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Simbiosis sinestésica – Barcelona Classica
Cámara

Simbiosis sinestésica

‘Frec 1’ (2012), de Hèctor Parra, acaba de salir en disco de la mano del pianista Agustí Fernández

20-04-2020

De la física a la metafísica. Del gesto al sonido. De la necesidad expresiva al arte, del diálogo oral la construcción sonora. En 2012, Hèctor Parra y Agustí Fernández crearon Frec 1, una obra colaborativa a partir de pequeñas improvisaciones al piano, con el apoyo del Institut Ramon Llull, y que se estrenó ese mismo año en el Huddersfield Contemporary Music Festival, en el que Parra fue compositor residente -el primer y único catalán en alcanzar esta meta tan destacada de la música de nueva creación. Ahora, el sello Sirulita, del mismo Agustí Fernández, lo ha editado en CD y pronto lo podremos tener en nuestras manos.

Part de la partitura de ‘Frec 1’

Durante el proceso creativo de Frec 1 -del que surgirían posteriormente Frec 2 y Frec 3, con el mismo impulso generatriz-, Parra y Fernández grababan y diseccionaban el sonido para conseguir encontrar una expresión común, surgida de la convergencia entre la musicalidad de Fernández y la capacidad constructiva y arquitectónica de Parra que, en este caso, ha actuado más de chamán que de compositor. Para tangibilizar el trabajo compartida, basada, en gran medida, en la “amplificación de detalles”, Parra diseñó una partitura muy visual para evocar todo un universo sonoro que, surgido de dos mentes creativas en sintonía y simbiosis, se ha convertido en un único discurso que va directamente a las emociones más primarias.

Fernández no solo trabaja el ruido para extraer el elixir del arte sonoro, sino que representa una búsqueda de los límites expresivos del piano.

Es una obra que no surge de una conceptualización abstracta, sino de la experiencia directa con el instrumento, que explora al máximo sus potencialidades. El piano se convierte en una extensión física de Fernández, que busca constantemente la mejor forma de expresar cómo, de un solo gesto -el de frotar-, puede salir una obra de cincuenta minutos improvisada en base a unas estructuras pactadas con el compositor. Parra ha diseñado una partitura colorida y gráfica con indicaciones muy visuales para guiar y acompañar la experiencia física y espiritual de Fernández, que pone sus capacidades al límite en una obra que nace, crece y se extingue, de la misma manera que se pone a prueba la fiscalidad y la capacidad de resiliencia del intérprete cuando éste no sólo trabaja el ruido para extraer el elixir del arte sonoro, sino que representa una búsqueda de los límites expresivos del piano.

No se trata de un ejercicio de piano preparado, sino de manipulación con varios objetos para conseguir sonoridades inauditas, a menudo en el umbral entre lo de naturaleza acústica y electrónica, entre el ruido y la sustancia melódica. El trabajo se ha hecho en busca de un object trouvé, de encuentros para jugar e improvisar juntos para recopilar experiencias, encontrar la sonoridad más expresiva a través del uso de objetos anodinos e improvisados ​​para ir fijando el objetivo lograr musicalmente. El compositor lo describe como un ejercicio de “cría bacteriológica”, de búsqueda dentro de un vivero muy cercana a la obra de Tàpies y Miró.

Agustí Fernández interpretant ‘Frec 1’

La obra explora la posibilidad plausible de alcanzar una cuarta y, incluso, una quinta dimensión partiendo de la naturaleza vibracional de la realidad. Crea un efecto sinestésico que sintetiza sentidos como el tacto, la vista, y el oído, partiendo de un material físico y visual que se convierte en sonido. Un juego de resonancias, en gran medida, gracias a armonías espectrales del piano, que crean un flujo temporal orgánico a partir de la simbiosis de dos concepciones artísticas diferentes que se retroalimentan. Una apuesta que puede parecer muy abstracta pero que, finalmente, se inicia con la fricción de un material que hace de silbato -clara referencia a la Menorca natal de Fernández- y que se va metamorfitzando en varios sonidos hasta la extinción sonora, por la saturación fisiológica. Frec 1 plantea los límites de la resistencia humana.

Parra insiste en que toda la serie Frec es música de tradición oral, por la manera en que es concebida y plasmada en papel: no quedan notas, sino bocetos de ideas concebidas conjuntamente, sin entrar en el detalle preciosista pero, sin embargo, articulando un discurso que se va dibujando a sí mismo de forma cada vez más diáfana, hasta llegar al nivel del microgesto. En esta obra, lo que cuenta es la emoción, el equilibrio, la densidad, los colores.

La espectromorfología del sonido se convierte en una regressión ad infinitum similar a los ejercicios psicoanalíticos del Dr. Freud.

“Hay que alejarse de la mecánica clásica para pervertirla”, comenta Parra y, en efecto, la transgresión es parte esencial de la obra, para que la misma forma queda corrompida: no es una improvisación, pero tampoco una composición. Es un universo nuevo que se expresa con el gesto y los colores a partir de un estado de tránsito chamánico en que la comunicación entre los dos artistas se vuelve tan trabajada que un solo instante capturado puede terminar configurando una sección entera de una obra de cincuenta minutos.

Hèctor Parra i Agustí Fernández assajant ‘Frec 1’

En cierto modo, esta obra apel.la nuestros instintos más íntimos, el primitivismo y lo ritual. De hecho, Parra se considera un gran coleccionista de documentos sobre cuevas paleologicas: “No hay diferencia entre la elaboración ritual paleolítica de la actual, sólo cambia el instrumento” porque, remacha: “Encontrando tus orígenes preindustriales puedes acceder a tus orígenes más humanos”. Además, la espectromorfologia del sonido se convierte en una regresión ad infinitum similar a los ejercicios psicoanalíticos del Dr. Freud. Pero por mucho que pongamos ciencia, aquí, el piano no deja de ser una alquimia secreta. En este sentido, el compositor propone recuperar la palabra magia en el mundo musical y compositivo.

Parra la califica de obra para un solo intérprete, en este caso, Agustí Fernández, al estilo de Keith Jarrett y su Köln Concert. Fernández expande sus sentidos, extrema su sensibilidad. Despliega un arsenal técnico y emocional que no sólo hace vibrar las cuerdas, sino también a todos nosotros cuando hacemos una escucha atenta e imaginativa que nos ayuda a ver al artista como un demiurgo a la búsqueda de lo imposible. La experiencia de Fernández como creador-improvisador es desbordante, por eso el material sonoro es tan valioso, y ahora lo podemos liberar a nuestros hogares para acompañar el confinamiento.

“Cuando el organismo vivo, tú desapareces”. Y aquí es donde entramos los oyentes, para sentirnos atraídos por la sinestesia magnética de Frec 1, donde la materialidad se convierte en algo tan inmaterial como es la música.


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Aina Vega i Rofes
Editora
ainavegarofes