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La voz de las promesas: Miquel Muñiz Galdon – Barcelona Classica
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La voz de las promesas: Miquel Muñiz Galdon

El joven violinista está haciendo un Erasmus en la Alta Escuela de Música de Lausana

02-11-2020

Entrevistamos al violinista Miquel Muñiz a finales de octubres. Esta semana hemos sabido que ha ganado el segundo premio del ciclo de jóvenes intérpretes El Primer Palau 2020. Nos llena de orgullo haber podido entrevistarlo en la serie ‘La voz de las promesas’. La entrega de premios y el concierto de clausura de El Primer Palau se hará a puerta cerrada el jueves 19 de noviembre. Se podrá seguir por streaming.

“Todo me fascina. Me interesan temas muy diversos. Y me gusta la música porque es un abanico abierto. ¡El mundo de la música tiene tantas posibilidades! Ahora me estoy especializando en interpretación clásica del violín, sobre todo en el repertorio solista y de música de cámara, pero de cara al futuro quisiera conocer también otros ámbitos relacionados con la música”. El violinista Miquel Muñiz (Riudarenes, 2001) irradia curiosidad y decisión. Habla con una elocuencia honesta, propia de quien tiene las ideas claras porque las ha trabajado con calma.  

El violinista Miquel Muñiz Galdon. Fotografía: Alex Domènech.

“Tengo muchas inquietudes artísticas. Me gustaría poder llegar a ser un solista reputado, por supuesto, pero tengo otras cosas en mente, como formar parte de un grupo sólido de música de cámara, enseñar, dirigir espectáculos, tocar en un ensemble de música barroca… También me gustaría hacer colaboraciones con otros músicos o artistas de ámbitos totalmente diferentes. Por ejemplo, hace poco hice una colaboración con Neil Harbisson, el primer cíborg reconocido a nivel mundial, que es un artista como la copa de un pino. Se trata de fusionar talento, de fusionar maneras de entender y concebir el arte. No obstante, primero quiero aprender a tocar bien el violín. ¡Después ya hablaremos del resto!”, explica Muñiz con pasión.

Con sólo diecinueve años, el joven violinista tiene un currículum excepcional. Ahora estudia el cuarto curso del Grado Superior de Música en el Conservatorio Superior del Liceu, en Barcelona, con el profesor Corrado Bolsi. Se graduará el próximo junio. Ha estudiado allí becado por la Fundación Ferrer-Salat. No obstante, durante los seis primeros meses de este curso escolar está haciendo un Erasmus en la Alta Escuela de Música de Lausana (HEMU), en Suiza, con la profesora Svetlana Makarova. 

Muñiz interpreta el Scherzo de la Sonata FAE de Brahms en el Palau de la Música Catalana.

“Conocí a Svetlana Makarova en unas masterclasses en el Conservatorio del Liceu y me encantó. Es una profesora excepcional. He estado dando clases con ella, así como con Pavel Vernikov e Igor Volochine, en la Academia Santa Cecilia de Bérgamo y otras ciudades europeas. El hecho de salir y viajar a diferentes lugares me ha servido muchísimo para mejorar tanto a nivel interpretativo como técnico y para conocer a jóvenes violinistas de todo el mundo. Tenía muchas ganas de poder estudiar todo un semestre con Makarova”, según el músico de Calonge. 

Cuando acabe el Erasmus, Muñiz tiene previsto volver a Barcelona para cerrar la etapa en el Liceu y preparar el trabajo de final de carrera y el recital de graduación. “Trabajaré muchísimo el recital de final de carrera. Ya tengo pensado qué haré y de qué manera lo haré”, confiesa. El joven violinista se graduará con sólo 20 años porque le adelantaron un curso en la ESO y comenzó “dos años antes el Grado Superior”. Combinó el primer curso del Grado Superior en el Liceu con los estudios de segundo de Bachillerato en el Instituto Abierto de Catalunya (IOC). 

Muñiz valora positivamente el Conservatorio Superior del Liceu: “Es un buen centro, con un buen profesorado y un programa de estudios capaz de adaptarse a  las necesidades y prioridades de cada estudiante. El Liceu te permite dedicar mucho tiempo a tu especialidad. Si escoges composición, tienes tiempo y posibilidades para componer; si te decantas por interpretación, tienes tiempo para tocar y estudiar. De este modo, cada estudiante puede decidir qué quiere priorizar”. 

