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Audio del mes. ‘Tombeau’, de Joan Magrané – Barcelona Classica
Audio del Mes

Audio del mes. ‘Tombeau’, de Joan Magrané

Deliciosa filigrana para cello interpretada por Roger Morelló

05-10-2020

Este octubre, ‘Barcelona Clásica’ continúa apoyando la nueva creación en Catalunya como uno de los ejes esenciales de su línea editorial, que cristaliza con un nuevo Audio del mes. Ahora que celebramos el centenario de la Orquesta Pau Casals, el hombre que revolucionó el violonchelo, nos apetece ofreceros más música para este instrumento, tras la buena experiencia con los Siete haikus de Josep Maria Guix, que han centrado en ‘Barcelona Clásica’ la reanudación de septiembre. La propuesta que ha iniciado este otoño tan incierto como esperanzador es un producto 100% reusense: más allá de Guix, que nos ha acompañado las últimas semanas, Joan Magrané y Roger Morelló nos invitan a un viaje sonoro dedicado a Joan Guinjoan, el artista más universal de Riudoms -al lado de Reus.

Como jóvenes promesas, el cellista y el compositor coincidieron en las residencias musicales de La Pedrera la temporada 2018/19. Este magnífico proyecto, truncado temporalmente como tantos otros por la pandemia, apoya de una forma incansable y entusiasta desde 2012 a tres jóvenes intérpretes cada temporada y, desde 2018, ha introducido la figura del compositor residente. Después de que artistas como Ignasi Cambra, Sara Blanch, Carles Marigó, Marta Puig, Anna Alàs, Sara Cubarsi, Joel Bardolet, Víctor Jiménez -a modo de ejemplo- o el mismo Roger Morelló recibieran el apoyo de la institución, Joan Magrané desarrolló su talento como compositor y, la temporada pasada, Raquel García-Tomás cogió el relevo.

Joan Magrané (Reus, 1988) es, por tanto, nuestro autor del mes, justamente, unos días después de que se hiciera pública su nominación a los Grammy en la categoría de ‘Composición clásica contemporánea’ . https://www.barcelonaclasica.info/joan-magrane-nominat-als-latin-grammys/ Y es que Magrané -a quien, recordemos, otorgamos el Premio Cast@fiore 2018- rompe moldes con un éxito abrumador que se hace patente en una carrera imparable que ha recibido numerosos premios y reconocimientos de nivel, como ser artista residente la temporada pasada en el Palau de la Música Catalana. Sus obras hacen las delicias de programadores, intérpretes y público y su implicación en el mundo musical catalán va desde Joventuts Musicals de Catalunya, como su presidente, hasta situarse como un auténtico influencer en Twitter que, con una escritura adaptada a su propio dialecto -con palabras como dûmenge (del catalán ‘diumenge’), fenya (‘feina’ o trabajo), ‘nem (‘anem’ o vamos) o nèrvits (‘nervis’ o nerviós)-, lo hacen enormemente cercano y tan presente en nuestro país.

Su obra emana su personalidad. Una combinación de sencillez, sorna, ironía y agudeza se filtran en una escritura que busca la esencialidad y se convierte en una filigrana delicada y exquisita. La pureza que desprende su obra no es inocua y deja al oyente en una absoluta desnudez emocional que lo conecta con lo más íntimo a través de una autenticidad que apela al intelecto y la sensualidad. Su escritura es un ejercicio constante de refinamiento que alcanza una trascendencia sobrecogedora pesar de la pretendida intrascendencia. Su voluntad expresiva -si tomamos la expresión de Antoni Marí- nunca es excesiva ni saturadora, sino que se revela con una vaporosidad y una sutileza cautivadoras. Su música es hoy, ayer y mañana. Porque es un clásico ultramoderno que goza cuando actualiza los materiales de la tradición para establecer un diálogo con los más grandes con una vitalidad, originalidad e -incluso, nos atreveríamos a decir- travesura gráciles que responden nuestras preguntas también ahora, que todo se transforma por dentro y por fuera.

El ejercicio de su propia imaginación creadora, si lo decimos con Corbin, lo aparta de la electrónica y sus vertientes, desde la acusmática a videocreación tan en boga entre nuestros artistas. Magrané está arraigado en la fisicidad, a la calidez de los instrumentos acústicos. Escribe con papel y lápiz y se abstrae de los hilos de Twitter con “una postura ideológica” que tiene que ver con “la medida humana” (recupere esta virguería de entrevista que le hace el compañero Pep Gorgori en ABC). Joan Magrané es un humanista del futuro que huye de las grandilocuencias, el vacío de los tiempos y el histrionismo. Se define como “compositor y lector” y, no en vano, tanto sus conversaciones como sus obras hablan desde la alta literatura, de un Ausiàs March, Joan Roís de Corella o Francesc Garriga hasta Jaume C. Pons Alorda. Su mirada es visual y plástica -recordemos su interés por Marià Fortuny, Joan Miró o Jaume Plensa- pero sin colores y su retórica habla por sí sola sin necesidad de emplear palabras, desde la volatilidad de una música “casi esotérica” ​​que conecta con la naturaleza y los orígenes. Magrané dibuja su propia libertad expresiva a través de la línea continua en blanco y negro. Un grabado que expresa la huella del tiempo y perfila el rostro del futuro.

