nuestros hábitos de consumo de cultura y de relacionarnos con los demás y con el mundo. Hasta hace unos meses, ni siquiera nos habíamos planteado la necesidad de disfrutar de la música a través de una pantalla de forma casi exclusiva. Durante un tiempo, esta opción ha sido la única posible. Ahora que hemos vuelto a la música en vivo, la energía del directo nos cautiva, tal vez, con más fuerza que antes, unos tiempos que recordamos con melancolía.

Digital Concert Hall Berliner Philharmoniker

En las últimas semanas hemos experimentado más que nunca los alicientes del directo. Como diría el tenor David Alegret, se trata de una magia que no se puede conseguir de otra manera. Hay una misteriosa conexión entre butacas y escenario que no se puede reproducir, en ningún caso, en la música enlatada o a través de una pantalla. Este modelo está pensado para una escucha esencialmente individual, mientras que ir a una sala de conciertos o el teatro se convierte en un acto social. Vivir el directo nos obliga a salir de nuestro espacio de confort y desplazarnos a las salas o los teatros, lo que nos abre la mente y hace que desconectemos de la monotonía, especialmente si hacemos la actividad con amigos o forma parte de la nuestro trabajo, lo que invita a que nos relacionamos y engordamos la máquina de nuestra red de contactos.

Sin embargo, el directo también tiene aspectos negativos como, precisamente, la incomodidad que puede generar el hecho de movernos. Vivimos en un mundo tan cómodo que nos puede dar pereza desplazarnos, ahora que lo tenemos todo al alcance en un clic. Además, debemos tener en cuenta que si no se siguen las medidas sanitarias y de higiene tenemos la posibilidad de contagiarnos. Sin embargo, la cultura ha demostrado mucha sensatez y responsabilidad y esta opción se ha reducido drásticamente.

Tal y como nos comentaba la flautista Elisabet Franch, uno de los principales motivos por los que tantos músicos se vertieron -algunos, sea dicho, de forma indiscriminada y inconsciente- en las redes durante el confinamiento es por el hecho de compartir su música con el público, sabiendo que hay alguien al otro lado. Aparte de todo esto, hay otro elemento básico que nos hace decantarse a quedarnos en casa a ver un concierto en lugar de coger el coche o el transporte público: la comodidad. Además, a menudo los conciertos en streaming son gratuitos o, cuando menos, muy asequibles, como el caso de Apròpera y, en tiempos de dificultades, este es un elemento clave a tener en cuenta, sin olvidar que, tal vez, lo más positivo que nos ha llevado la comunicación a través de internet es el hecho de poder estar en lugares que en condiciones normales sería muy difícil acceder, por agenda o una cuestión económica, por lo que se nos abren millones de posibilidades de disfrutar de la música a nivel internacional. Sin ir más lejos, el curso de composición del Festival Mixtur que tendrá lugar en septiembre apuesta por esta modalidad para llegar a un público mucho más amplio y poder incorporar alumnos de los diversos rincones del planeta. Y, hoy en día, la internacionalización no es un elemento a despreciar.

Veure un concert a casa

Ahora bien, ¿qué requisitos técnicos necesitamos cumplir para llegar a un concierto online? Los que lo recibimos quizás sólo necesitamos internet y una pantalla, sin embargo, cómo se tiene que grabar el concierto? Necesitamos buenos micrófonos y grabación de vídeo y una buena realización, sabiendo que, de todos modos, habrá una falta de calidad del sonido y perdemos la interacción en vivo, además de un elemento básico: cómo podemos hacer rentable la actividad concertística a través de internet? Hacen falta programas y aplicaciones que permitan fácilmente el pago online para acceder de manera directa al concierto por lo que aseguramos unos ingresos al tiempo que hacemos que el proceso sea ágil. Porque tenemos que defender que la cultura tiene un valor, también económico, y hacerla gratis significa menospreciarla.

Adaptarnos o morir, esa es, quizás, la máxima que nos rige en el mundo que vivimos ahora, en un momento en que ya no hay verdades apodícticas y no nos podemos aferrar a lo que siempre había sido. Vivir, por ahora, -o, hablando desde una postura existencialista, ser-en-el-mundo- es modelar nuestras costumbres según las necesidades imperantes. Sino, nos puede pasar como al puente sobre el río Choluteca, de Honduras: la estructura más consistente e indestructible del mundo, ahora ha perdido su función. En una región con tormentas y huracanes se decidió construir, sobre el río Choluteca, el puente más resistente posible, la construcción más sólida del mundo para combatir las fuerzas de la naturaleza. El problema ha sido que, inesperadamente, en los últimos años, el río ha cambiado su curso. De modo que ahora, esta construcción ha perdido su sentido. Este ejemplo nos habla de la necesidad de plantearnos cuál será el futuro de los espectáculos musicales y aprender de lo que hemos vivido: vivir la música a través de pantallas y auriculares o altavoces. ¿El modelo híbrido es el futuro?

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  1. Elisabet Segarra Aparocio dice:

    Sóc una persona molt tradicional i penso que el que transmet la música en directe no és el mateix que l’ streaming. Però és cert que les circumstàncies han canviat molt amb el Covid i ens hem d’adaptar a la situació actual, que possiblement serà llarga.
    No em podia imaginar fer classe d’instrument on line i ha estat un gran encert fer-les. Les noves tecnologies són el futur, però els concerts en una sala, igual que el teatre, sempre seran especials en directe. És fàcil connectar-se i no sortir de casa per escoltar música. Crec que al jovent li és més senzill connectar-se, però la Música no ha de ser gratuïta. S’ha de valorar el treball dels professionals.

  2. Cristina Genover dice:

    Molt bona reflexió. La cultura ja era un sector complicat en el que el finançament penjava d’un fil. En un moment d’incertesa com el que vivim s’han d’explorar totes les possibilitats, sense haver d’escollir entre digital o streaming.

  3. Elisabet Segarra Aparocio dice:

    M’agradaria ampliar el meu comentari anterior. El directe sempre tindrà un al·licient especial per la proximitat amb els músics. Però és cert que el model híbrid dóna un ventall de possibilitats, que pot enriquir. Hi ha cabuda per tot, mentre es faci bona música i es valori la dificultat i l’esforç de fer-la.



Aina Vega i Rofes
Editora
ainavegarofes