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¿Cómo estás viviendo este confinamiento, tanto a nivel personal como laboral?
En el ámbito estrictamente económico, creo que la música y las crisis siempre han ido bastante ligadas. Todas las artes han convivido en un contexto de crisis, mostrando la capacidad de sacar nuevas ideas y nuevas corrientes que hacen que el arte tenga mucho que decir. Es esencial encontrar una solución para continuar con la producción artística, establecernos en un modelo económico que funcione para todos. Reinventarnos o agruparnos será necesario. Todas estas iniciativas particulares claramente no son una forma de subsistencia; son una opción para estos días de confinamiento, para continuar haciendo cosas y abrirnos a la gente, pero a nivel económico no son viables, y es necesario poner una solución.
Hablando de la necesidad de reinventarse, como músico y artista consolidado, te hemos podido ver siempre en estilos muy diferentes: desde el primer violonchelista de la Orquesta del Bach Collegium de Barcelona hasta el pop-rock de Blaumut.
Cada artista es un mundo, pero en mi caso, me he dejado llevar un poco por lo que la vida me ha ido ofreciendo. Mientras estudiaba en Essen (Alemania), tuve mucho contacto con bailarines y otros artistas en movimiento, así que me fui introduciendo en un mundo con necesidades y soluciones diferentes a las que estaban escritas en una partitura. Lo que pasó es que me gustó mucho la libertad que ofrecía la improvisación, y el hecho de poder hacerlo con artistas que hacen de su arte un movimiento en tiempo real. Me dejé llevar, sin llegar a estudiar nunca jazz o pop, pero a base de tocar y experimentar, de participar en diferentes proyectos y compartir experiencias con gente muy buena en este ámbito, he hecho de un ejercicio que antes me daba un poco de respeto una de las cosas más valiosas que he aprendido como músico. Me liberó del miedo de salir de lo establecido y de ser un músico más libre.
También te hemos podido ver muy activo interpretando repertorio Barroco. Hay algún estilo concreto en el que te sientas más cómodo?
Pues ahora ya no lo sé. Últimamente me dedico mucho al Barroco, a Blaumut… Cuando tocas el violonchelo clásico las rutinas de ensayos y de estudio son mucho más marcadas, mientras que con Blaumut, por ejemplo, he pasado tanto por la interpretación como por temas logísticos, o incluso reuniones de management. El concepto de grabación de un disco como los que hemos estado grabando con el grupo no tiene nada que ver en coger el violonchelo y ensayar, una parte muy diferente a la de un violonchelista de clásica. A la vez estoy compaginando los proyectos más personales con las clases en el Conservatorio de Cervera que, precisamente dentro de esta situación tan excepcional, estoy haciendo online. Ya había probado este formato de clases online anteriormente cuando estaba de gira, y la verdad es que además de mantener la rutina de los alumnos, se pueden transmitir los conceptos más importantes y aprender de nuevas experiencias.
Volviendo a qué estilo me siento más cómodo, la verdad es que no sabría dar una respuesta concreta a esta pregunta. Últimamente estoy alcanzando un nivel de calidad con el Barroco que me gusta mucho; he logrado un sonido y un entendimiento musical en el que me siento muy cómodo. En el fondo, con el pop también: las articulaciones o la sonoridad las he ido aprendiendo con la experiencia. Del mismo modo, cuando interpreto repertorio clásico o romántico con el violonchelo moderno, siento que es lo que estudié de joven, con la técnica a la que dediqué tantas horas, por lo que es el que está más dentro de mi y con el que siento que me puedo expresar mejor.
Algunos estilos te enseñan a ir más allá de la partitura …
Con el Barroco, a nivel de aprendizaje estás tocando mucho más de lo que está escrito, a la vez que te da una concepción como músico mucho más ancha. Venimos de una escuela mucho más clásica donde nos enseñan a leer las partituras y las indicaciones que hay escritas, mientras que en el Barroco estas últimas no están. Tienes que escuchar mucho, leer las armonías que no necesariamente encuentras en la partitura y a la vez ser mucho más creativo.
Poder cambiar el violonchelo barroco para tocar en un concierto de Blaumut es una libertad que a veces no es posible para todos los artistas. ¿Cuáles son las dificultades que te has encontrado en tu camino hacia un estilo tan libre?
Creo que los valores absolutos no existen. Todos los estilos que puedo tocar, en el fondo, tienen en común la comunicación, es decir, todos son música y, por tanto, hablamos de lo mismo. Igualmente creo que hacer música de Bach o de Penderecki es, en realidad, conceptos muy diferentes que englobamos dentro del mundo de la música clásica. Ambos nos alimentan y ambos se alimentan recíprocamente, de modo que lo que aprendes de un no significa que no lo puedas aplicar cuando interpretas al otro. Mi incursión en el mundo del pop, por ejemplo, me ha dado elementos comunicativos que hoy en día creo que me han enriquecido mucho en otras facetas interpretativas. A nivel de armonía o el fraseo, las construcciones musicales de dirección me han enriquecido en todas las cosas que hago. Veo la música como un todo. Encuentro muy bonito poder tocar en un ensayo con Vísperas de Arnadí y, en la misma tarde, ir a tocar un concierto con Blaumut.
Estudiaste en Londres donde recibiste una educación más enfocada a ser concertista. Como has llegado hasta aquí?
Dentro de la clásica, la educación es dirigida hacia la especialización, hacia mostrar las capacidades de aquel músico en ese determinado estilo. Sin embargo, las situaciones en las que te encuentras en la vida te aportan siempre algo, y tienes que aprender a hacer lo que quieres y descubrir cosas fuera del camino que te habías marcado. Te puedes llevar sorpresas muy buenas y alguna decepción, evidentemente.
¿Cómo ves el futuro? ¿Cuáles son las perspectivas?
Me gustaría seguir haciendo las cosas bien y cada vez mejor. Un profesor me dijo que no pensara en el dinero, que este vendría si las cosas se hacen tan bien como puedes. Hace muchos años de eso ya, pero considero que es verdad. Viviendo en un mundo consumista, necesita los ingresos, pero al final nunca termino decidiendo los proyectos por el dinero que me aportan. La clave está en encontrar un compromiso, un medio que te permita sobrevivir y hacer lo que te gusta, y me gustaría continuar por este camino, pensar menos en el día a día pero a la vez vivir todos los momentos que me aporta mi carrera como músico.
Algún consejo para pasar mejor el confinamiento?
Me gustaría que la gente aprovechara esta situación tan extraña de confinamiento para dedicarse a la gente querida, para disfrutar de aquellas cosas que, normalmente, y debido a la velocidad de la vida, no podemos estar disfrutando tanto como quisiéramos. Aprovechamos ahora estos días para revalorizarlas y reencontrarnos con ellas.