Muñiz interpreta la Romanza para violín y piano de Juli Garreta. Le acompanya el pianista Lluís Rodríguez.

Según el violinista, “los años de carrera son importantes para conocer repertorio, estudiar mucho y afianzar la técnica. Todo esto es necesario para poder afrontar los estudios de postgrado con las herramientas necesarias”. De cara al próximo curso, tiene previsto estudiar el Máster de interpretación de violín. “Quiero hacer pruebas en diferentes centros pero mi intención es continuar estudiando en Suiza”, comenta Muñiz. 

Siendo niño, empezó a estudiar piano con su madre y más adelante asistió a clases de violín en la Escuela de Música Adrià Sardó de Calonge con los profesores Mercè Paradeda, Sergi Alpiste y Sara Pérez. Al mismo tiempo, entró en la Energia de Palafrugell para estudiar oboe con Montserrat López y cursar asignaturas teóricas. Durante un tiempo, también dio clases de violín con Alba Roca en el marco del Aula de Música Antigua del Conservatorio Isaac Albéniz de Girona. Además, aprendió a tocar la tenora con el profesor Josep Gispert. 

Aunque de pequeño aprendió a tocar un buen número de instrumentos, no tuvo claro que quería dedicarse a la música hasta cuarto de ESO. “A los 14 años, conocí a Corrado Bolsi, mi profesor del Liceu, y comencé las clases con él. En ese momento, decidí que quería ser violinista. Antes me gustaba mucho el oboe y me interesaban también otros estudios, como los de arquitectura y teatro. Cuando empecé el Bachillerato artístico, con 15 años, vi clarísimo que la música y, en concreto, el violín eran mi camino”, en palabras de Muñiz. 

El currículum de Muñiz incluye también unos cuantos premios muy prestigiosos: el primer premio en el XCVI concurso de Juventudes Musicales de España (2020), en Madrid; el tercer premio en el XII International Grumiaux Competition (2019), en Bruselas; el primer premio en el IV Concurso de Violín de Barcelona (2019); el tercer premio en el I Ysaÿe International Violin Competition (2018), en Liège; el primer premio en el I Concurso Nacional Álvaro Pareja (2018), en Iniesta; el primer premio en el XVIII Concurso Nacional de Jóvenes Intérpretes Ciudad de Xàtiva (2018); el primer premio en el Concurso Instrumental Sant Anastasi (2017 y 2018), en Lleida, entre otros. Según el joven violinista, “los concursos son interesantes para poder crecer como músico porque implican una presión bastante grande; son una carrera de fondo en la que tienes que competir contra ti mismo, te hacen salir de tu zona de confort”.

Muñiz interpreta el Nocturno y la Tarantella de K. Szymanowski.

“El primer premio de las Juventudes Musicales supuso un antes y un después. Es el concurso que tiene más reputación a nivel nacional. Fue un gran incentivo para continuar trabajando y un reconocimiento por el buen trabajo. A partir del curso 2021-22, haré cuatro giras de conciertos en cuatro zonas del circuito ‘Red de Músicas’ y también un concierto como solista con la Orquesta de la Radio Televisión Española (RTVE)”, dice Muñiz. 

Muñiz ha formado parte de dos grupos de música de cámara: el Quartet Toldrà y el Trio Granados. Con el Quartet Toldrà ganó el segundo premio en el XV Concurso Internacional Mirabent i Magrans (2019), en Sitges; el segundo premio en el I Concurso Cambra Romànica (2019), en Andorra, y el primer premio en el III Premio de Música Ciudad de Mataró. Con el Trio Granados ganó el primer premio en el I Ceren Necipoglu International Chamber Music Competition (2020), en Istanbul. “Comparto el Trio Granados con la violoncelista Carmela Cristos y el pianista Kalle Peura, y ya tenemos proyectos de cara al segundo semestre y para verano”, explica el de Calonge. 

El pasado 16 de septiembre, Muñiz debutó en el Palau de la Música Catalana dentro del ciclo ‘El Primer Palau’. Las Juventudes Musicales de España lo propusieron como candidato. “Es un concurso. Se presenta mucha gente y se seleccionan ocho propuestas. Los ocho músicos escogidos deben hacer un recital de media hora. Como el chico que tocaba el mismo día que yo no pudo venir por cuestiones de salud, di un recital de una hora. Fue un gran privilegio y un reto para mí. Lo disfruté muchísimo”, según el joven músico.

