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Jordi Roch y la música para la inmensa minoría – Barcelona Classica
Cámara

Jordi Roch y la música para la inmensa minoría

Hablamos con el presidente de la Associació Franz Schubert y alma de la Schubertíada de Vilabertran

05-09-2020

El Doctor Roch tiene una concepción romántica del artista y una visión muy serena y, al mismo tiempo, despierta del hecho musical que se revela con tono ceremonioso a través de sus palabras y el brillo de sus ojos, vivarachos y llenos de picaresca. Especialmente a las generaciones más jóvenes necesitamos rodearnos de experiencia para superar algunos retos. Tener cerca al Doctor Roch, leyenda viva de la clásica, con su experiencia y pasión por las cosas bien hechas, siempre es un punto a favor. Personalidades como la suya que irradian la sensación de “podemos hacerlo” se convierte en un guía y a través del pasado podemos mirar con más determinación hacia el futuro.

Jordi Roch

Un año más, la Schubertíada cuenta con el barítono Matthias Goerne, que vuelve este año por vigésimo sexta edición consecutiva.

Matthias Goerne viene aquí desde que era muy joven. Su primera incursión internacional la hizo en la Schubertíada. Es un personaje de gran calidad humana. Al principio de la Schubertíada me llamó la soprano Juliana Banse y me dijo que había un barítono que tenía que escuchar. Por eso fui a Heide, donde se hace el Festival Schelswig-Holstein, y allí escuché por primera vez a Matthias Goerne. El año siguiente estaba en la Schubertíada.

¿Cuál era la situación del lied en Cataluña, entonces?

En Cataluña tenemos un repertorio fantástico, por ejemplo, las canciones de Toldrà pueden viajar por todo el mundo en igualdad de condiciones con Debussy y con Schubert. Pero cuando nosotros empezamos, era imposible escuchar un Winterreise en Barcelona. Yo quería hacer un festival de lied y lo comenté a la Irmgard Seefried, que me dijo: “No lo vas a conseguir, el lied hoy ya no interesa a nadie”. Poco después, fui a ver a Juliana Banse y le dije: “yo crearé una Schubertíada para ti”. Entonces, arrancaba el Festival del Empordà pero Peralada se lo llevaba todo. Pensé que el Empordà era una gran opción porque mi padre era hijo de Figueres, y esta tierra me gusta mucho. Tuve la suerte de ayudar mucho las Juventudes Musicales de Figueres. Ante la crisis dije: tienen que hacer algo que pueda convivir con Peralada y que no se llame “festival”. Tenen que hacer una Schubertíada. El primer concierto lo hicimos con Brigitte Fassbaender. Te imaginas, ¿el Winterreise cantado una mujer? Eso apuntaba maneras.

Y hasta ahora, con tantos éxitos en la espalda.

El éxito tan constatado de la Schubertíada se debe al trabajo bien hecho y la capacidad de hacer cómplices a los artistas de un hecho que trasciende la propia fisicidad y se convierte en un espectáculo. Como dicen los franceses, “C’est un affaire, c’est le plaisir”: esta es la conexión que debe haber entre el festival y el músico. Además, tenemos un público receptivo y concentrado. Escuchar a los artistas y hacer que sientan que sus propuestas son bien acogidas forma parte del sustrato cultural de un ciclo como éste. Es muy importante la implicación de los músicos, que haya alma. Esto explica por qué tanto Matthias como el Cuarteto Casals se ofrecieron para hacer doble concierto, este año, para compensar la reducción de aforo.

Queremos hacer cómplices a los artistas de un hecho que trasciende la propia fisicidad y se convierte en un espectáculo

¿Cómo eran las ‘Schubertiade’ originales?

