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La voz de las promesas: Cèlia Margalef – Barcelona Classica
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La voz de las promesas: Cèlia Margalef

La joven pianista se graduó este junio en el Liceu y ahora estudia en el Trinity Laban, en Londres

17-10-2020

“Soy una persona bastante reservada. A menudo me cuesta relacionarme. Gracias a la música, pero, soy capaz de llegar a los demás. La música me ayuda a crear conexiones y a abrirme a otras personas”. La pianista Celia Margalef (Vandellòs, 1998) habla con una voz afablemente tímida, pero sus ojos traslucen un espíritu lleno de valentía y ganas de aprovechar todas las oportunidades que la música le brinde.

La pianista Cèlia Margalef.

Hace un mes que estudia el Máster de interpretación pianística en el Trinity Laban Conservatoire of Music & Dance, en la ciudad de Londres. Su profesor es Mikhail Kazakevich. “Quería salir fuera y ver mundo. Veo la estancia en Londres como una gran oportunidad para crecer y encontrar mi verdadero camino dentro del mundo de la música”, comenta Margalef.

Aunque se decidió tarde y tuvo que prepararse las pruebas solamente con un mes, hizo un buen papel ante el tribunal del Trinity Laban: no sólo consiguió una plaza en el Máster que le interesaba, sino que también obtuvo una beca que concede el mismo conservatorio.

Antes de trasladarse a Londres, cursó el Título Superior de Música en el Conservatorio Superior del Liceo, en Barcelona. Habría podido entrar tanto en la ESMUC como en el Liceo, porque consiguió, respectivamente, la tercera y la segunda mejor nota de los candidatos a la especialidad de piano. Finalmente, eligió el Liceo “por el profesor de piano, Tensy Krismant”.

A los 18 años, pues, se mudó a Barcelona para estudiar. Antes había hecho clases en la Escuela Municipal de Música de Vandellòs, con la profesora de piano Christiane Lerouth y la profesora de acordeón Valya Rachok, y en el Conservatorio de Vila-Seca, con el profesor Jordi López.

“Cuando llegué a Barcelona, empecé a ir a un montón de conciertos. Era fácil ir al Palau o L’Auditori a ver grandes músicos. Antes también asistía a conciertos, pero mucho más ocasionalmente. En Barcelona he podido escuchar música muy grande y bien tocada, y eso ha sido importante para mi formación”, explica Margalef. A continuación, añade que también le ha impulsado mucho “el hecho de estar rodeada todo el día de gente que quiere dedicarse a la música”.

De los años en el Liceo, destaca sobre todo los profesores que ha tenido. Recuerda con una ternura especial al profesor de piano, Krismant, y al profesor de cámara que tuvo el año pasado, Josep Surinyac. “Estos cuatro años me han ayudado a creer más en mí misma. He creado vínculos fuertes con algunas personas con las que no descarto trabajar de cara al futuro”, según Margalef.

En tercero y cuarto del Título Superior, recibió una de las Becas Ferrer-Salat, que la eximió de pagar la matrícula de los estudios. Gracias a esta beca, Margalef pudo vivir experiencias tan extraordinarias como tocar en un acto celebrado en el Palau de la Música Catalana. “Fue un momento que recordaré siempre, toqué ante todo el Palau lleno”, recuerda con emoción.

Cèlia Margalef, en un concierto en el Palau de la Música Catalana.

La vandellosense ganó en 2018 el Primer Premio en el 48º Concurso de Jóvenes Intérpretes de Piano de Cataluña. “Estos reconocimientos hacen ilusión, sobre todo, porque alguien que respetas te hace saber que lo has hecho bien y que has tocado de una manera especial”, comenta la joven pianista. Ahora bien, al mismo tiempo confiesa que los concursos no le gustan mucho, “porque implican un ambiente de competitividad”. Piensa que los concursos “están bien para prepararse repertorio nuevo y tocarlo en una situación importante, y para que gente del mundo de la música te conozca y te haga un pequeño comentario sobre tu actuación”. No le gusta, sin embargo, “que se te juzgue después de haberte visto tan sólo una vez y en un contexto tan estresante”.

