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El mar de Ricard Viladesau – Barcelona Classica
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El mar de Ricard Viladesau

Ahora que es tiempo de playa, descubrimos el alma marítima del compositor y músico calongino conocido como "el príncipe de la tenora"

28-07-2020

“A la voreta del mar / hi tenim una barqueta / blanca i blava de color / amb dos rems i blanca vela. / Té per nom ‘Rosa dels vents’ / i té gràcia marinera / quan navega mar endins / al compàs d’una havanera”. Esta estampa costanera, impregnada de la dulzura de las escenas sencillas, forma parte del cúmulo de composiciones musicales que Ricard Viladesau i Caner dedicó al mar. Se trata de la habanera ‘Rosa de los vientos’, una pieza fresca que dibuja el carácter marítimo de Viladesau (1918-2005), el músico y compositor calongino conocido como “el príncipe de la tenora”.

Ricard Viladesau.

Viladesau miraba el mar de la Costa Brava de una forma fielmente afectuosa. El agua salada le servía a menudo de inspiración para la composición de sardanas, habaneras, boleros y otros tipos de obras musicales. Lo demuestra la lista extensa de piezas con títulos marinos: Enamorado del mar, Cançó d’onades a Lloret, Cala s’Alguer, Record de Calella, ¿Com estàs, Llafranc?, Palamós, Sa Palomera

“Era un hombre vinculado al mar. Lo tenía muy presente. Era amigo de pescadores. Desde el principio de su carrera, compuso obras que hablaban de marineros. Esta relación se intensificó hacia los años sesenta, cuando se fue a vivir en Llafranc”. Lo explica el tenorista y compositor Jordi Molina, que fue alumno de Viladesau. Según Molina, este vínculo profundo con el territorio y las tradiciones populares era bastante común entre compositores ampurdaneses sin estudios académicos de música, que habían aprendido a tocar algún instrumento a través de clases con profesores de la comarca y que, en la mayoría de casos, tenían otro oficio aparte de su faceta musical. “Tanto Viladesau como, por ejemplo, Juli Garreta (1875-1925) vivían mucho su entorno”, concluye Molina.

Viladesau, “el príncipe de la tenora”

Pau Casals bautizó Viladesau como “el príncipe de la tenora”. Además de su virtuosismo a nivel interpretativo, el tenorista calongino propuso mejoras técnicas para el instrumento y fijó las tablaturas de algunas notas agudas y de algunos armónicos que hasta entonces nadie había encontrado. La mayoría de estas innovaciones se convirtieron en criterios estándar.

“Antes de Viladesau, la interpretación de tenora era algo arrebatada, poco escolástica. Él la reguló. Alcanzó un sonido bonito y pastoso. Escribió una serie de sardanas obligadas —sardanas de especial dificultad para un instrumento— que interpretaba él mismo “, comenta Molina. Su tenora brilló a lo largo de veinte años en la copla La Principal de la Bisbal y, después, en la Orquesta Sinfónica de Barcelona. Además, la carrera de Viladesau coincidió con el inicio de la grabación de discos, cosa que aún lo hizo más popular.

Viladesau hizo también una tarea importante de enseñanza musical. Escribió un método pedagógico para aprender a tocar la tenora. “Creó toda una escuela. Todos los músicos tenoristas de mi época pasamos por sus clases. Aprendíamos viéndolo tocar y escuchando sus experiencias”, recuerda Molina. En ese momento, la Diputación de Girona promocionaba el aprendizaje de la tenora, porque había pocas personas que la estudiaran. Más adelante, se crearon estudios cuatrienales de este instrumento en el Conservatorio de Girona, donde Viladesau trabajaba.

Viladesau, el compositor que contentaba a todo el mundo

“Ricard Viladesau se definía a sí mismo mucho más como intérprete de tenora que como compositor, aunque evidentemente alcanzó hitos extraordinarios desde un punto de vista creativo”, según explica el cantante de Obeses, Arnau Tordera.

Molina aclara que Viladesau se etiquetaba de esta manera porque creía que su mayor aportación al mundo musical había sido como tenorista y porque, a pesar de ser consciente de que escribía bastante bien, le hacía respecto considerarse compositor. “Con la Orquesta Sinfónica de Barcelona había tocado el repertorio de los grandes compositores de todos los tiempos. Sabía que sus propias composiciones no eran comparables con las de Bach, Strauss, Mahler y otros “, dice Molina.

Las composiciones sardanísticas constituyen el grueso principal de la obra musical de Viladesau. El músico calongino compuso unas 300 sardanas. Probó todos sus estilos —sardanas de concierto, sardanas para bailar, sardanas obligadas— y consiguió estampar un sello identitario en cada una de las piezas. Viladesau es aún hoy uno de los compositores de sardanas más presentes en los programas de bailes. Según Molina, Girona 1808 y Alt Empordà son dos de las sardanas de las que Viladesau se sentía más orgulloso.

Ahora bien, también escribió habaneras, boleros y algún pasodoble. Algunos boleros de Viladesau, como El mar y tú y Enamorado del mar, son especialmente conocidos por la interpretación que hizo de ellos el cantante valenciano Jorge Sepúlveda.

“Viladesau consiguió algo realmente difícil: los músicos gozaban tocando sus obras, porque técnicamente eran muy interesantes, y al mismo tiempo estas piezas gustaban a la gente y eran populares. Consiguió un consenso entre todo el mundo”, explica Molina.


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  1. José Clara Tibau dice:

    De petit, el meu avi, gran sardanista fins als 80 anys, em comentava con en Ricard Viladesau era la millor tenora del món. A finals del segle XX vam tenir el plaer de parlar amb ell i la seva família a la platja de Llafranc i vam comprovar com era d’humà, enraonat i simpàtic amb tothom. Desitgem que la seva esposa i filla tinguin salut i felicitat per temps.