acf domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home1/arinfoco/public_html/website_49f85b7b/wp-includes/functions.php on line 6131WordPress database error: [Table 'arinfoco_barcelonaclassica_wordpress.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
Error en la base de datos de WordPress: [Table 'arinfoco_barcelonaclassica_wordpress.wp_ppress_meta_data' doesn't exist]SELECT * FROM wp_ppress_meta_data WHERE meta_key = 'content_restrict_data'

El pasado 16 de noviembre, el prestigioso pianista y director Vladimir Ashkenazy dirigió la OBC en un atractivo programa con una primera parte dedicada a Prokófiev, con los “Valses Pushkin” op.120, y el “Concierto para violín y orquesta núm. 2 en Sol menor “, interpretado por el violinista ruso Boris Belkin; y una segunda parte que se iniciaba con la “Pavana para una infanta difunta” de Ravel para desembocar en la famosa obra “La Mer”, de Debussy.
Vladimir Ashkenazy es un músico y director de prestigio internacional, y esto podía palparse en el respeto y simpatía que, entre pieza y pieza, mostraron tanto la orquesta como el público hacia él. En mi opinión, sin embargo, este sábado en el terreno de la música tal vez le faltó algo para corroborar con rotundidad este prestigio. La primera pieza, los Valses Pushkin, fue interpretada con la musicalidad y ligereza que requieren, exprimiendo sus toques de libertad juguetona y dotando de sentimiento y delicadeza el segundo vals, el Allegro meditativo. Un Prokófiev mucho más oscuro y también un reto de otra dimensión era propuesto por el Concierto para violín y orquesta núm. 2 en Sol menor, que Boris Belkin interpretó con solvencia, con un sonido claro, y combinando acertadamente el carácter y el lirismo. El acompañamiento de la orquesta tuvo algunos momentos brillantes, como el diálogo entre el violín y los contrabajos del primer movimiento, pero no siempre supo conjuntarse con el solista, y tal vez en algunas ocasiones le faltaron contrastes.