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Cosmos Quartet: “No hace falta buscar artistas de otros países para encontrar calidad” – Barcelona Classica
Cámara

Cosmos Quartet: “No hace falta buscar artistas de otros países para encontrar calidad”

El Cosmos Quartet vuelve a los escenarios catalanes tras meses parados

22-08-2020

Cosmos es inmensidad, es universo, es un todo. Cuarteto es sintonía, es compenetración, es un todo. Cosmos Quartet busca abarcar cuantos más elementos de este cosmos musical de la historia de nuestra cultura para englobar en una sola formación robusta la suya. No dudan en unir en un mismo concierto el clasicismo de Haydn con el romanticismo de Brahms y la innovación contemporánea de Raquel García-Tomás. Esta versatilidad les permite demostrar todas las facetas que puede tener un cuarteto, muschos registros y lenguajes. Los miembros del Cosmos lo tienen claro, “cuanto más repertorio cojamos más tonalidades tendrá nuestra paleta”. Una paleta de la que podremos ver una pincelada en su próximo concierto en la Schubertíada, el viernes 28 de Agosto a las 21.00 a la Canónica de Santa Maria de Vilabertran.

cosmos quartet
Los cuatro miembros del Cosmos Quartet

Cuando se produce la conversación con Barcelona Clásica, pillamos los cuatro miembros de la formación en medio de un ensayo para un concierto que tienen en Galicia. Ahora están los cuatro en Barcelona, ​​pero hace tan sólo unas semanas, en plena efervescencia vírica, Lara Fernandez, viola del cuarteto, estaba en Madrid, Oriol Prat, el violonchelista, en Capellades, y Helena Satué y Bernat Prat, primeros y segundos violines, en Barcelona. No fue hasta julio que se volvieron a encontrar para ensayar los cuatro conciertos que tenían programados para ese mes. Consideran que, dentro de la terrible situación, en esta nueva normalidad han tenido bastante suerte. En julio han tenido la ocasión de volver a hacer sonar su música en cuatro ocasiones y este mes de agosto tendrán dos más. Los pocos conciertos que se hacen son en formato cámara, una buena oportunidad para hacer crecer formaciones más pequeñas como un cuarteto. De hecho, en la versión reducida del festival Cruïlla de este verano veíamos como la orquesta del Gran Teatro del Liceo adoptaba la forma de orquesta de cámara.

El concierto de La Schubertíada es un claro ejemplo de los cambios precipitados por la pandemia. La idea inicial antes del confinamiento era colaborar con Matthias Goerne con obras de Mozart y lieder de Schubert arreglados para cuarteto de cuerda. La realidad es que la falta de ensayo por seguridad con Goerne ha hecho que, aunque el barítono canta en esta Schubertíada, no se ha podido hacer realidad la colaboración. La propuesta final es un repertorio adaptado al nuevo formato de conciertos de una hora y sin pausa en medio. En él sonará la Quartettsatz de Franz Schubert y el Cuarteto para cuerdas n. 15, op. 132 de Beethoven. Esta obra de Beethoven no es causal ya que, aunque sirve como excusa para homenajear al compositor en el 250 aniversario de su nacimiento, tiene un mensaje muy significativo para los tiempos que corren. El tercer movimiento fue escrito después de que Beethoven pasara a un estado de convalecencia como agradecimiento por su recuperación. Un mensaje que se puede trasladar perfectamente a la situación actual.

Foto de portada del álbum Influences

Uno de los primeros conciertos que han hecho después del paro general del sector, sin embargo, es el del Palau de la Música. La actuación tuvo lugar en la sala Grande del Palau pero, inicialmente, el concierto estaba pensado para el Petit Palau. Esperan que el hecho de ver que los conciertos de cámara triunfan en las grandes salas ayude a dar visibilidad a estas formaciones. “La cámara había quedado bastante escondida”, explican, y coinciden en que muchas veces había una percepción de que este formato era la versión low cost de un concierto. Esta ocasión también sirvió para poner en práctica una de las ideas que habían ido meditando durante el confinamiento, potenciar la presencia digital del grupo grabando la totalidad del concierto por su cuenta por primera vez.

A pesar de la apuesta indiscutible por la cámara en esta atípica programación estival, los cuatro músicos creen que en un futuro, en el que la Covidien-19 ya no sea un riesgo a gran escala, las grandes producciones de ópera o sinfónica “seguirán moviendo mucha más gente que un cuarteto”. Reconocen que, afortunadamente, siempre ha habido un público acostumbrado a los conciertos de cámara y los programadores verán que, a pesar de vender menos entradas, es más económico “contratar cuatro músicos que no una orquesta sinfónica”.

Una apuesta por la calidad

El Cosmos Quartet es una formación que al poco tiempo de nacer ya empezó a cosechar éxitos. “Queríamos tener visibilidad y poder hacer conciertos”, explica Helena Satué, “y una buena forma de conseguirlo era presentándonos a concursos”. Una estrategia que, por lo que parece, les salió bien ya que el mismo 2014, año en que se forma el cuarteto, consiguen el Kammermusik Preis, el premio Artis Quartet del Festival ISA de Viena, ganan el Concurso Internacional de Música de Cámara de Castilla y León y el Concurso Josep Mirabent i Magrans de Sitges. Una tendencia que se alarga hasta los últimos años con el primer premio de la Fundación Irene Steels-Wilsing de Heidelberg en 2018 y el tercer galardón al International Joseph Joachim Chamber Music Competition 2019 en Weimar.