Recientemente han aparecido las memorias de un joven que iba a la Schubertíada, Franz Grillparzer, con prólogo de Jordi Llovet https://www.lacentral.com/grillparzer-franz/galaxia-gutenberg/autobiografia-diarios-y-otros-escritos / 9788417088262, que complementan la visión que tenemos de estos encuentros. Schubert había ido a una escuela de élite y su ambiente era exquisito. Él era el músico del grupo, en la época del canciller Metternich. Schubert estaba muy interesado en la literatura alemana, inglesa, y era parte esencial de la élite intelectual del momento. En la Shcubertíada de Vilabertran queremos reproducir la música en la intimidad, que es como el artista mostraba su obra en las veladas. Porque algo que gusta mucho a los artistas es tener el público a metro y medio, que haya un ambiente especial. Es muy bueno que los artistas se relacionen con el público, y muchos de los asiduos de la Schubertíada han podido hablar directamente con los músicos. Se tiene la visión del artista como un agente apartado del público, pero no es así.

En la Shcubertíada de Vilabertran queremos reproducir la música en la intimidad

¿Cómo ha ido evolucionando la Schubertíada de Vilabertran?

Hemos evolucionado de acuerdo con los músicos. Ellos han sido nuestros consejeros a la hora de crear programas y proponer a otros músicos. Su implicación enriquece el proyecto y, por tanto, es muy importante contar con su complicidad. Las relaciones que se establecen son muy íntimas y, a la vez, fructíferas. Cuando vienen, los artistas se quedan parados del público receptivo y concentrado. Quizá por eso algunos de los gordos están enfadados de no haber venido a Vilabertran.

Usted es muy optimista con la situación actual a nivel artístico en Cataluña, especialmente con el auge y la calidad de los cuartetos de cuerda.

Vivimos un momento esplendoroso. Cataluña es ya un país de cuartetos. Años atrás era muy difícil que proyectos así fructificaran. Una vez creé un cuarteto llamado Cuarteto Catalán de Juventudes Musicales. ¡Duró tres meses! Porque para ellos, como músicos de la orquesta, aquello era un bolo. El éxito del Cuarteto Casals, por ejemplo, es la dedicación exclusiva. En un cuarteto de cuerda hay cuatro almas que deben convertirse en una y hay un trabajo de análisis, compenetración y respeto entre los miembros. Cualquier formación estable de cámara debe tener esta implicación, regularidad y profesionalización. Aparte del lied, la música de cámara y, especialmente, los cuartetos de cuerda, ha sido mi pasión. Por eso hay tanta presencia en la Schubertíada, como por ejemplo, este año, con el Cosmos Quartet, el Cuarteto Gerhard o el Cuarteto Quiroga, aparte de los Casals.

El Cuarteto Casals ha labrado muy bien el camino en casa.

El Cuarteto Casals es un clásico y es fijo en la Schubertíada, viene cada año. Todo lo que ha hecho lo ha hecho aquí, y también en la Schubertiada de Barcelona. En su momento les pedí la integral de los cuartetos de Schubert y ellos, inicialmente, reaccionaron de forma reticente. Era un gran reto, una propuesta envenenada que les obligaba a superarse, y finalmente aceptaron. Tenemos una relación de hace tantos años, a mí me quieren mucho. Cuando ganaron el concurso de Londres, esos mismos días el Barça ganó una copa. El presidente de la Generalitat, Pujol, salió al balcón del palau a celebrarlo. Que el Barça gane es normal con tanto que cobran, le dije. En cambio, que un cuarteto catalán haya ganado un concurso tan importante como el de Londres, ¡debería hacer que se tirarsen por el balcón! Me hizo caso, convocó al consejero Vilajoana y al Quaret Casals y se convirtieron en embajadores de Cataluña.

Y hacieron honor a quien les da nombre.

