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Alegret, Toldrà y Carner – Barcelona Classica
Cámara

Alegret, Toldrà y Carner

El tenor canta al rey de los liederistas i al príncipe de los poetas

02-08-2020

Uno de los conciertos más esperados de este verano tan atípico ha sido el del tenor David Alegret y el pianista Rubén Fernández Aguirre en el marco de un particular Festival de Peralada Livestream, el pasado martes 28 de julio. La propuesta de Alegret y Aguirre es Canticel, en conmemoración del cincuenta aniversario de la muerte de Josep Carner, el príncipe de los poetas, en una velada con obras de Eduard Toldrà, Albert Guinovart, Antoni Massana, Lamote de Grignon, Joaquín Rodrigo, Narcís Bonet, Albert García Demestres, Miquel Ortega y Joaquim Serra. El concierto tuvo lugar en la iglesia del Carmen de Peralada en un ambiente íntimo pero con un ambiente muy especial y ofrecido a través de las redes para que todo el mundo lo pudiera disfrutar sin sufrir por la distancia social ni las medidas de higiene.

David Alegret y Rubén Fernández Aguirre. Fots del recital de Miquel González – Shooting

Alegret y Aguirre han estado trabajando desde hace tiempo en este proyecto sobre Josep Carner que culminará con un doble CD grabado por IBS Classical en el que habrá una parte dedicada al siglo XX y otra en el siglo XXI con obras, este último disco, que ya se interpretaron en el concierto, como las dos estrenos absolutos de dos trípticos como Els somnis, de Albert Guinovart, y Temps de poeta, de Alberto García Demestres, además del ciclo de Miquel Ortega Les estacions, todas ellas composiciones para voz y piano con textos de Carner. Además, el disco recogerá obras de nueva creación que Joan Magrané ha escrito para Elena Copons a partir de Carner y que se estrenan en el Palau de la Música Catalana, además de piezas de Francesc Prat, Antoni Parera Fons y Antoni Ros Marbà, que se estrenarán el 11 de mayo en el LIFE Victoria de primavera.

En Barcelona Clásica pudimos disfrutar del concierto en streaming a través de la página web del festival y hay que decir que estamos de acuerdo con los elogios que han dedicado tanto críticos como melómanos y el mismo David Alegret sobre la calidad de la grabación y el gran trabajo hecho en la realización del vídeo por parte del equipo de Peralada, así como del magnífico trabajo camerístico que realizaron ambos artistas, el uno al piano con gran musicalidad y transparencia sonora, mientras que también se pusieron de manifiesto las grandes virtudes vocales de Alegret, como una pronunciación exquisita y un timbre luminoso y diáfano traspasaron la pantalla. Pero la música en vivo emociona más que la registrada o por streaming, “aporta una adrenalina, un efecto sorpresa y una magia únicas”, según David Alegret, que disfrutó mucho de una experiencia nueva y emotiva, a pesar del reducido público. “Estamos acostumbrados a ver Peralada con tanta vida” que se hace extraño con la nueva situación pero, aún así, la experiencia “fue fantástica”.

Respecto al paro forzoso a causa de la pandemia, David Alegret comenta que “después de cinco meses, vuelves los escenarios valorando más tu trabajo, con más tiempo de estudio a sus espaldas y más ganas que nunca”. Una de las lecciones que ha dado este paréntesis confinado a los artistas es encontrar el placer de dar el máximo en el estudio. Pero a Alegret le gusta hacer autocrítica: “He descubierto lo que tengo que hacer para ofrecer un concierto impresionante: estudiar, estudiar y estudiar. La sensación que tuve el martes es la misma que quiero tener en los próximos conciertos. Cuanto más das, más te dan, y los errores del directo también son belleza”. Especialmente, para cantar este programa que el tenor describe como “ideal”, con la intención de poder exportar fuera de Cataluña, pero también con ganas de ampliar repertorio porque “el lied, si lo cantas bien, no tiene edad, y yo tengo las herramientas para trabajar muy bien”. Por eso quiere estudiar duro para poder cantar a la perfección Schubert o Schumann.