Margalef lamenta que, debido a la pandemia del coronavirus, no pudo cerrar la etapa del Liceo de forma presencial. “Continuamos haciendo clases, de forma virtual, pero no pudimos hacer el concierto de graduación. Habría tocado las Variaciones Goldberg, de J. S. Bach. En vez de tocarlas en directo, las grabé. Fue un reto”, explica la joven pianista. Margalef es consciente de la gravedad de la pandemia y desea que “todo hubiera sido normal”, pero a la vez reconoce que el confinamiento le sirvió para “pensar, tocar el piano y coger fuerzas para la nueva etapa” que acaba de empezar. “Nunca había tocado tanto el piano como este verano”, dice con una sonrisa franca.

El concierto virtual de graduación de Cèlia Margalef.

Este año, en Londres, también hace la mayoría de clases de manera virtual, pero las encara con una nueva sensación. “El mes de junio, sentí que mi vida de estudiante había terminado. De repente, siento que la he recuperado”, relata Margalef. Tiene claro que, de alguna manera, siempre estará “estudiando y aprendiendo”.

Se considera una persona con intereses diversos. “Disfruto tocando sola, pero también me apasiona hacer música de cámara e interpretar lieder en compañía de cantantes. Dentro de la clásica, me veo tocando música barroca, sobre todo de J. S. Bach. La música de Bach me es muy natural; me siento bien tocándola”, comenta la vandellosense.

Además, tiene la intención de extender su aprendizaje más allá de la interpretación pianística. “Me gustaría hacer mi propia música. Me interesa, también, la producción musical. Tengo diferentes caminos que me gustaría poder abrazar. Si todas estas facetas de la música pudieran formar parte de mi vida, sería muy feliz”. En este sentido, critica “la impresión de que si te dedicas a la música clásica, sólo puedes escuchar o tocar música clásica”. Margalef se muestra abierta a “conocer otros mundos y otras músicas”.

Actuación de Margalef durante su etapa en el Conservatorio Superior del Liceo.

La pianista ve con optimismo el futuro de la clásica porque que “los jóvenes que se dedican a ella son muy serios y apasionados, y esto puede hacer que este entusiasmo se extienda a más gente”. Margalef no recuerda si se ha topado con algún problema en el mundo de la música debido a su condición de mujer, pero está segura de que se encontrará con algún problema de este tipo en algún momento de su carrera profesional. “En el mundo de la composición, en el mundo de la dirección, hay poquísimas mujeres. Por suerte, cada vez más gente es consciente de este problema. Cuando he hecho cámara, la mayoría de veces ha sido con otras chicas. Sobre todo he trabajado con una amiga, que también es pianista. Creo que el hecho de ser dos chicas nos ha dado más fuerza y más ganas de hacer lo que queríamos y de enseñar a los demás que somos capaces de hacerlo “.

Antes de terminar la entrevista, Margalef recomienda unas cuantas piezas musicales que “significan mucho” por ella. “Me haría feliz que pudieran ser un descubrimiento para alguien”, asegura, y acto seguido empieza a disparar un buen puñado de títulos: el Concierto para dos violines, el Concierto Italiano y el Concierto para Corno inglés, los tres de J. S. Bach; el Concierto para piano número 2, de Serguei Rachmaninoff; The Unanswered Question, de Charles Ives; Aguas de Amazonia, de Philip Glass; My Song, de Keith Jarrett, y la ópera Dido y Aeneas, de Henry Purcell.


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  1. Rosa Saladie Espelta dice:

    Enhorabona Celia, ets una gran pianista I persona amb el teu esfors has a conseguir el que volies, Endavant!!!

  2. Susanna Sarrà dice:

    Felicitats Cèlia! Estem molt orgullosos del treball i dels resultats que estàs aconseguint.
    Ets molt especial! Un petó molt gran.

  3. M.Teresa Jové Vernet dice:

    Enhorabona, Cèlia,
    amb la teua vàlua i el gran treball i dedicació, has aconseguit ser una gran pianista , arribaràs on tu vulguis.
    Gràcies, per fer que els nostres esmorzars d’estiu fossin una meravella escoltant la teva música.
    No perdis mai la força i la il·lusió