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Rial y Sabata en el Palau: tipologías händelianas – Barcelona Classica
Cámara

Rial y Sabata en el Palau: tipologías händelianas

El Barroco se apodera del Palau de la Música

11-07-2020

Este miércoles 8 de julio, Vespres d’Arnadí bajo la dirección de Dani Espasa y con las voces de Nuria Rial y Xavier Sabata ofrecieron en el Palau de la Música un concierto de arias y dúos de Händel, con el sugerente título de Io te abbraccio, una de las primeras citas de la Barcelona clásica en esta nueva normalidad, después del silencio de meses. El concierto se debería haber celebrado el pasado 14 de marzo, una fecha fatídica en que se decretó el estado de alarma ante la amenaza de la COVID-19. Era, pues, un momento emotivo, tanto en cuanto a la recuperación de la actividad profesional de los intérpretes como para el regreso a la experiencia de la música en vivo por parte del público barcelonés.

Sabata y Rial

La velada se abrió con la obertura de la ópera Totolmeo dirigida con nervio y buena acentuación en su primera sección, en el típico estilo francés de estas páginas, y una claridad remarcable en el fugado de la segunda parte.

Después de esta introducción instrumental, los dos artistas vocales de la velada, Rial y Sabata, se presentaron en el escenario con el delicioso dúo de Flavio “Ricordati, mio bien”, una página de un optimismo contagioso debido a su marcada rítmica de danza. El fragmento sirvió para calentar las dos voces para los cometidos más comprometidos que estaban por llegar.

Xavier Sabata atacó a continuación “Va tacito y nascoto” de Giulio Cesare, la que seguramente es la ópera más conocida de Händel. La página se inscribe dentro de la tipología de aria di caccia, aquella en que las imaginarias sonoridades de una cacería sirven como metáfora de una determinada situación. En este caso, la trompa natural o de caza, dominada por Pepe Reche en una parte de gran virtuosismo, fue un magnífico contrapunto al canto del contratenor de Avià, en una interpretación perfectamente articulada y con un gran dominio de la coloratura. Quizás faltó un poco de más incisión dramática por parte del cantante, demasiado reservado para un fragmento tan conocido. Espada impuso una pulsación decidida que favoreció la fluidez del discurso.

Otra tipología siguió, totalmente en contraste con lo anterior, la del lamento. Es este un tipo que ha dado los más magníficos ejemplos de toda la producción operística barroca, siendo quizás el de Dido and Aeneas de Purcell el más conocido. “Piangerò la sorte mia” del mismo Giulio Cesare es también otro fragmento destacado. En este caso fue Nuria Rial quien, con un canto cristalino, natural, lejos de amaneramientos innecesarios, puso voz a las penurias de la reina Cleopatra. Rial tiene que luchar con una voz pequeña, de poca proyección, pero que a cambio ofrece unos encantadores reguladores, con unos pianísimos de gran efectismo.

Después de esta primera tanda de episodios vocales, el Concerto grosso Alexander Feast sirvió como interludio, con una magnífica prestación de los tres solistas instrumentales: dos violines y violonchelo. Es una obra no demasiado larga, pensada por el propio Händel para el entreacto de su oratorio del mismo nombre, como muy bien explicó Dani Espasa en los comentarios del programa que acompañaron todo el concierto.

A continuación volveremos a imbuirnos en el lamento barroco, con otro de los mejores ejemplos de este paradigma y una de las mayores páginas händeliana, el conmovedor “Tú del ciel Ministro Eletto” del oratorio italiano Il trionfo del Tempo e del Disinganno. Nuria Rial nos volvió a seducir con su dominio minucioso de las sonoridades, con el añadido de un buen control de la respiración en las largas frases del fragmento, de un melodismo continuo casi belcantista. El acompañamiento del solista, en este caso el violín, volvió a ser magnífico.

El aria di bravura “Vivi tirianno” de Rodelinda puso a prueba el dominio técnico de Xavier Sabata en una tipología en la que el cantante tiene que luchar contra las más elaboradas agilidades. La página fue estrenada por Senesino, uno de los más afamados castrados de la historia y que inspiró la fantasía creativa del propio compositor. Sabata consiguió transitar por la recargada escritura händeliana con un dominio técnico excelente y una perfecta articulación, a pesar de un cierto adelgazamiento de la proyección sonora en el registro grave.

Un nuevo fragmento instrumental, una selección del ballet de la ópera Agrippina a cargo de Vespres d’Arnadí, sirvió como nexo para la última parte del concierto. Dani Espasa consiguió contagiar el ritmo de las diferentes danzas (matelot, menuet y bourrées) con una interpretación muy acentuada y contrastada.

Por último, tanto Rial como Sabata eligieron páginas en las que sobresalen. El segundo interpretó el lamento de Ottone, “Voi que udite il mio lamento”, también de Agrippina. Ya conocíamos su remarcable encarnación de este personaje de la temporada liceística pasada, una parte que Sabata tiene totalmente dominada tanto en el aspecto dramático como vocal.

Rial cantó a continuación “Scherzo in mar Navicella” de la ópera Lotario, nueva representación de un aria di bravura, aquí en un curioso subtipo, el aria di tormenta, aquella en que las agilidades vocales describen las olas de un mar tan embravecido como los propios sentimientos del personaje. La soprano en una interpretación magnífica y vibrante, sin perder nunca la naturalidad de su canto, con una técnica robusta que le permite atacar perfectamente los constantes saltos interválicos con que Händel orna la parte vocal.

El exigente programa concluyó con el dúo que denominaba el concierto, “Io t’abbraccio” de Rodelinda, ópera que el público barcelonés sin embargo tenía fresca en la memoria a raíz de las exitosas funciones liceísticas también de la temporada pasada. Sin llegar a las cotas de aquellos Oropesa y Mehta, aquí Rial y Sabata propusieron una versión introspectiva, casi camerística, de una pasión contenida, remarcada por la imposibilidad del contacto físico (normas de la Covid …).

El público premió el concierto con efusivas ovaciones que llevaron dos nuevos fragmentos en común, el dúo final de Rinaldo, ópera que ambos cantantes interpretaron en el Festival de Peralada hace dos veranos, y otro dúo de la cantata Amarillo Vezzosi, también conocida como Il Duello amororo.


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