En momentos como estos hay que reivindicar, más que nunca, el valor de la cultura: su “movimiento interior” que, en palabras de Alegret, “nos aporta optimismo, ganas de vivir y fomenta la cultura y, muy especialmente la nueva creación”. Con tono reivindicativo, manifiesta que “hay que dar valor a la cultura, aunque se tenga que perder dinero: hay que arriesgar, especialmente por la cultura de nuestro país. Si no lo hacemos nosotros de forma proactiva no lo hará nadie”. Alegret recuerda unas palabras de Alberto García Demestres: “La composición no sirve para nada si no consigue transportarnos a otro lugar”, y añade que “tiene un punto transfigurador”, y es importante tanto la gran cultura como la pequeña.

David Alegret y Rubén Fernández Aguirre dedicaron el recital de Peralada a Narcisa Toldrà, hija del compositor, que murió hace unas semanas. Cuando supimos la noticia, en Barcelona Clásica nos pusimos en contacto con Alegret, porque sabíamos el vínculo que había entre el tenor y la hija de Toldrà. Alegret, emocionado por la noticia, nos regaló estas palabras que reproducimos:

David Alegret y Rubén Fernández Aguirre con Narcisa Toldrà. Foto de Karina Kaiserhot

“Conocí a Narcisa Toldrà en 2007 en una audición con el maestro Ros Marbà en la sala grande de L’Auditori por el rol de Golfarich del Giravolt de maig de Eduard Toldrà, nada menos que para una nueva grabación. Me llamaron dos días antes y yo desconocía la obra y me presenté con dos canciones del maestro: Festeig y Maig. Se pueden imaginar cómo era para mí ese momento. Encontrarme por primera vez con el maestro Ros Marbà para audicionar Toldrà y también por primera vez en la sala grande de L’Auditori. También me percaté de que en la platea había dos personas escuchando la audición. Una señora y un señor, ambos ya de cierta edad. No supe hasta el primer día de ensayo y grabación que era Narcisa Toldrà, la hija del maestro. La otra persona era Manuel Capdevila. Fue cuando el maestro Ros Marbà me explicó que les había gustado mucho a la audición y remarcó el gran entusiasmo y emoción que manifestó Narcisa hacia mí cuando me escuchó sin tener ninguna duda de que era yo quien debía grabar el rol de Golferich del Giravolt de maig.

Y es a partir de entonces que comienza mi relación con Narcisa y mi descubrimiento de toda la obra de Toldrà, especialmente la canción. La fui visitando regularmente y ella, con aquella energía, vitalidad, generosidad, sencillez, austeridad y mucha emoción y sentimiento me cantaba siempre las canciones de su padre, todas de memoria y con una afinación perfecta. No hace ni un año, en octubre del 2019, fue cuando la fui a ver por última vez junto al pianista Rubén Fernández Aguirre, para trabajar nuestro proyecto Carner ‘Canticel’ con las 10 canciones que el maestro musicó del “Príncipe de los Poetas”. Fue una velada única e irrepetible que recordaremos toda la vida. Ella, con 95 años pero como si tuviera 20, nos cantó una por una cada canción, afinadísimas y de memoria y nos marcó cada acento cada palabra, y cada expresión y fraseo en cada nota de la canción! Como dice otro gran músico de nuestro país, Francisco Poyato, y que también conoció muy a Narcisa, “oírla recitar era entender y disfrutar algo que trascendía la forma”. Te transportaba a otra época. Y creedme que es muy difícil encontrar a alguien capaz de transportarte a otra época o en otro lugar. De hecho, nuestro oficio trata de eso, y Narcisa nos enseña que con sencillez, humildad, emoción, amor y pasión es la manera.

Deberíamos recordar siempre la figura de Narcisa Toldrà que, desde que su padre murió hizo un trabajo que deberían haber hecho las instituciones y equipamientos culturales públicos del país, y que fue que la figura de su padre no muriera ni cayera en el olvido. Veló por el legado de su padre porque amaba profundamente su obra y la divulgaba con aquella pasión, sensibilidad y sencillez que hacía imposible no amar y cantar la música y las canciones de su padre.”


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Aina Vega i Rofes
Editora
ainavegarofes