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L’Auditori y el Cuarteto Casals cocomisarian esta fiesta del cuarteto de cuerda para arrancar la temporada
Hace décadas que Barcelona se ha convertido en una gran capital del cuarteto y una prueba es el hecho de que L’Auditori de Barcelona arranque la nueva temporada con la Bienal de cuartetos de cuerda, una propuesta de calidad que reúne, en cuatro días, entre el 17 y el 20 de septiembre, a cuartetos de gran prestigio nacional e internacional como Cosmos, Marmen, Diotima, Artemis, Dalia y Modigliani bajo el liderazgo del Cuarteto Casals.

Esta iniciativa del Cuarteto Casals cocomisariada con L’Auditori de Barcelona y con el patrocinio del Departamento de Cultura y de la Diputación de Barcelona quiere situar a la capital catalana como ciudad de referencia en el género, cogiendo el modelo de París o Amsterdam en colaboración con el Institut Català de les Empreses Culturals, el Institut Ramon Llull y la Atlàntida de Vic. El Cuarteto Casals encabeza esta iniciativa para “devolver a Barcelona todo lo que nos ha dado” con el objetivo de dar a conocer con más profundidad el género al público barcelonés de una forma amena y transversal a través de un repertorio muy variado que abarca desde Haydn al siglo XXI con un formato de concierto compacto y acorde con las exigencias de los nuevos tiempos.
Si algo nos está dejando clara esta pandemia es que la cámara se ha convertido en la reina de las programaciones anti Covid. El su reducido formato le convierte en una la gran opción para los programadores y directores artísticos y, además, tal y como sostiene Bernat Prat, violín del Cuarteto Cosmos, es fundamental en estos tiempos que corren por su “carácter íntimo, y responde a nuestra necesidad de volver a conectar”. En estos momentos, la cámara “es plenamente necesaria por el diálogo tan personal que establece con el público, y es la esencia de cualquier tipo de música”, comenta Elena Rey, violín del Dalia Quartet. Los músicos tienen más ganas que nunca de disfrutar del escenario donde el directo permite “captar el instante”. “Necesitaba salir del mundo virtual y volver a entrar en el directo, que es un alimento para el alma y nos transfigura”, comenta Rey, y apunta la necesidad de compartir conversaciones, tiempo y experiencias con los compañeros artistas.
En estos momentos, el público tiene más ganas que nunca de volver a escuchar conciertos y ahora, también más que nunca, se pone de manifiesto que la cultura es un bien primordial sin el cual, en éstos momentos de crisis, “mucha gente no hubiera podido sobrevivir sin ella porque es necesaria para la supervivencia “, asegura Arnau Tomás. “Es una necesidad que cultiva nuestros espíritus y nos hace más inteligentes”, apunta Yun-Peng Zhao, violín del Quatour Diotima, porque en un mundo tan globalizado, el arte es lo que mantiene vives a las culturas y hace que es muestren en su esplendor por todo el mundo. En los últimos años, en Barcelona se ha creado un público fiel a la cámara a través de las programaciones que se tienen que cultivar y hacer crecer con iniciativas como la de L’Auditori y el Cuarteto Casals, formación pionera en el género que ha labrado un camino fructífero y estimulante a las siguientes generaciones de músicos, y ha cultivado el gusto del público a través de la su residencia en L’Auditori.

El cuarteto de cuerda es la formación paradigmática del género cambrísica, la abanderada de la música absoluta sobre que hablaba Eduard Hanslick en 1845 porque, a diferencia del poema sinfónico y el resto de los abras programáticas, no tiene ningún componente narrativo subyacente. De lo que se trata es de centrarnos en los procesos musicales entre compás y compás y no fijar la atención en un relato sino en la propia abstracción del hecho musical. Si seguimos las palabras de Goethe, el cuarteto de cuerda es un ejemplo paradigmático del hecho que en la Ilustración el dios etéreo y supranatural se desplaza por la Diosa Razón cuando afirma que el cuarteto de cuerda es un “diálogo estimulante entre cuatro personas cuerdas”.
Un arquitecto tan inspirado como Franz Joseph Haydn fue el inventor, el ideólogo y el mayor exponente de un género tan vigente hoy como el cuarteto de cuerda, que nació como una de las máximas expresiones del pensamiento ilustrado en un momento de dialéctica entre el Antiguo Régimen y la nueva era de las libertades de los pueblos en plena Revolución Francesa. L’Auditori propone dos formatos de conciertos, uno a las 12.30h y otro a las 19h. Los conciertos matinales llevan por nombre «Papa Haydn», reforzando la idea de que, con el compositor clásico, el cuarteto de cuerda llegó a una primera esplendor. Haydn, que compuso alrededor de 70 piezas del género, estableció las convenciones formales y los valores estéticos para dotar el cuarteto de un estatus especial en el canon de la música occidental. El compositor austriaco destaca por el volumen de obras y la originalidad de su escritura, que busca texturas transparentes y estructuras claras. Ningún compositor ha llegado tan a la esencia como Haydn que, con una extrema simplicidad, crea obras de una gran complejidad con un lenguaje fresco y directo. Voces tan autorizadas como los Casals señalan que en los cuartetos de Haydn “hay muy poco conflicto emocional y se define muy bien el rol de los cuatro instrumentistas en obras con grandes dosis de sentido del humor y puntos de genialidad”.
En su obra encontramos todos los inventos y todas las fórmulas que los compositores posteriores aplicaron: no exisitirían ni un Beethoven ni un Mozart ni un Brahms sin Haydn. Tal y como nos recuerda Elena Rey, esta es una de las tesis de Cibrán Sierra, violín del Cuarteto Quiroga, que, en su libro El cuarteto de cuerda: laboratorio para una sociedad ilustrada (Alianza Música) disecciona el género y ofrece una reflexión profunda y reveladora que ya es de referencia.

