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La programación de cámara de L‘Auditori de Barcelona acogió, el pasado día 10 de abril, un concierto que a primera vista podía parecer curioso, por lo menos por el programa elegido y los intérpretes invitados. Los protagonistas de la velada: la Mahler Chamber Orchestra bajo la batuta de Pablo Heras-Casado, y las obras elegidas: la Pulcinella Suite de Stravinksky y dos obras capitales de Falla, el Amor Brujo y el Sombrero de tres picos.
La sala grande del Auditori se abrió para recibir la Mahler Chamber Orchestra, una de las orquestas con más nivel actualmente, dirigida en esta ocasión por Pablo Heras-Casado. El público, extrañamente escaso, quizá por la coincidencia con el horario del prime-time futbolístico, recibió los intérpretes que entraron en escena a lo menos diez minutos después del supuesto inicio del concierto, para ofrecer un maravilloso inicio de la Pulcinella Suite, compuesta en 1947 por Igor Stravinsky.
Este ballet, resultado de un encargo de Sergei Diaghilev, debía ceñirse a referencias concretas: el barroco en general y la música de Pergolesi en concreto. La Suite, que a primera vista puede parecer un collage estilístico y formal, fue interpretada magníficamente por la reducida orquesta que se encontraba sobre el escenario. La sección de cuerdas, dirigida magistralmente por una concertino y unos jefes de sección de un altísimo nivel musical, estaban en perfecta sintonía entre sí, creando un diálogo constante entre solistas; la sección de vientos, que en este caso contaba con 10 músicos, demostró también una gran técnica interpretativa y se fue entretejiendo con el resto de solistas e intérpretes, dibujando algo similar a los concerti grossi del barroco italiano a pesar de la modernidad y el carácter juguetón de la obra.
