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Más allá del “efecto Mozart” – Barcelona Classica
Infantil

Más allá del “efecto Mozart”

Seleccionamos cinco obras que a lo mejor no nos hacen más listos, pero sí nos ayudan a disfrutar en familia

20-04-2020

El efecto de la música clásica en los niños ha hecho correr ríos de tinta. Probablemente el más famoso es el conocido efecto Mozart, que, desde que empezó a popularizarse en los años 90, ha generado toda una industria de grabaciones, libros y proyectos didácticos que prometen potenciar la inteligencia de los pequeños gracias a la música del genio de Salzburgo.

Foto de Jonas Mohamadi en Pexels: https://www.pexels.com/es-es/foto/arboles-audicion-auriculares-chaval-1490844

Hoy día, el “efecto Mozart” se encuentra en entredicho, entre otras razones, porque los estudios que dieron origen al mito, realizados por investigadores de la Universidad de California, nunca concluyeron realmente que eran las obras de este compositor en concreto las hacían más listos a los niños: solo evidenciaron que un grupo de estudiantes que se habían prestado al experimento mejoraban sus resultados de razonamiento espacio-temporal tras la audición de unas sonatas de piano. Lo demás fue una exageración de algunos medios de comunicación que la industria se apresuró en aprovechar.

El estudio de los beneficios de la música para el desarrollo cerebral continúa como corriente de investigación de una legión de científicos, quizás con resultados no tan conocidos como el “efecto Mozart”, aunque cada vez más contundentes. A medida que los avances se hacen más evidentes, también sabemos que no es necesario, en absoluto, quedarnos con un único compositor, por mucho que este sea el fantástico Wolfgang A. Mozart. Y tampoco tenemos que restringir la dieta musical infantil a música clásica: hay expertos que sugieren ventajas psicológicas en el rock, el heavy metal e incluso la salsa.

El peligro es rechazar rápidamente todo aquello que no provoca respuestas instantáneas y olvidarnos de escuchar música con los niños, y menos de género clásico

El problema es que los efectos inmediatos no son fáciles de apreciar. Nos pasa a menudo con todo, pero, en el caso de la crianza de niños, donde resulta especialmente valoradas las cosas que ayudan a que los pequeños reaccionen de la forma que los adultos esperan y desean, el peligro es rechazar rápidamente todo aquello que no provoca respuestas instantáneas y olvidarnos de escuchar música con los niños, y menos de género clásico. Al fin y al cabo, los dibujos animados sí que los dejan boquiabiertos en cuestión de segundos.

Y cualquiera que haya probado a ponerle a su hijo, especialmente si este es de corta edad, una playlist de Spotify de música supuestamente seleccionada para niños, muy probablemente se habrá dado cuenta de que:  A) La capacidad de concentración no muestra ningún tipo de mejora a corto plazo (salvo que se deje el móvil a la vista del niño, en cuyo caso es muy probable que el peque se concentre muchísimo en coger el terminal, independientemente de la música que suene) B) La reacción del niño no suele guardar ningún tipo de relación causa-efecto con la pieza que suena sin que los adultos intervengan. Es decir: ni la música para bailar le impulsará a hacerlo instintivamente, ni las nanas le harán dormir sin necesidad de acunarlo.

La música no es ninguna especie de hechizo

Lo que queremos decir es que la música no es ninguna especie de hechizo: no funciona de repente, sin que los padres tengan que aportar nada. En realidad, la música está más cerca de ser un tipo de lenguaje, un lazo que ayuda a que pequeños y mayores jueguen juntos compartiendo ritmos y emociones; en definitiva, que puedan comunicarse.

Hemos hecho una breve selección de piezas que favorecen especialmente este vínculo con los más pequeños, con sugerencia de actividades complementarias que aseguran la diversión.

1.- “Overture finale” de Guillermo Tell (o “Marcha de los soldados suizos”), de Rossini:

Se trata de uno de esos fragmentos que cualquiera es capaz de tararear, porque ha aparecido infinidad de veces en películas y series de televisión. Pero esta pieza de Rossini tiene algo que nos lleva a todos, tengamos la edad que tengamos, a lanzarnos a galopar por el salón.

2.- El carnaval de los animales, de Saint-Saens:

La fascinación infantil por los animales nos lleva a otro juego con música clásica: adivinar qué animal se esconde tras cada fragmento de esta famosa obra del compositor francés Saint-Saëns. Pista: hay vídeos que nos pueden ayudar a saber qué animal sale en cada momento.

3.- Ma mère, l’oye, de Ravel:

También se puede evocar a las princesas de los cuentos de hadas a través de la música clásica. Maurice Ravel se inspiró en este mundo mágica para su obra Ma mère, l’oye, que desde el minuto uno estuvo pensada para que la disfrutaran los niños. Estas animaciones creadas por los hermanos Jonathan y Tom Scott, con música interpretada por ellos mismos al piano, son maravillosas.

4.- “Vals de las flores”, de El cascanueces, de Tchaikovsky:

El compositor ruso es una apuesta segura en toda lista de música clásica para niños, pero, en realidad, para este juego nos sirve cualquier otro vals. Padres e hijos pueden formar una estupenda pareja de baile. El niño puede estar en brazos mientras se baila al compás de la música, lo que le ayuda a interiorizar el sentido del ritmo. Para más mayorcitos, también sirve cogerles de las manitas e invitarles a imitar los movimientos de los mayores.

5.- Canción de cuna, de Brahms:

Se trata, sin duda alguna, de la canción de cuna más popular de la historia de la música occidental. El clásico entre los clásicos. La Nana (con mayúsculas) entre las nanas. No cabe esperar que los niños caigan fulminados de sueño al escucharla, pero la preciosa melodía nos transporta inevitablemente a un ambiente de calma y paz. Se se prueba a cantarla bajito varias veces a los más pequeñines cuando estos buscan descanso en los brazos pa-maternos, igual sí que empezamos a creer en la magia de la música.Es tracta, molt possiblement, de la cançó de bressol més popular del món. El clàssic entre els clàssics.

https://www.youtube.com/watch?v=GcqTxDsrMyo

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