Porque el impacto de Haydn fue tan potente que, cuando el maestro vienés aún estaba componiendo sus cuartetos de madurez -de los que podremos escuchar una muestra relevante en las matinales Papa Haydn de la Bienal de L’Auditori- Mozart ya había escrito una serie de cuartetos que llamó “cuartetos Haydn”. A partir de este momento, todos los compositores que han compuesto para este género a lo largo de la historia se han tenido que enfrentar al peso de la tradición y han bebido de una figura monumental que ha determinado los senderos que ha tomado la su creación. Desde Mozart a Casablancas, el cuarteto es una gran muestra de la capacidad compositiva y artesanal de los compositores donde técnica y expresión van de la mano para no desvirtuar la intimidad intrínseca al género.
La propuesta de L’Auditori es mostrar obras de madurez del artista desde los “Cuartetos rusos” en honor al gran duque Pablo de Rusia, que revelan un exquisito sentido del humor, además de una verdadera excelencia técnica. El Cuarteto Casals interpreta el segundo -con el apodo de “La broma” -, y el quinto, compuesto en 1781, en un contexto de gran apertura cultural en tiempos ilustrados. Por su parte, Marmen Quartet interpretará el cuarteto de cuerda número 36 en Si b, op. 50 n. 1 y el 50 en Si b, op. 64, mientras que Quartour Modigliani nos ofrecerá el cuarteto de cuerda en re m “Quintas”, op. 76 número 2 y el primero del op. 54. Finalmente, el Cuarteto Cosmos nos ofrece el cuarteto de cuerda en Si b “Amanecer”, op. 76 n. 4 y el op. 64 n. 6 en Mi b.
Como apuntaba el Doctor Roch, Cataluña es tierra de cuartetos, formaciones regidas por el talento y el rigor que siguen el camino labrado por los Casals, uno de los cuartetos más valorados a nivel internacional. Las nuevas generaciones siguen el ejemplo de un trabajo y una manera de hacer heredada de una formación que “ha hecho escuela”. “Antes, el cuarto era el “recreo” del conservatorio, mientras que ahora se toma como una asignatura troncal”, comentan, por eso “es muy satisfactorio ver que tienes ascendencia en los jóvenes”. Elena Rey nos recuerda que “los que hemos vivido la crisis de 2008 teníamos cultura de joven orquesta y ellos han demostrado que es posible vivir y tener un camino en el cuarto”. Los Casals nos han enseñado que ser un cuarteto implica toda una “filosofía de vida”, añade la violinista. Zhao augura un gran futuro en este género en Cataluña: “Habrá cada vez más artistas buenos, tanto intérpretes como compositores”. El hecho es que, últimamente, ha crecido el interés en los cuartetos de cuerda por parte del público, pero también entre los músicos profesionales catalanes.
Uno de los puntos clave para el éxito de un cuarteto es enfocarlo como la principal actividad profesional. Rey asegura que en una formación como ésta “comprometes tu vida de una manera holística a tres individuos más con quien tienes un compromiso y, en este sentido, el cuarteto es una gran escuela de valores”, porque hay que hacer un trabajo profundo en nivel humano, trabajar el respeto y aprender a comunicarse, a “navegar por muchos mares”, al tiempo que “tienes que ser un idealista y creer en todas las cosas que ocupan el mundo no material”, apunta Rey. Es una escuela continua tanto musical como personal en el que te enfrentas a nuevos lenguajes. Hay una confianza entre los miembros del cuarteto y la voluntad de trabajar en equipo. “Sin duda, el paradigma del músico profesional ha cambiado en los últimos años”, concluye Rey.

Más allá del talento, la musicalidad y la técnica, el éxito radica en el compromiso, la constancia y el rigor. Un cuarteto de cuerda necesita años para formar una voz propia y, a partir de cuatro individuos, hacer un solo lenguaje que permita profundizar en la partitura. El Cuarteto Cosmos destaca la “inversión de tiempo” que hay que hacer en un cuarteto para “descubrir las obras y trabajar a fondo el repertorio para lograr una interpretación más profunda”. Hay que “cocinar” las obras para que la música se merece este trato atento que permite el cuarteto, donde es clave plantear los retos a largo plazo para conseguir un sonido propio, una manera común de entender la música y construir una identidad. “Para tocar en un cuarteto hay que ser muy honesto y auténtico porque estás tan desnudo que nada te permite fingir”, apunta Prat.
Si hay buena cámara, habrá buen sinfonismo. Todas las formaciones coinciden en considerar que el trabajo tan intenso de un cuarteto influye muy positivamente en el sonido y la calidad de la orquesta sinfónica porque con la cámara “se aprende a escuchar mejor las otras voces ya indagar cómo está escrita la obra”. Además, a nivel técnico, “el cuarteto te mantiene muy en forma con un alto nivel de exigencia”. Porque la visión camerística que aporta el cuarteto es muy positiva para el panorama musical.
Entre el 17 y el 20 de septiembre Barcelona será la capital del cuarteto de cuerda. Aparte de los conciertos matinales donde interpretará a Haydn, el Cuarteto Casals nos ofrecerá versiones a tener en cuenta de Shostakovich y Beethoven, autor que conocen íntimamente. Dalia Quartet nos ofrecerá Josep Soler y Jordi Cervelló, mientras Cosmos Quartet pondrá el foco en Robert Gerhard y Raquel García-Tomás. La pericia de Artemis Quartet nos ofrecerá su propia visión de Pēteris Vasks y Quatour Diotima recuperará un clásico de Béla Bartók y dará voz a Luis Codera. Consulte los detalles de la programación aquí.