Los primeros pentagramas de ‘Tombeau’ de Magrané

La obra de Magrané que hemos escogido para este mes es el Tombeau para violonchelo, que se estrenó en el auditorio de la Casa Milà como encargo de las residencias el 17 de marzo de 2019. La tradición dicta que el tombeau sea una obra que el compositor dedica a un gran maestro, como el famoso que Couperin dedica a Lully y Ravel al mismo Couperin. Magrané la escribe en memoria de Joan Guinjoan y se inspira en la música para viola da gamba barroca, gesto que revela los gustos musicales más íntimos del autor, que bebe de figuras como Josquin Desprez, Orlando di Lasso o Claudio Monteverdi y, en este caso, la tradición francesa de Sainte-Colombe y su discípulo Marin Marais.

El tombeau es un canto elegíaco y, para mostrarlo, Magrané dibuja una línea melódica en descenso cromático con una escala de semitonos que convierten la obra en variaciones sobre un bajo de lamento. El recurso está presente en las cuatro secciones de la obra, desde el ascético Lento, Pensieroso, una lenta y meditativa primera parte, la agitación enérgica y la vivacidad del segundo Un po ‘agitato, la plasticidad y expresividad del tercer Sospeso i ondulante, hasta la tranquila passacaglia -con indicación de Lentissimo-, un retorno al inicio y notas del coral O traurigkeit, o Herzeleid…, de JS Bach donde, una vez más, Magrané profundiza en su pasión para revisitar la música antigua como fuente de inspiración para una creación auténtica y de gran personalidad.

Con el fin de aproximar el violonchelo a la sonoridad de la viola da gamba Magrané recurre a la Scordatura a la IV cuerda, donde el do es afina si. Este medio tono evoca la melancolía de la séptima cuerda de viola da gamba francesa, y este recurso es utilizado generalmente con cuerda al aire, excepto en un momento donde suena un pequeño arabesco. El sonido del cello se distorsiona con las técnicas de Sul ponticello y Sul tasto, que ofrecen una sonoridad más fragmentada y con más estridencias, pero con mucho cuerpo y solidez de timbre. Es necesario que el intérprete combine el movimiento perpendicular del arco continuo con el horizontal en una obra muy demandante, especialmente en el proceso de interiorización de la fase inicial. El artista debe responder al detallismo de la partitura, que ayuda a remarcar el carácter y el tempo de cada fragmento, y fuerza al intérprete a salir de la técnica tradicional para entrar en un mundo vanguardista que pide un sonido flotante a través de la ligereza del arco. Quien rige el discurso de esta deliciosa filigrana para instrumento solo es la línea melódica, en este caso, cromática. Pero la linealidad no es un impedimento para controlar las polifonías y la generación de armónicos que se superponen para enriquecer el material sonoro con un cuidadoso trabajo de la resonancia y el vibrado.

Magrané enfoca la composición con una manera de entender la estructura “más como un jardín, creando espacios; una música más estética que no dialéctica, como en el norte, basada en la contraposición”. Su sonido es más hedonista -sin buscar el placer estético por se-, y predomina la línea gestual más que las grandes frases, y defiende un discurso mucho más poético que retórico.

Roger Morelló, violonchelo

En el concierto de presentación de El Primer Palau 2018 pudimos descobrir a Roger Morelló, en la misma temporada que le disfrutamos en La Pedrera (lea el artículo que le dedicamos). Actualmente trabaja el perfeccionamiento del instrumento en Colonia con María Kliegel, formación que influye decisivamente en su dominio técnico y su capacidad expresiva. Desde Pau Casals que el violonchelo es un instrumento desacomplejado que manifiesta una voz con personalidad y dinamismo y su expresividad lo convierte en uno de los grandes solistas. Morelló es heredero de esta revolucionaria técnica y despierta gran libertad. Abarca el instrumento con el cuerpo para emitir un sonido con una presencia en los graves y, al mismo tiempo, es fresco y dinámico en registros más agudos. Hay una búsqueda incansable de la perfección con un dominio de las dinámicas y los reguladores envidiable, una afinación pulcra y un carácter determinado. Morelló destaca de la obra la gran capacidad del autor para emular sin manierismos la sonoridad de la viola da gamba con calculadas ornamentaciones que, sin embargo, emulan la improvisación libre y creativa del Barroco.

La clave de cualquier artista formado esencialmente en la tradición clásica es tener la “mente abierta” para abordar el repertorio más nuevo. Lo que cambia es el medio, pero no el elemento generatriz de la obra porque, como comenta Morelló, “toda la música está enfocada a expresar emociones básicas que son las mismas desde la prehistoria, con un modelo que sólo cambia lo que expresa fruto de la plasmación sin filtros el propio Yo del compositor. El resto es pura técnica”. Una vez hecho el trabajo de estudio incansable, Morelló cree que el artista tiene mucha responsabilidad de hacer que el mensaje llegue a la sociedad porque “sólo si respondes a tu pregunta existencial puedes ayudar a los demás”. Hacer revivir las obras del pasado es tan importante como transmitir los nuevos mensajes actuales. Porque si la música no nos interpela se convierte en un lenguaje inocuo y banal.


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  1. Manu dice:

    Com també es diu a twitter, “no te’l faràs”



Aina Vega i Rofes
Editora
ainavegarofes