A continuación, os dejamos unas cuantas reflexiones de Muñiz sobre el arte, la música, la cultura de masas y la situación del arte en Catalunya y España: 

Educar el gusto

“La gran mayoría de la gente no tiene un gusto propio. No nos enseñan a educar nuestro propio gusto. Nos guiamos por la masa. ‘Si a todo el mundo le gusta una cosa, a mi también. Si está de moda, a mí también me gusta’. Nuestro gusto acaba siendo el que interesa a la sociedad de consumo y a la industria. Y mucha gente no se atreve a escuchar otros tipos de música o a ir a ver una exposición que no conoce. La gente valora la cultura de masas, el arte masivo, los productos comerciales que son de usar y tirar. Es verdad que ahora los jóvenes comienzan a valorar más el arte, el teatro, la música, la pintura. No obstante, tenemos unos referentes vacíos, productos de consumo inmediatoY no nos cuestionamos si eso es arte o no. Tendríamos que replantear el valor del arte. No todo el mundo tiene la suerte de crecer en una familia o en un entorno que apoye la cultura. Y el arte y la cultura son derechos humanos. No tendrían que estar clasificados como una cosa elitista”. 

Falta de respeto, falta de cultura

“En algunos países europeos, como Alemania, Bélgica y Suiza, hay un respeto incuestionable por la música en general. Los estudios de música están considerados como una carrera totalmente normal, son tan dignos como los demás. En Catalunya y España, en cambio, siempre tienes que dar explicaciones. La gente te pregunta: ‘Pero ¿te ganarás la vida con la música?’. En parte, este problema es una consecuencia de la gran falta de sensibilidad artística que hay en Catalunya y España. Debemos trabajar en este sentido. En Catalunya existe un gran poso cultural y tenemos unos compositores y músicos muy buenos. Durante el Modernismo y hasta la Guerra civil española tuvimos en Catalunya un movimiento artístico muy importante —Pau Casals, Caterina Albert, Antoni Gaudí, Enric Granados, Eduard Toldrà, Francesc Costa, Joan Maragall… — que se truncó con el franquismo. Esto se tiene que recuperar de algún modo”. 

El arte de los sonidos

“La música es el arte de los sonidos. Es un arte temporal e intemporal al mismo tiempo. Necesita el tiempo para que la idea musical transcurra pero una obra en sí misma es un todo y es absurdo ubicarla en el tiempo. Cuando eres oyente y estás inmerso en una obra musical, el tiempo deja de tener sentido, de alguna manera. Además, hay obras escritas hace 300 años que continúan cobrando vida. La música es la comunicación directa de sentimientos entre seres humanos independientemente del tiempo histórico. Es fascinante la comunicación que puede establecerse entre una obra, el intérprete y el oyente”. 

La música clásica

“No me acaba de gustar la etiqueta de ‘música clásica’ porque cada compositor, cada estilo y cada período son un mundo. Soy consciente de que la música clásica no mueve masas. Sin embargo, creo que le espera un gran futuro. El mundo cada vez está más conectado y las redes sociales ayudan a globalizar el arte.Además, cada vez hay más gente que toca música clásica y que la ama. A nivel internacional, cada vez está más bien valorada”. 

La música nacionalista

“Me interesa especialmente la música nacionalista del siglo XIX, los compositores que se inspiraron en músicas tradicionales para componer sus obras. Estoy descubriendo al compositor Karol Szymanowski, que es relativamente poco conocido. También me gusta Serguéi Prokófiev, Manuel de Falla, Edvard Grieg, Bedřich Smetana, Béla Bartók… ¡No acabaría nunca la lista!”. 


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  1. Polita dice:

    Miquel ets 10 com a persona i com music. Per Felanitc ja t’anyoram, en venir a c’as padrins diga-mos coses i vens un dia a dinar o sopar a ca nostre
    Molts de bessos i ferrades, t’estimam molt
    😗😗🥰🥰🥰

  2. SonsOfThunder dice:

    Una jove promesa molt ben encarada i amb un futur il·lusionant.
    Massa sovint veig artistes que neixen però no es fan, perquè no treballen.
    En Miquel no és d’aquests darrers. Per molts anys i endavant.