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Nobu Koda y la clásica en el país del sol naciente – Barcelona Classica
Cámara

Nobu Koda y la clásica en el país del sol naciente

La historia de la clásica escrita por mujeres VII

23-10-2020

Durante muchos años —siglos, incluso— ha sido difícil recopilar información sobre el papel de las mujeres en el mundo de la música. Aún más, sin embargo, ha sido el destacar una figura de la clásica no proveniente del mundo occidental. En esta séptima parte de La historia de la clásica escrita por mujeres, reivindicamos el papel de las mujeres en la introducción de la música occidental en Japón a través de la figura de Nobu Koda.

Nobu Koda

La música clásica entró por primera vez en Japón en el siglo XVI de la mano de los misioneros jesuitas

La música clásica entró por primera vez en Japón en el siglo XVI de la mano de los misioneros jesuitas, que enseñaban en sus escuelas e iglesias música coral. En el año 1635, sin embargo, con el Edicto Sakoku que llevó al país a cerrar sus fronteras durante casi 250 años, los cristianos fueron expulsados de Japón, llevándose, al mismo tiempo, su música con ellos.

De derecha a izquierda: Nobu y Ando Koda

Nobu Koda (1870-1946) fue una destacada compositora, profesora y pianista japonesa de la era Meiji (1968/12). Esta comprende un tiempo de importantes cambios en la sociedad nipona, dado que fue la etapa durante la que Japón dejó de ser un país aislado para empezar a establecer contactos con naciones occidentales. Con el deseo de modernizar su sociedad, varios líderes nipones viajaron por todo el mundo y, al mismo tiempo, invitaron a representantes occidentales a Japón para que los ayudaran a mejorar su industria y a desarrollar instituciones educativas. Fue precisamente en este último plano donde los japoneses implantaron la música clásica como una parte de este programa para la modernización.

Sonata para violín n. 2 en Re menor de Nobu Koda

Nobu Koda, junto con Michiko Ichikawa y Koko Toyama, formó parte de la primera clase en graduarse en el Instituto de Música de Japón en 1885. Se trataba de una escuela donde las mujeres recibían formación musical japonesa —esta incluía la interpretación de instrumento como el koto, la biwa y el kokyu— por parte de maestros del país y de Luther Whiting Mason, un estadounidense que les enseñaba historia de la música occidental además de canto, piano, órgano, violín y teoría musical : para hacerlo, Mason contaba con asistentes japoneses y traductores. La formación musical de Koda comenzó a los siete años, cuando aprendió a tocar el koto. Una alumna de Mason, Sen Nakamura, le enseñó música clásica hasta que en 1882, a los doce años, Nobu Koda accedió al Instituto de Música para estudiar canto, piano y violín durante tres años. Después de graduarse a los quince años, la joven músico se quedó en la institución como asistente hasta que un profesor sugirió al director del instituto, Shuji Izawa, que a Koda le fuera permitido estudiar en el extranjero.

Nobu Koda

Cuando esta petición fue finalmente aceptada, en 1889 Koda se embarcó en un viaje becada por el Ministerio de Educación hacia Boston, donde estudió violín en el Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra con Emile Mohr, amigo de Joseph Joachim, y piano con un profesor alemán. Nobu Koda recibió su primer violín en Estados Unidos, donde aprovechó para visitar la familia de Mason durante las vacaciones de verano y asistió a muchos conciertos, entre los que se contaba uno de la Sinfónica de Boston con Sarasate como solista. Koda llevó a cabo sus estudios posteriores en Viena, donde vivió hasta 1895 después de haber visitado brevemente Japón: en el Conservatorio, recibió lecciones de piano, contrapunto, composición y canto y, además, estudió violín con Joseph Hellmesberger —hijo del director del centro. En 1892, su hermana, Ando Koko, también visitó Alemania para estudiar violín con Joseph Joachim; Nobu Koda, que fue la única mujer de entre los doce graduados del Conservatorio vienès, había estado previamente en Berlín, donde había asistido a una función del Fausto de Gounod. La formación europea de Koda incluyó clases particulares de composición y armonía con Robert Fuchs, conocido, entre otros, por haber tenido numerosos alumnos, como Sibelius. Koda le dedicó su primera sonata para violín.

Nobu Koda fue la primera nipona en componer con un estilo claramente occidental

De entre todos los músicos de Japón, Nobu Koda fue la primera nipona en componer con un estilo claramente occidental. En 1895, con tan sólo 25 años y un alemán fluido, la joven compositora volvió el país del sol naciente como una autoridad en la cultura y la música occidental. En un país con una tradición femenina muy arraigada en el hogar, Nobu Koda obtuvo la plaza como docente en el Instituto de Música que el profesor que la había recomendado había dejado vacante, y empezó a ganarse la vida como maestra de violín, piano, composición y canto —fue nombrada por el popular diario Meiji como la segunda mujer japonesa con más ingresos del país. En el concierto de bienvenida, Koda interpretó el Concierto para violín de Mendelssohn y cantó obras de Schubert y Brahms. Con una habilidad destacada para la docencia, entre los alumnos más importantes de Koda encontramos el compositor Rentaro Taki, la cantante Tamaki Miura y la pianista Hisako Kuno.

Sonata para violín n. 1 en Mib Major de Nobu Koda

No obstante, la sociedad japonesa —principalmente masculina— durante poco tiempo pudo soportar la figura de una mujer independiente: Nobu Koda fue duramente criticada como “tirana” y calificada como “poco femenina” y “detestable” por su carácter firme y su comportamiento —a veces— agresivo. La severidad y crueldad de estas críticas la forzaron a renunciar a su posición en el Instituto —que ya se había convertido la Escuela de Música de Tokio— en el año 1909, con 39 años, y se fue en barco desde Yokohama rumbo a Berlín: allí, participó como miembro del coro en la interpretación de la Novena sinfonía de Beethoven a cargo de la Filarmónica de Berlín dirigida por Arthur Nikisch; más tarde, visitó París y Londres.

Nobu Koda regresó a Japón un año después para vivir con su madre en el distrito de Kioicho, Tokyo. Allí, ofreció clases de piano a chicas de clase acomodada y se convirtió en la profesora de música de la familia real. En 1919, en un viaje a las islas Kuriles, coincidió con Shinichi Suzuki —famoso por su método pedagógico—: en aquel tiempo, el músico japonés, que entonces sólo tenía 21 años, afirmó que «era inseparable de mi violín; se había convertido en una parte de mí». Como había un piano en el barco, Nobu Koda lo acompañó con sus piezas, sin saber él que la pianista era, de hecho, una profesora. Años después, el músico recordaría incómodo esta anécdota con quien fue su profesora y la figura que lo alentó a perseguir una carrera musical. Suzuki acabó siendo alumno de la hermana de Koda hasta que en la década de los 20 se marchó a Alemania, donde continuó sus estudios.

Nobu Koda

En 1937, con 67 años, Nobu Koda fue nombrada miembro de la Academia Imperial de Música de Japón. Durante la Segunda Guerra Mundial, la clásica fue considerada música hostil al territorio nipón: Koda tuvo que detener sus clases, dado que a sus alumnos no les era permitido practicar. En un tiempo en que su corazón se debilitaba, Chopin se convirtió en su mayor consuelo.

Nobu Koda murió a los 75 años el 19 de marzo de 1946: con su fallecimiento, una estrella que había contribuido a la introducción de la cultura occidental de Japón y que había sido testigo de la apertura geopolítica de la isla y de la estallido dos guerras mundiales, dejó de iluminar el país del sol naciente.


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Loles Raventós García-Amorena
Redactora
@LolesRaventos