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| Joel Bardolet. Foto: Fundació Catalunya-La Pedrera |
Con el tiempo, el joven, ahora con 28 años, ha desarrollado una carrera que le ha llevado, primero, a formarse entre la ESMUC, la Musikhochschule Freiburg y la Hochschule für Musik de Basilea, y después, a colaborar con diversas orquestas europeas y personalidades musicales como el Cuarteto Casals o los directores Salvador Mas, Jordi Mora y Tomàs Grau, entre otros. Actualmente, es miembro de Cosmofonia Ensemble, Camerata432 y es el concertino titular de la Orquesta Camera Musicae
Durante los próximos meses, Joel Bardolet será uno de los tres músicos seleccionados por la Fundación Catalunya-La Pedrera como Músico Residente, con un ciclo de tres conciertos que él entiende como un “proyecto personal”. El primero de ellos es el domingo 16 de octubre.
B.C.: ¿Hubo algún momento clave que te hiciera decidir convertirse en profesional?
J.B.: Dos momentos: la Cuarta Sinfonía de Brahms con el maestro Salvador Mas en la JONC y un concierto del Cuarteto Casals en el Palau de la Música que me hizo descubrir un mundo de posibilidades sonoras y gestuales. Pensé: “Si se puede llegar a hacer así, ¡debe de ser muy divertido!”.
B.C.: Y luego has tenido la oportunidad de formarte con sus integrantes hasta el punto de que a tu currículum hablas del “maestría del Cuarteto Casals”. ¿Por qué han sido tan importantes para tu formación?
J.B.: Bueno, en la mía y en la de cualquier músico de mi generación -y siguientes-. Han cambiado la manera de hacer música en Cataluña y parte de España, y aún hoy los tengo como referencia. Han aportado muchas cosas. Yo siempre recuerdo el día que nos hablaron en clase de no hacer concesiones musicales por motivos técnicos. Bien mirado, quizá me lo tomé demasiado al pie de la letra …
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| Joel Bardolet. Foto: Fundación Catalunya-La Pedrera |
B.C.: Como concertino de la Orquesta Camera Musicae, ¿que destacarías de esta formación?
J.B.: Es una orquesta viva y con mucha hambre de crecer. Nos tomamos con pasión cada obra, tenemos respeto por los directores y compositores, disciplina y un gran sentido del humor. Asumimos la responsabilidad de haber crecido mucho y ahora tenemos que saber que mucha gente está pendiente de nosotros. Si continuamos luchando contra la rutina y no perdemos la curiosidad, tenemos una orquesta fantástica para los próximos años. ¡Ah! Y tenemos marca propia: nos arriesgamos en el escenario.
B.C.: Compaginas la tarea de solista con la de violonista orquestal. ¿Te aportan las dos por igual?
J.B.: A la orquesta puede pasar que un día tenga que dar más energía que cuando tengo un recital solo. Los solos de primer violín son lo más exigente que hay: tienes que pasar de tocar con sonido de grupo a sobresalir. ¡Pero es un trabajo fantástico y siempre tengo unos compañeros que son un tesoro! Solista con orquesta lo hago poco: tres o cuatro programas al año. Y lo entiendo como música de cámara. Tocar la parte de violín solista y la orquesta te siga lo encuentro poco interesante y rara vez hay el tiempo necesario para encontrar una versión diferente. También hago mucha música de cámara en el sentido clásico de la palabra y, como en las Residencias Musicales, proyectos yo solo.
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| Joel Bardolet presenta en La Pedrera un espectáculo de danza y violín Foto: Fundación Catalunya-La Pedrera |
B.C.: ¿Qué violín tocas?
J.B.: Toco un François Pique de 1793 cedido por mi profesora Muriel Cantoreggi.