Pau Casals tenía el mundo en sus manos. Si no hubiera sido por la Guerra Civil… Cuando el artista creó la Fundación Pau Casals quiso que yo fuera miembro fundador del primer patronato. Es un honor. Años después, nos ha costado mucho remontar, porque no hay clamor en la calle. Se remonta sólo cuando hay gente que trabaja muy intensamente. Los Casals son el espectáculo en todo el mundo, y eso para Cataluña es fundamental. Al fomentar los cuartetos estamos haciendo que las orquestas sean mejores, porque el cuarteto es el esqueleto de la orquesta. Ahora, en el horno hay varios cuartetos que saldrán pronto.

Personas como usted hacen mucha tarea porque en Cataluña no sólo se haga música, sino que también se valore socialmente. Debe servirnos para explicarnos el mundo, y más ahora que se considera un bien esencial.

Los pueblos bien organizados protegen los fenómenos minoritarios, que no quiere decir elitistas. Nosotros trabajamos para la inmensa minoría. Al principio éramos 50 y luché por ser 100, después 150… “Los señores del lied son unos cabeza de chorlito”, dicen. ¡Pero tú también tienes que venir!

Y cuál es la clave para conseguirlo?

Lo que tenemos que hacer es construir.

Algo que usted hace maravillosamente bien.

Para mí, lo más importante es la educación. Es fundamental el entusiasmo de los maestros a quien les hace ilusión ver crecer a los alumnos, que saben cuándo deben dejarles volar. Es a través de la educación que forjamos y, a la vez, comunicamos un discurso.

A nivel emocional, la Schubertíada recompensa mucho en un mundo tan impersonal. El hecho de que haya una persona como usted liderándola es clave.

Yo no soy un ejecutivo. Actualmente la lleva Victor Medem, que venía a la Schubertíada los catorce o quince años. Tengo mucha suerte de que en muchas cosas coincidimos, como en el amor por el lied y cuartetos de cuerda. Los músicos se encuentran con un señor que habla alemán que cuando te cuenta el problema ya te cuenta la solución. La continuidad de la Schubertíada está segura con Victor, que trabaja con pasión. Es totalmente vocacional.

De dos disciplinas importantísimas, poesía y música, hacemos una tercera: lied, del cual Schubert ha sido el máximo exponente. ¿Qué destaca en el tratamiento de la voz de este compositor?

Desde pequeño, Schubert fue un pequeño cantor de Viena y trabajó el canto. A lo largo de su vida escribió mucha música religiosa. Escribía misas para la parroquia de Lichtentahl y allí tocaba el órgano. Los cantantes no tienen ningún tipo de problema con ninguna canción de Schubert, se adapta a la voz con una naturalidad fantástica, incluso, las partituras del autor que no tienen dinámicas y dejan libertad al intérprete son muy naturales de cantar. Por eso hay muchas canciones de Schubert que la gente cree que son populares, como La pequeña rosa silvestre. Schubert era un hombre inspirado que dormía con las gafas puestas porque a media noche se despertaba y se ponía a escribir. Era un gran trabajador.

Y un genio inspirado.

Los grandes artistas tienen una gran capacidad de introspección y cuando actúan rebosan de esta personalidad.

Usted tiene formación pianística.

Tengo un piano y un órgano, que es un Arrizabalaga. De pequeño ya viví el amor por la música de mi padre, y mi hermana mayor cantaba. Escuché mucha música antes de entrar a la facultad de medicina. La música es el milagro que nos inspira y nos transporta, que nos hace huir de lo cotidiano.

La música es el milagro que nos inspira y nos transporta, que nos hace huir de lo cotidiano

¿Qué sensaciones tiene para los próximos meses respecto a las programaciones?

Todo depende de la capacidad de luchar. Intuitivamente dije que la Schubertíada no se tocaría. Hemos suprimido muchas cosas, pero conciertos no y los que se ha cancelado es por motivos ajenos a la crisis.

¿Una pista para encarar la próxima edición?

El año que viene ponemos un mirada profunda sobre la canción francesa con una intérprete francesa.

No nos lo perderemos.


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Aina Vega i Rofes
Editora
ainavegarofes