“Al currículo suelen aparecer las cosas que salen bien, hay muchas que son más complicadas”

Los hermanos Oriol y Bernat Prat venían de formarse en la ESMUC, Helena Satué del Conservatorio de Colonia y la Lara Fernández del Conservatorio Superior de Zaragoza. Como jóvenes músicos veían que muchas veces interpretaban obras con un conjunto con el que sólo habían podido ensayar un par de días. Tenían la necesidad de profundizar en el lenguaje y en la musicalidad de una manera más dilatada y específica. En ese momento, vieron que la forma de hacerlo era formando un cuarteto.

Al dedicarle tanto tiempo como formación fija se han podido conocer más a nivel musical y personal. “La compenentración en los ensayos también viene dada por las vivencias que ayudan a conocernos a nivel personal, no sólo musical”. Bernat y Oriol Prat vienen de una familia musical y desde siempre han tocado juntos. Esta confianza les permite a los cuatro discutir temas en profundidad, y en especial los dos hermanos, ya que la confianza familiar les permite tener más discrepancias. Todas ellas, sin embargo, enfocadas a enriquecer la formación y en ningún caso se convierten conflictos.

Los miembros del Cosmos no empezaron desde cero y todos ellos ya habían hecho música de cámara antes, pero “al currículo suelen aparecer las cosas que salen bien, hay muchas que son más complicadas”. Cuando surgió la idea, a pesar de no saber si iría bien o no, ya existía el deseo de que fuera la prioridad musical de los cuatro. “Los primeros años son de inversión, esfuerzos y riesgo para esperar tener beneficios, siempre a largo plazo y en un proyecto de años vista” reconocen.

“No vemos éxitos, sino frutos del esfuerzo que hemos ido sembrando”

Desde un primer momento consideraron muy importante la formación para crecer a nivel profesional e ir más allá de la formación básica referente a la cámara de los conservatorios. Esta persistencia los ha hecho ser prudentes, y es que lo que viven no lo consideran “éxitos sino frutos del esfuerzo que hemos ido sembrando”.

En estos momentos, reconocen que han entrado en una fase de madurez. A la hora de empezar a trabajar una obra son mucho más eficientes y disponen de muchas herramientas para automatizar su trabajo a nivel metódico. A diferencia de sus primeros tiempos como formación, ahora ya no necesitan ayuda desde un primer momento. Sin embargo, “nunca vamos a parar de formarnos y pedir consejos a profesionales de confianza”, asegura Oriol Prat.

El Cosmos de la cámara

A pesar de ser una formación de renombre, la realidad es que la situación del sector de estos últimos años hace que vivir del cuarteto sea prácticamente imposible y la mayoría lo compaginan con la docencia.

La situación actual, sin embargo, dista de la que había hace veinte años. El Quartet Casals fue pionero en un panorama de cámara con pocas formaciones establecidas. El compromiso del Casals, junto con cuartetos como Quiroga, han creado escuela y todo un tejido de músicos amantes de la cámara a muchos conservatorios, especialmente en la ESMUC. Quartet Cosmos reconoce que “hay una gran parte que se les debe a ellos para mantener viva la cámara en nuestro país”. Como en muchos otros estratos musicales, la situación en el extranjero está a años luz de la situación en Cataluña y España. Es cierto que el mundo de la cámara local se ha revalorizado en los últimos años pero todavía se tienen que dedicar muchos esfuerzos para vivir.

A pesar de tener una gran proyección internacional y haber actuado en escenarios de toda Europa no han pensado en marcharse de Cataluña. La movilidad en Europa en circunstancias normales es muy sencilla e intentan seguir la importante tarea del Cuarteto Casals para no seguir empobreciendo el panorama musical y alimentar esta problemática. “No queremos renunciar a todo lo que tenemos aquí, aunque la situación sea peor que en otros lugares, marchar de aquí no ayuda a solucionar nada, sería contraproducente”. La solución, creen, es que las instituciones y programadores centren los esfuerzos en promocionar el talento local, como ha hecho el Palau de la Música este verano. Además, los cuatro están convencidos de que los músicos de este país pueden hacer un buen papel y “no hay que ir a buscar artistas de otros países para encontrar calidad”.

Un cuarteto en un mundo digital

Cuando son preguntados por la dicotomía entre conciertos online y conciertos en vivo, como es de suponer, no dudan en decantarse por el directo. Sin embargo, reconocen algunas virtudes de la música grabada como las posibilidades para compartir su música en varios lugares en los que no son conocidos y enseñar qué significa el Quartet Cosmos. De hecho, esta utilidad la han podido comprobar con el disco que grabaron este 2019 titulado Influences que, en muchas ocasiones, ha servido de carta de presentación.

Durante el confinamiento, pudieron disfrutar de un paréntesis en su actividad física que aprovecharon para reflexionar sobre su visibilidad en el mundo digital en un tiempo en que sin presencia online “puedes acabar siendo invisible”. Este replanteamiento se vio con el concierto del Palau de la Música y su intención es seguirle poniendo en práctica en más ocasiones.

Actuación del cuarteto en el Joseph Joachim International Chamber Music Competition 2019 de Weimar

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Pau Requena
Redactor
@RequenaPau